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Andalus

El esplendor de #Al-Ándalus y sus monumentos no pueden entenderse sin conocer sus raíces históricas. La civilización que construyó maravillas como esta fue impulsada por la religión traída por #Mahoma (s.a.v), consolidada por los heroicos esfuerzos y sacrificios de los primeros #musulmanes y la expansión del #Islam, y protegida por genios militares legendarios como el invicto #Jalid ibn al-Walid. La Giralda es la torre campanario de la catedral de Santa María de la Sede de la ciudad de Sevilla, en Andalucía (#España). La parte inferior de la torre corresponde al alminar de la antigua #mezquita de la ciudad, de finales del siglo XII, levantado en época almohade, mientras que la parte superior es una construcción sobrepuesta en el siglo XVI, en época cristiana, para albergar el cuerpo de campanas. En su cúspide se halla una estatua de bronce que representa el Triunfo de la Fe y que tiene función de veleta, el Giraldillo.​ Mide 94,69 m metros de altura.​ El 29 de diciembre de 1928 la catedral, incluida la Giralda, fue declarada Monumento Nacional.​ En 1987 el conjunto del Alcázar, el Archivo de Indias y la catedral, con su torre, fueron considerados Patrimonio de la Humanidad.​ Existen réplicas y edificios inspirados en ella en #España y en varios países del mundo.​ #historia Período almohade Durante el período almohade, Abu Yaacub Yúsuf, que gobernó entre 1163 y 1184, y Abu Yúsuf al-Mansur, que gobernó entre 1184 y 1199, pusieron la capital de #Al-Ándalus en Isbiliya (Sevilla).​ Esto trajo a la ciudad una actualización de sus infraestructuras procediéndose a la construcción de algunas grandes edificaciones.​ La primera #mezquita mayor, construida en el 829 y situada donde actualmente está la iglesia del Salvador, se quedó pequeña.​ En 1172 se inició la construcción de una nueva, encargándose de ello el jefe de los arquitectos, Ahmad Ben Baso y los arquitectos constructores de Marrakech y Fez. En 1176 se paralizó la construcción por la marcha a África del califa, cuando solo faltaba por instalar la solería y las vidrieras. Con posterioridad, el 14 de abril de 1182, Abu Yaacub Yúsuf pronunció la primera jutba en la #mezquita.​ El 26 de mayo de 1184 Abu Yaacub Yúsuf mandó construir el alminar cuando llegó a Sevilla de paso para su campaña contra Santarém. También mandó construir una muralla que quedaría unida al alminar. Sin embargo, las obras no empezaron en aquel momento.​ Salió el califa el 7 de junio, hacia Badajoz, para luego dirigirse al oeste para sitiar la población de Santarém a la que llegó el 27 de junio. Esta ciudad estaba defendida por Alfonso I de Portugal. El asedio duró hasta julio de 1184 y el 29 de julio resultó muerto en combate.​​ El nuevo califa, Abu Yúsuf al-Mansur (conocido entre sus súbditos como Muminin) fue proclamado el 10 de agosto de 1184, en el Alcázar de Sevilla.​ La construcción del alminar debió comenzar en otoño de 1184.​ El que inició su construcción fue Ahmad Ben Baso. En la excavación para la cimentación encontró un manantial que fue cegado con piedras y cal, creando una superficie plana sobre la que situar los cimientos.​ Sondeos realizados en 1987 parecen evidenciar que los cimientos alcanzaron un máximo de cerca de nueve metros de profundidad, con una base cuadrada de 17,50 metros de lado.​​ Las piedras que se emplearon, llamadas tayud al adi, fueron extraídas del muro del palacio del Alcázar de Ibn Abbad. Los muros de este palacio tenían características defensivas. Las piedras fueron bajadas sin necesidad de escaleras, ya que a estos muros se ascendía por una cuesta apta para caballos.​ En la década de 1990 se descubrieron siete aras romanas embutidas en la primera hilada de pavimentación. En la esquina suroriental, una de las aras, datada en la segunda mitad del siglo II d. C.,​ conserva un epígrafe dedicado a un "difusor oleario" llamado M. Iulius Hermesianus, procedente de Astigi, donde han aparecido otras inscripciones referentes a la misma persona.​ Las obras se paralizaron entre 1184 y 1185,​ cuando fue destituido Ibn Said, el almojarife encargado del registro de los gastos, hasta que llegó para sustituirle Abu Bakr entre 1188 y 1189. Entonces se reanudaron las obras, a cargo del alarife Alí al-Gumari (también conocido como Alí de Gomara), con ladrillo.​ La torre está realizada de este material a partir de los dos metros del suelo.​ Las obras continuaron de forma intermitente a causa de los frecuentes viajes que el alarife hacía a Marrakech.​ El 19 de julio de 1195 Abu Yaacub al-Mansur derrotó a Alfonso VIII de Castilla en la batalla de Alarcos. Al regresar ordenó la realización de unas grandes esferas de bronce dorado para ser colocadas en la parte superior del alminar. También encargó que estas se situaran sobre una marqaba con una columna grande de hierro cuya base se cimentaba en el alminar. Un cronista del siglo XIV, Ibn Abi Zar, nos dice que estas esferas fueron realizadas por Abul Layz al-Sigilli, que en su dorado se gastaron 100.000 dinares de oro y que, dadas las enormes dimensiones de la bola mayor, no entró por la puerta de los Almuédanos, sino arrancando algo de mármol de la parte inferior.​ Fueron colocadas el 10 de marzo de 1198 en presencia de Abu Yúsuf al-Mansur.​ Estas cuatro bolas o manzanas doradas ensartadas en un vástago vertical reciben el nombre de yâmûr en la cultura árabe y se ha utilizado, aunque no siempre, para coronar mezquitas.​ El esquema del alminar deriva del modelo de la #mezquita de Córdoba. El primer cuerpo tenía 50,51 m de alto y una planta cuadrada de 13,61 m de ancho. El segundo cuerpo medía 14,39 m de alto y su planta era cuadrada de 6,83 m de ancho. Sobre el segundo cuerpo había una cúpula y sobre esta el yâmûr.​ La altura total de la torre era de 82 metros.​ El transcurso de las obras se conoce con detalle gracias a las crónicas de Ibn Sahib al-Salá.​ Período cristiano En 1248, el rey castellano-leonés, Fernando III, conquistó la ciudad de Sevilla y la #mezquita fue consagrada como templo cristiano. Algo habitual cuando los cristianos conquistaban poblaciones musulmanas era añadir campanas a los alminares, así como retirar el yâmûr para colocar una cruz y, bajo ella, una veleta, aunque este yâmûr no se retiró.​ No obstante, el 24 de agosto de 1356 se produjo un terremoto que trajo consigo el derrumbamiento de las cuatro bolas.​ No existe demasiada información sobre el aspecto de la torre entre este acontecimiento y el siglo XV.​ Al parecer, esta estructura fue sustituida por una espadaña con una campana y, en algún momento posterior, la torre se coronó con una cruz.​ En 2008 la investigadora Begoña Alonso Ruiz descubrió el plano más antiguo que se conserva de la catedral de Sevilla, en el monasterio de Bidaurreta,​ El documento está datado entre 1480 y 1498 y es posible que sea una copia del plano original, que debió dibujarse entre 1433 y 1439. En este plano no figura ni el antiguo minarete ni el antiguo patio de las abluciones, que finalmente sí se mantuvieron.​ A mediados del siglo XVI, el canónigo Francisco Pacheco diseñó un programa iconográfico con murales para decorar la Giralda. Los frescos fueron realizados por el pintor Luis de Vargas entre 1553 y 1558. Gracias al cuadro de las Santas Justa y Rufina realizado por Miguel de Esquivel en 1620​ se sabe que en la fachada norte, debajo del primer balcón, estaba la Anunciación. A la izquierda y a la derecha de este balcón, en dos superficies de estuco que aún existen, estaban las imágenes de San Isidoro y San Leandro a un lado y las Santas Justa y Rufina al otro. Encima de este balcón, había una pintura de Cristo Crucificado con la Virgen María y San Juan Evangelista. A los lados de los demás balcones había otras pinturas de santos.​ En 2018, durante la restauración, se demostró que, en el siglo XVI, la Giralda estaba pintada con un color rojizo.​ Las pinturas murales de Luis de Vargas estaban muy deterioradas a finales del siglo XIX y se perdieron, junto con restos de su color rojizo, en la restauración realizada entre 1881 y 1883 por Adolfo Fernández Casanova.​​ El 6 de junio de 1556 falleció el maestro mayor de la catedral, Martín Gaiza, y el cabildo convocó un concurso para escoger a su sustituto, al que se presentaron los maestros mayores de las principales ciudades andaluzas: Hernán Ruiz, Andrés de Vandelvira, Francisco del Castillo, Juan de Orea, Luis Machuca y Pedro de Campo. También se presentó Miguel Gainza, que había sido aparejador en la catedral desde 1542. El 14 de diciembre de 1557 fue escogido Hernán Ruiz. Al parecer, llegó de Córdoba con un proyecto definitivo de cómo debería renovarse la torre y contaba incluso con una maqueta de escala 1:50.​ En su diseño, Hernán Ruiz añadió un completo cuerpo de campanas. Las obras empezaron en abril, ya que constan el inicio de los pagos realizados de ladrillo y yeso.​ Las obras fueron especialmente lentas los primeros años, aunque hubo mayores adelantos a partir de 1562.​ En 1565, las obras de edificación ya estaban acabadas.​ En la semana del 10 al 16 de diciembre de 1565 se pagaron 10 ducados a Luis de Vargas, su criado y un oficial flamenco que habían pintado en la torre cinco días. En 1566 se realizaron grandes cuadros para la fachada norte. Concluidas las pinturas de la torre, se procedió a realizarse la estatua que la coronaría, que hace la función de veleta. La obra, una alegoría de la Fe, fue realizada por Bartolomé Morel y colocada el 13 de agosto de 1568.​ Originalmente, la palabra "Giralda" hacía referencia a esta escultura y como tal aparece mencionada en El viaje entretenido (1603) de Agustín de Rojas Villandrando o en El Quijote (1605) de Miguel de Cervantes, que residió en la ciudad desde 1588. La propia palabra "Giralda" es definida por la RAE como una veleta con forma humana o animal.​ Al final esa denominación se aplicó al conjunto de toda la torre y la escultura pasó a ser conocida como Giraldillo. Precedentes estilísticos La construcción de la Giralda se basó en el alminar de la #mezquita Kutubia de Marrakech (Marruecos), también construido en el siglo XII, considerado con sus setenta y nueve metros de altura, una obra maestra del arte magrebí, consta de una estructura muy similar a la torre sevillana, sigue la forma más típica de los alminares de la escuela hispanomarroquí, con un cuerpo principal de forma ortoédrica sobre el que se sitúa otro mucho más reducido, a modo de remate. Otra gran muestra de arquitectura muy similar la constituye, la gran Torre Hasan de Rabat, considerada hermana de la Giralda y cuyo proyecto de construcción preveía un altura de sesenta metros, pero las obras se interrumpieron cuando llegaba a los 44 metros. En ambos precedentes se encuentran los elementos decorativos de los almohades, reproducidos en la Giralda, con arcos ciegos, lacerías y relieves que se inspiran en los que realizaban los selyúcidas en esa misma época en la región de Asia Menor.​ Descripción de la torre El cuerpo principal es de planta cuadrada, en el que la cara oeste mira al patio de los Naranjos, la este a la plaza de la Virgen de los Reyes, la norte a la calle Placentines y la sur a la plaza del Triunfo. Cuerpos superiores El remate superior de depurado estilo renacentista fue llevado a cabo por Hernán Ruiz II, entre 1558 y 1568, en el que se distinguen las siguientes partes, decoradas con relieves:​ En primer lugar se encuentra el cuerpo de campanas con la misma superficie cuadrada que la parte inferior. Fue levantado entre 1560 y 1562 y está rematado con la llamada terraza de las azucenas, por cuatro jarras realizadas por el fundidor Bartolomé Morel en 1568​ en las que se introdujeron azucenas de metal en 1751.​ Estas azucenas fueron restauradas por el orfebre Fernando Marmolejo Camargo en 1981.​ En la base de este cuerpo hay 16 cabezas de león, cuatro por cada frente.​ Sobre cada uno de los 16 óculos, cuatro por cada frente, se encuentra la cabeza de un querubín.​ En cada frente hay un frontón de triple inflexión hay una cabeza de varón que representa a cada uno de los cuatro profetas mayores respectivamente: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel.​ Por encima se encuentra el cuerpo del reloj, cuyo diseño fue encargado a fray José Cordero en 1765. Cuerpo de las estrellas o del pozo, terminado en todos sus lados por arcos de medio punto, en cuyo friso figura una inscripción bíblica que recorre las cuatro caras de la torre y dice "TURRIS (E) - FORTISSIMA (S) - NOMEN DNI (O)- PROVERB (N). 18" (cuya traducción al castellano es "La torre más fuerte es el Nombre del Señor"), colgando en su interior la campana más antigua de la torre, la de San Miguel de las Victorias, que da las horas del reloj. En cada frente hay un arco y en cada una de las dos enjutas de cada arco hay cabezas de varones que deben representar a los profetas menores: Zacarías, Malaquías, Oseas, Amós, Abdías, Jonías, Miqueas y Sofonías.​ Cuerpo de las carambolas o redondo, el primero de carácter circular, y llamado así por los remates pétreos en forma esférica. El penacho, que acaba en una cúpula Esfera de bronce sobre la que se asienta la escultura de la veleta, es conocida con el nombre de la tinaja, tiene 1,45 metros de diámetro. La veleta que representa la victoria de la Fe cristiana, conocida como Giraldillo, fue realizada entre 1566 y 1568, terminándose de colocar el 13 de agosto de este año. La estatua fue fundida en bronce por Bartolomé Morel. Dimensiones El primitivo alminar mide 50,85 m de altura y presenta una planta cuadrada de 13,5 m de lado. El cuerpo de campanas, sobre la misma planta que el alminar, llega hasta los 60,45 m de altura. Sobre él, se sitúa la terraza de las azucenas, que llega hasta los 65,30 m, donde comienza el cuerpo del reloj, de planta cuadrada y 6,8 m de lado, que se eleva hasta los 74,40 m. Encima, el cuerpo de las carambolas, de 4,5 m de diámetro en planta, llega hasta los 81,00 m, y remata la torre el penacho, que llega hasta los 87,00 m. Contando con la estatua del Giraldillo, la altura total es de 94,69 m sobre el nivel del suelo.​ La figura del Giraldillo mide 3,5 metros de altura, siete y medio contando el pedestal, y pesa 1300 kg. El lábaro que señala la dirección del viento pesa 180 kg, y la palma, de dos metros, 91 kg. La torre de la Giralda tiene 35 rampas​ lo suficientemente anchas como para permitir que el encargado de convocar a la población a la oración pudiera subir por ellas montado a caballo, aunque en ningún momento se ha podido constatar documentalmente que se usara para ello, y un tramo final de 17 escalones para acceder al nivel de campanas que es la zona actualmente visitable de la misma. Las jarras de azucenas Las obras de Hernán Ruiz finalizaron en 1565 tras siete años de trabajos. Los tres años sucesivos se emplearon en labores ornamentales. El diseño de Hernán Ruiz incluía unas jarras. El 28 de febrero de 1568 el fundidor Bartolomé Morel se comprometió a realizar estas jarras, de hierro y bronce.​ La intención original de estas jarras era introducir unas luminarias, es decir, unas mechas que se encendieran en los días señalados del año, ya fuere por motivos religiosos, victorias militares o entronaciones. Bartolomé Morel tardó tres meses en hacerlas, y en junio acudió Antón Pérez para dorarlas, aplicándoles además barniz y aceite de linaza.​ En 1751 fue cuando se introdujeron las azucenas en las jarras.​ El autor de estas azucenas fue Basilio Cortés, que además doró las azucenas y la bola sobre la que se asienta el Giraldillo, llamada entonces "la tinaja".​ Las azucenas han sido símbolo de pureza y virginidad desde la Edad Media.​ El escudo de la archidiócesis sevillana durante la época medieval eran dos torres flanqueando una jarra de azucenas.​ Después de 1568, se cambió el escudo de la archidiócesis por uno que mostraba la Giralda flanqueada por dos jarras de azucenas.​ Desprendimiento de una jarra de azucenas El 5 de febrero de 2026, las fuertes rachas de viento asociadas a una borrasca provocaron el desprendimiento de una de las jarras de azucenas.​ Campanas La Giralda cuenta con un total de 24 campanas, de las que 18 son de volteo y 6 de badajo; hay que añadir la campana del reloj en un piso superior, haciendo un total de 25 campanas. Se trata, pues, de la catedral de #España con un mayor número de campanas, sin tener en cuenta los carillones.​ Las campanas, que se encontraban en un estado de conservación pobre, fueron restauradas en 1998, acometiéndose diversas actuaciones: se fundieron seis nuevas, se soldaron diez y se reafinaron cuatro, entre otras actuaciones de mejora.​ A continuación se lista la totalidad de las campanas que se encuentran en la catedral de Santa María de la Sede de Sevilla (el número muestra la ubicación según esta imagen [1] Archivado el 5 de marzo de 2016 en Wayback Machine.): Usos de la torre en el pasado Desde su construcción la Giralda ha sido utilizada para bastantes usos que se exponen a continuación: Elemento de llamada religiosa. La utilización como elemento de aviso o llamada religiosa ha sido la primordial desde su construcción, primero para los #musulmanes a través del almuédano que invitaba a la oración varias veces al día y después para los cristianos, con la utilización de las campanas. Vivienda. Las cámaras del interior sirvieron en su momento como vivienda para el alcaide de la torre y los campaneros. En una de estas habitaciones nació la monja Bárbara de Santo Domingo, conocida como Hija de la Giralda, que se hizo célebre por sus visiones místicas.​ Granero. Según queda recogida en acta del Cabildo catedralicio de 29 de octubre de 1567, por la que se adjudica el grano almacenado dentro de la torre. Rogativas. La Giralda fue utilizada en 1626 como elemento de estación a lo más alto de la torre, para rogar el cese de las lluvias que duraban ya cuarenta días. Veleta. A partir de 1356, cuando cayeron los elementos decorativos que entonces existían por efecto de un terremoto, se sustituyeron por un campanario rematado por una veleta. Reloj. En el año 1400 se colocó un reloj​ en presencia del rey Enrique III. Fue el primer reloj de torre que hubo en #España.​ En 1766 se colocó un nuevo reloj, que se conserva en el interior. Este último fue realizado entre 1757 y 1764 por un fraile del Convento de San Francisco llamado José Cordero.​ Atalaya. En diversos momentos fue utilizada como atalaya de vigía para la defensa de la ciudad. Pararrayos. Los primeros pararrayos se colocaron a partir de 1884, en que una chispa eléctrica destrozó los antepechos de los balcones. Luminaria. La Giralda se utilizaba como elemento de iluminación de la ciudad para la celebración de determinados acontecimientos tanto de carácter religioso, elección de un papa, canonización de un santo o la entrada de un nuevo arzobispo en la ciudad; en otras ocasiones eran celebraciones de carácter civil, como matrimonio de un rey, o nacimiento de un príncipe; y también en algunos casos por haber conseguido alguna victoria militar. Para este fin, Hernán Ruiz II dispuso la colocación de 144 puntos de luces, sobre una serie de recipientes de bronce y piedra, colocados en los cuerpos renacentistas, de diez modelos diferentes.​ Para el alumbrado se utilizaban las cuatro jarras existentes en el cuerpo de campanas, pero en 1751 se colocaron azucenas de bronce en estas, cambiando su función original.​ Vistas de la Giralda Réplicas y edificios inspirados #España Las torres de la iglesia de San Pedro de Carmona (provincia de Sevilla),​ la iglesia de Nuestra Señora de la Oliva de Lebrija (provincia de Sevilla), la torre de la iglesia de Santa María de Écija (provincia de Sevilla), la iglesia de Nuestra Señora de la Granada de Moguer (provincia de Huelva)​​ y la basílica de la Purísima Concepción del municipio vasco de Elorrio están inspiradas en la Giralda.​​ En Badajoz (Extremadura), existe un edificio que es una réplica de este monumento.​ En Arbós (provincia de Tarragona) también hay un edificio que es una réplica de la Giralda.​ Francia En la Exposición Universal de París del 1900 el Pabellón de #España tenía una réplica de la Giralda.​ Bélgica La torre de la biblioteca de la Universidad Católica de Lovaina está inspirada en la Giralda.​ Polonia En Varsovia, Polonia, la torre del Palacio de la Cultura y de la Ciencia está inspirada en la Giralda.​ Estados Unidos En Estados Unidos, se construyó una Giralda en un edificio de la Exposición Mundial Colombina de Chicago de 1893, pero fue destruida por un incendio ese mismo año.​ Se construyó una torre similar a la Giralda (1895) en el edificio del Ferry de San Francisco.​ El segundo Madison Square Garden de Nueva York contaba con una réplica de la Giralda (1890) rematada por una estatua de la diosa Diana. Fue el edificio más alto de esa ciudad.​ En 1925 la Giralda neoyorquina fue derruida por el impago de unas hipotecas. Esa estatua de Diana se conserva en el Museo de Arte de Filadelfia. Kansas City se halla hermanada con Sevilla y exhibe una réplica de la Giralda (1967) de unos 40 metros en el centro comercial Country Club Plaza. La correspondencia en Sevilla es la estatua de un indio, llamada «El Explorador», en la avenida Kansas City.​ En Toledo, Ohio, se levantó el edificio Nasby (1895), que era una réplica de la Giralda. En los años 60 el edificio fue reformado, perdiendo esta forma característica.​​ En Florida, la Torre de la Libertad (1925) de Miami, la torre del hotel Biltmore (1926) de Coral Gables y una de las torres Alhambra de Coral Gables están inspiradas en la Giralda.​ En Miami hubo otros dos hoteles que tenían torres similares a la Giralda, el Roney Plaza (construido en 1925 y demolido en 1968) y el Everglades (construido en 1926 y demolido en 2003).​​ También guardan parecido con la Giralda la torre de la Terminal (1930) de Cleveland y el edificio Wrigley (1924) de Chicago.​ Cuba Hay una escultura, conocida como la Giraldilla, realizada en 1632, en el campanario del Castillo de la Real Fuerza de La Habana, en Cuba. La Giraldilla original se conserva en el Museo de La Habana y el castillo actualmente luce una réplica. La Giraldilla cubana ha inspirado el logo de la marca de ron Havana Club.​ En la cultura popular Desde que se finalizó la Giralda en 1568 su imagen, flanqueada por dos jarras de azucenas, ha sido usada como escudo de la archidiócesis​ y en algunos edificios civiles, como es el caso de las portadas más recientes de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla.​ La torre es mencionada en la obra El viaje entretenido (1603) de Agustín de Rojas Villandrando y en El Quijote (1605) de Miguel de Cervantes, que residió en la ciudad durante algunas temporadas. Le han escrito poemas los conocidos escritores Juan Ramón Jiménez,​ los hermanos Álvarez Quintero y María de los Reyes Fuentes.​ Entre el verano de 1932 y enero de 1933 el pasodoble Giralda, de Eduardo López Juarranz, fue un himno andalucista.​​ En 2013 apareció en el popular videojuego SimCity.​ Suele aparecer en las películas que están ambientadas en Sevilla, entre las que se incluyen las producciones de Hollywood Knight and Day (2010) y Assassin’s Creed (2016).​ La Giralda inspiró, en el año 2007, la portada de la Feria de Abril. El diseño fue obra de Ricardo Hernández González.​ En 1963 Correos emitió un sello con la Giralda.​ Hacia 1965 emitió otro sello donde aparecen la Giralda y la Puerta de la Concepción de la catedral.​ La imagen de la torre almohade aparece en otro sello español de 1998, conmemorativo de los 800 años de la Giralda.​ En 1994 Rusia emitió una serie de sellos con catedrales, en uno de los cuales aparece la Giralda. En el siglo XX, el pintor Amalio García del Moral y Garrido realizó una serie de 365 cuadros de la Giralda, uno por cada día del año. De estos, 64 están expuestos en el Museo Pintor Amalio, en el barrio Santa Cruz.​ Referencias Notas Bibliografía ÁLVAREZ BENAVIDES, Alfonso (1913). La Giralda: noticia histórico-descriptiva del grandioso monumento hispalense: descripción geométrica y artística expresando su volumen y peso. Sevilla. Editorial: Asociación de Libreros de Viejo. FALCÓN MÁRQUEZ, Teodoro [1989] (1999). La Giralda: rosa de los vientos. Sevilla. Editorial: Diputación, Área de Cultura. ISBN 84-7798-153-1 BARRIONUEVO FERRER, Francisco (2000). Giganta de Sevilla. Sevilla. Editorial: Fundación El Monte. ISBN 84-89777-97-7 GARCÍA DEL MORAL, Amalio (1987). La Giralda: 800 años de #historia, de arte y de leyenda. Sevilla. Editorial: Editoriales Andaluzas Reunidas. ISBN 84-7587-087-2 (v.1); 84-7587-086-4 (o.c.) RODRÍGUEZ ESTÉVEZ, Juan Clemente (1998). El alminar de Isbiliya: La Giralda en sus orígenes (1184-1198). Sevilla. Editorial: Ayuntamiento, Área de Cultura. ISBN 84-95020-32-7 ALMAGRO GORBEA, Antonio; ZÚÑIGA URBANO, Juan Ignacio (2007). Atlas arquitectónico de la Catedral de Sevilla. Sevilla-Granada. Editorial: Escuela de estudios árabes. CSIC. ISBN 978-84-7170-213-5 MOLINA, Francisco (coord.) (1981). El Giraldillo. Editorial: Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla. D.L. SE-212-1981 BOSCH VILÁ, Jacinto (1984). #historia de Sevilla: La Sevilla islámica 712-1248. Editorial: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. ISBN 84-7405-294-7 SOBRINO, Miguel (2009). Catedrales. Las biografías desconocidas de los grandes templos de #España. Editorial:La Esfera de los Libros. ISBN 978-84-9734-868-3 KAGAN, Richard L.. The Spanish Craze: America's Fascination with the Hispanic World, 1779–1939. Editorial: University of Nebraska Press. DE MENA, José María. Historia de Sevilla. Plaza & Janés. 1985 DE PUY, W. H. et al.The New People's Cyclopedia of Universal Knowledge. The Great Church Buildings of #history. Cathedrals of #Italy and #Spain. Phillips & Hunt Publishers. 1887 Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana. Giralda 1734 HAIM BURAS, Nir. The Art of Classic Planning: Building #beautiful and Enduring Communities. 2019. The Richard H. Driehaus Foundation M. STAUFFER, Suzanne (ed.). Libraries, Archives, and Museums: An Introduction to Cultural Heritage. 2021. Rowman & Littlefield CHAVES REY, Manuel. Cosas nuevas y viejas. Outlook Verlags GmbH. Frankfurt. [1904] 2022. Iniesta Coullaut-Valera, Enrique (2007). Blas Infante. Toda su verdad. 1931-1936. Almuzara. ISBN 978-84-96710-24-5. #andalus #sevilla #giralda

El Real Alcázar de Sevilla es un conjunto palaciego amurallado construido en diferentes etapas históricas. El palacio original se edificó en la Alta Edad Media. Se conservan algunos vestigios de arte islámico y, de la etapa posterior a la conquista castellana, un espacio palaciego mudéjar y otro de estilo gótico. En reformas posteriores se añadieron elementos renacentistas, manieristas​ y barrocos.​ Es la residencia de los miembros de la familia real española cuando visitan Sevilla.​ Esto hace que sea el palacio real en uso más antiguo de Europa.​ La #UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad, junto a la catedral de Sevilla y al Archivo de Indias, en el año 1987.​ En 2019 recibió 2 067 016 visitantes, lo que lo convierte en uno de los monumentos más visitados de #España.​ #historia Antecedentes =### El espacio en los periodos romano y visigodo= Durante las excavaciones arqueológicas en el espacio que ocupa el Patio de Banderas aparecieron fragmentos de vasijas de estilo campaniforme, momento tardío o final del Calcolítico, con fechas probables entre 2100 y 1900 a. C., ligado a yacimientos de Valencina de la Concepción, así como trozos de vasijas decoradas con un cordón externo en relieve que a su vez lleva impresiones de pequeños segmentos, tal vez realizados con las uñas, datados en el milenio VI-V a. C. Han aparecido en la zona restos de cerámica del bronce tardío igual a las encontradas en la zona de la iglesia de San Isidoro y Cuesta del Rosario, que indicaría que es zona urbana ocupada desde el siglo VIII a. C. No se sabe si son restos de población asentada en la zona o son elementos que contenía la tierra que procedería del entorno, usada para construcción; los restos nos muestran que es un poblamiento costero, posiblemente ganadero. A unos 6 metros de profundidad se han encontrado fosas de cocinas (fondo de cabaña) con restos de alimentos procesados con aceite (moluscos guisados con aceite de oliva) y cerámicas. Estos restos corresponden sobre todo a la ocupación fenicia, al comienzo de la #historia de la ciudad. Se han encontrado restos de un edificio romano del siglo II a. C. o siglo I a. C., un gran horreus, posiblemente para grano o con más seguridad para aceite, a unos 4 metros de profundidad. También ha aparecido un criptopórtico, que puede pertenecer a un gran templo dedicado a la diosa Isis, diosa ligada al comercio, cuya imagen se encontró en el siglo XVII, actualmente desaparecida, así como lápidas de mármol con dedicatorias a dicha divinidad. En un relleno de época almohade de la primitiva puerta del Alcázar ha aparecido una estela romana del periodo imperial, ara romana dedicada a Minerva, diosa protectora del colegio de olearios, encontrada como parte del relleno almohade; este ara romana está dedicada a Minerva, diosa protectora del colegio de olearios de Hispalis: “A Minerva, Valeria, hija de Quinto Valerio Valens, hizo obras para el culto de parte de su extraordinario padre. Dio un donativo en honor del cuerpo de los olearios”. La dedicación a Minerva tiene paralelos en otras localidades como Italica, Carmo, Tomares… como diosa oficial del Estado dentro de la tríada capitolina, con amplia devoción en el sur de la península; el personaje de Q. Valeri Valentis está documentado en Roma en el gobierno de Antonino Pio, y parece ser un miembro destacado del cuerpo de olearios; la inscripción sería bien de un templo a Minerva o bien de alguna obra en el interior del colegio de olearios; esta ara fue reutilizada como cimacio para una columna de una posible iglesia de época del siglo IV, vinculada a un monasterio fundado por santa Florentina en el s.VI y dedicado a san Honorato, como lo demuestra la huella de una cruz retallad. Además presenta un motivo decorativo de origen germánico formado por círculos con estrellas, como los que se observan en la lápida del obispo Honorato, encontrado en el Alcázar, hoy en la Catedral; ambas piezas, encontradas en esta misma zona en épocas diferentes, son un indicio de la posible ubicación en la zona de la basílica de San Vicente.​De en torno al siglo III d. C. es datado un estrato de arena y restos marinos hallados intercalados en las paredes y estructuras del edificio romano dedicado al puerto. Los arqueólogos denominan este nivel “un evento de alta energía”, que puede haber sido una fuerte tormenta o un tsunami. Parece que la ciudad casi desapareció, al menos su puerto, lo que explicaría la decadencia de la ciudad durante ese siglo. La zona se abandonó a partir del s.III d. C., y en el s.IV-V d. C. pasó a tener un uso religioso cristiano. Una posible pileta poligonal descubierta en 1976 por Bendala y Negueruela fue identificada como un posible baptisterio paleocristiano, pero hoy se sabe que no lo es. Con posterioridad aparece identificado un edificio tardoantiguo, datado sobre los siglos IV-V d. C., que se ha estimado que pudiera ser un monasterio. =### Etapa islámica= El último estudio arqueológico ha demostrado la presencia de un arrabal del s.XI d. C., previo a la construcción del alcázar, con una duración muy breve, apenas unos decenios. El conjunto del alcázar es fruto de la unión de varios recintos palatinos de épocas diversas; el recinto más antiguo es de mediados o finales del siglo XI, correspondiente a la zona del actual Patio de Banderas. Aparece así el conocido como Recinto I, bien con Almutamid o bien con los almorávides. El recinto es cuadrangular y ocupa el actual Patio de Banderas y casas aledañas. Posiblemente se empezó con Almutamid, usando material procedente de la antigua muralla romana y otras construcciones de la zona e incluso de lejos; el acceso al Recinto I era directo, entre dos grandes torreones. A finales del siglo XI o principios del siglo XI se produce una ampliación en forma de rectángulo y una nueva puerta de acceso. La única puerta de acceso conocida a esta alcazaba se encontraba a la altura del número 16 del patio de Banderas y de la que se conserva la jamba norte de un arco.​ Es un acceso en recodo, y otro directo, ambos a su vez comunicados. Se supone que la puerta de herradura conservada en la actual calle Romero Murube era un acceso a la ciudad, no al Alcázar. Se conforma así el conocido como Recinto II. En una intervención arqueológica en el interior del actual Patio de Banderas, en las casas n.º 7-8 y n.º 1-2, aparecieron restos de un palacio de finales del s.XI, o bien construido por Almutamid al final de su reinado o bien por los almorávides en sus primeros momentos. Es el palacio más antiguo del recinto. Puede que sea el primitivo Alcázar de la Bendición (Al-Mubarak).​ En 2009 se realizó la prueba del carbono 14 a la muralla del Alcázar. Esta prueba dio el año 1090 como el más aproximado de la fecha de construcción, con un margen de error estimado de +/- 40 años. Es decir, la muralla del Alcázar conservada sería de tiempos de la taifa de Sevilla o comienzos del periodo almorávide.​ En el siglo XII el río se había desplazando hacia el oeste, de tal modo que el recinto palatino creció con los almohades sobre un antiguo arrabal y puerto, y se creó una nueva #mezquita mayor; el nuevo acceso era en la zona de la Giralda, y el antiguo quedó sin uso progresivamente. En el siglo XII los almohades reformaron por completo todo este espacio. Crearon un sistema de murallas que unía el Alcázar con otras fortificaciones hasta el cauce del Guadalquivir. El Alcázar llegaba hasta la torre de Abd el Aziz, situada en la actual avenida de la Constitución. En el interior se construyeron una decena de edificios nuevos y de mayor tamaño.​ Las murallas del Alcázar pasaron, además, a ser parte de unas nuevas y reformadas fortificaciones para la defensa de la ciudad. Estas obras defensivas culminaron a comienzos del siglo XIII con la construcción de la torre del Oro.​ El Real Alcázar tras la conquista castellana Tras la conquista de la ciudad en 1248, Fernando III no realizó ninguna actualización en el Alcázar. La corte cristiana se estableció durante décadas en los antiguos espacios almohades.​ Entre 1252 y 1260 Alfonso X aprovechó el espacio del edificio principal para construir el palacio Gótico.​ Los demás edificios del Alcázar almohade fueron reformados para su posterior uso.​ En el siglo XIV, tras el terremoto sucedido en 1356, que afectó gravemente a la ciudad, el rey Pedro I ordenó el derribo de tres edificios palatinos almohades para construir el palacio Mudéjar, que se adosó al palacio Gótico alfonsí.​ La construcción comenzó el mismo año 1356​ y, según las inscripciones del propio Alcázar, finalizó en 1364.​ En 1366 comenzó la primera guerra civil castellana que enfrentó a Pedro I con su hermanastro Enrique II​ y terminó con la muerte de Pedro en 1369, por lo que no parece que hubiera podido vivir en él por mucho tiempo.​ A lo largo de la historia, el Alcázar ha sido el escenario de diversos acontecimientos relacionados con la Corona española. Entre 1363 y 1365, como sede de la corte castellana, fue visitado por los diplomáticos de la corte de Granada Ibn Jaldún, filósofo, e Ibn al-Jatib, cronista y poeta, para firmar un tratado de paz con el rey don Pedro.​ En 1367 el príncipe de Gales envió a los diplomáticos ingleses Neil Loring, Richard Punchardoun y Thomas Balastre a este Alcázar para encontrarse con don Pedro y cobrar unos pagos.​ El 28 de julio de 1477 los Reyes Católicos llegaron a Sevilla y utilizaron el recinto como aposento luego de diez años sin que un rey pisara la ciudad. Al observar el mal estado del edificio, la reina Isabel I de Castilla dispuso intervenciones y medidas para la recuperación material y funcional del sitio.​ Un año después, el 30 de junio de 1478, nació en el palacio su segundo hijo, el príncipe Juan. Se conoce que este parto real fue asistido por una partera sevillana conocida como "la Herradera" y que contó con la presencia, como testigos designados por el rey Fernando, de Garci Téllez, Alonso Melgarejo, Fernando de Abrejo y Juan de Pineda, según marcaban las normas castellanas, para disipar la menor duda de que el hijo era de la reina.​ En 1526 se celebró en el Alcázar la boda de Carlos I con su prima Isabel de Portugal.​ Entre 1729 y 1733 se estableció la Corte en el Alcázar de Sevilla. En él vivieron Felipe V, Isabel de Farnesio y el futuro Carlos III.​ Durante la Guerra de la Independencia, se reunió aquí la junta sevillana​ y, posteriormente, la Junta Suprema Central.​ Entre el 13 y el 16 de septiembre de 1816 se alojaron aquí la reina consorte María Isabel de Braganza y su hermana María Francisca.​ En 1823, con motivo de la intervención militar de los Cien Mil Hijos de San Luis, el gobierno y las Cortes decidieron trasladar a la familia real, con Fernando VII a la cabeza, a Sevilla.​ Llegaron el 10 de abril de 1823.​ El 17 de abril de 1823 nació en el Alcázar el infante Enrique de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, hijo del infante Francisco de Paula de Borbón y Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias, y al que el rey le concedió, dos días después de su nacimiento, el título de duque de Sevilla.​ Ante el avance de las tropas francesas, las Cortes, reunidas en la iglesia del antiguo Convento de San Hermenegildo, y el gobierno decidieron trasladar a la familia real a Cádiz.​ Se fueron de Sevilla el 12 de junio.​ Restaurado el absolutismo, Fernando VII y su familia emprendieron el camino de Cádiz a Madrid, y se detuvieron en Sevilla entre el 8 y el 23 de octubre de 1823.​ En el siglo XIX, Joaquín Domínguez Bécquer vivió durante años en una casa del patio de Banderas. Tenía su taller de pintura en el Apeadero. Trabajó como restaurador en el Alcázar y fue pintor de cámara honorario de la Casa Real.​​ En 1848 se instalaron aquí el duque de Montpensier y la infanta María Luisa,​ que al año siguiente se trasladaron al Palacio de San Telmo.​ Reinando Alfonso XII, su madre, Isabel II, con las infantas Paz, Eulalia y Pilar, se instalaron aquí el 16 de octubre de 1876. Las relaciones de Isabel II y el duque de Montpensier, que vivía en el cercano Palacio de San Telmo, eran tensas, sobre todo por el noviazgo entre Alfonso XII y María de las Mercedes, hija de este duque. Por esto, Isabel II abandonó el Alcázar de Sevilla con sus hijas el 8 de septiembre de 1877 para instalarse en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.​ Alfonso XII estuvo en Sevilla con Isabel II entre el 26 y el 31 de marzo de 1877​ y luego, sin su madre, entre el 22 de diciembre de 1877 y el 8 de enero de 1878.​ En ambas estancias se encontró con María de las Mercedes.​ Alfonso XII visitaría Sevilla una vez más, entre el 29 de abril y el 1 de mayo de 1879. Fue una visita de luto con motivo del fallecimiento de su prima, Cristina de Orleans.​ Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia de Battenberg viajaron numerosas veces a Sevilla. Este rey era aficionado a los deportes e hizo construir en el patio de la Alcubilla una pista de tenis, que fue de las primeras de #España, pero que actualmente no se conserva.​ Por decreto de 22 de abril de 1931, el Gobierno de la II República española, a propuesta de su ministro de Hacienda, Indalecio Prieto, cedió el Alcázar y sus jardines al municipio de Sevilla.​ El 2 de abril de 1976, durante la Transición Española, tuvo lugar aquí una reunión del Consejo de Ministros, presidida por Juan Carlos I.​ El Consejo de Ministros volvió a reunirse en el Alcázar el 19 de marzo de 2010, esta vez sin la presencia del monarca.​ El 18 de marzo de 1995 se celebró en este lugar un almuerzo y recepción con motivo de la boda de la infanta Elena de Borbón, hija del rey Juan Carlos I, con Jaime de Marichalar.​ El 20 de octubre de 1988 la reina Isabel II de Inglaterra asistió a un espectáculo de flamenco en el Alcázar.​ También ha sido visitado por otras personalidades que pasaron por la ciudad, como el príncipe de Gales en 2012,​ Harrison Ford en 2016,​ Barack Obama en 2019​ o Hillary Clinton en 2024.​ =### Alcaides= Estancias Puerta del León La puerta del León, situada en la muralla exterior del conjunto, supone la principal vía de acceso al recinto. Entre el dintel de esta puerta y bajo un matacán se extendía una pintura de un león, de la que se desconoce su origen,​ aunque ya aparece en los dibujos realizados por Richard Ford en 1832.​ Esta pintura fue restaurada por Joaquín Domínguez Bécquer, en 1876.​ En 1892 la pintura fue sustituida por un mural de azulejos diseñado por Manuel Tortosa y Fernández, con el asesoramiento histórico de José Gestoso. El azulejo fue realizado en la fábrica de Mensaque​ y representa también un león, de estilo gótico, que aparece sosteniendo un crucifijo con la garra derecha y con una bandera bajo su garra izquierda. Sobre el pecho hay una filacteria en la que se lee en latín Ad utrumque, que significa "para una cosa y para otra", faltaría la palabra 'paratus'; Ad utrumque paratus, significando así "preparado para una cosa y para otra".​ La denominación de puerta del León probablemente date del siglo XIX. Históricamente esta puerta había sido conocida como de la Montería. Según Ortiz de Zúñiga (siglo XVII) se llamó así porque era por donde salía el rey con sus monteros para ir de caza.​ Esta hipótesis tiene base, ya que el padre de Pedro I, Alfonso XI, era tan aficionado a la caza que escribió un libro sobre montería.​ Según José Gestoso, el nombre se debía a que estaba decorada con relieves de cacería.​ En el lado izquierdo del arco se aprecian los relieves de dos medallones polilobulados muy desgastados. En uno de ellos se aprecia algo similar a un animal cuadrúpedo.​ Pasada la puerta se accede al patio del León. Al fondo del patio hay un lienzo de muralla almohade con tres pórticos.​ Esta muralla parece haber sido reforzada posteriormente. Además, los arcos fueron de herradura pero en la época cristiana se transformaron en arcos de medio punto.​ Tras este lienzo de muralla se encuentra el patio de la Montería.​ Sala de Justicia A la sala de Justicia se accede por el patio del León.​ Es de planta cuadrada, de estilo mudéjar y fue construida en el reinado de Alfonso XI.​ Es una sala de planta cuadrada y una bóveda de artesonado (qubba).​ En ella hay un escudo de la Orden de la Banda, creada por Alfonso XI en torno a 1340.​ La sala habría sido realizada entre 1340 y 1350.​ No obstante, aunque la sala fue fechada en el reinado de Alfonso XI gracias, entre otros detalles, a este escudo, el escudo de esa orden también aparece en otros lugares del palacio decorados en el reinado de su hijo, Pedro I.​​ Guarda semejanza con la sala de Comares de la Alhambra.​ En los siglos XVI y XVII era conocida como sala de los Consejos. Lo más probable es que hubiera sido una sala almohade usada para reunir un consejo (maswar) y que fuese reformada con arte mudéjar por los cristianos, que continuaron usándola para el mismo fin.​ Probablemente, esta fuese a sala donde estaba el tribunal presidido por Pedro I, aunque existen otras hipótesis sobre su posible localización.​ En este tribunal había tres gradas de ladrillo con un trono de piedra, aunque esta estructura fue demolida antes de la visita de Felipe II en 1570.​ Esta actuación disgustó a Felipe II,​ que era un gran admirador del rey don Pedro y que fue el primero en indicar que debía llamársele "el Justiciero".​ Patio del Yeso Desde la sala de Justicia se accede al patio del Yeso, que fue edificado a finales del siglo XII, de época almohade, de planta casi cuadrada, presenta una alberca en el centro y con arcos porticados en cada uno de los lados del patio, sobre los que aparece una rica decoración.​ En el lado sur hay unas columnas califales que sostienen unos arcos con decoración (sebka) de yeso.​ Esta decoración cubre un soportal. En el soportal hay una entrada de dos arcos de herradura con una columna en el centro. Sobre dintel de esa entrada se abren dos ventanas.​ En la pared opuesta hay una salida tapiada con tres arcos de herradura de estilo califal cordobés.​ Al igual que en otros lugares del Alcázar, en este patio se han realizado varias reformas a lo largo de su historia.​​ Todo el muro donde se encontraba la arquería de sebka se encontró tapado. Fue descubierto por Francisco María Tubino a finales del siglo XIX. El marqués de Vega-Inclán, entonces conservador del Alcázar, encargó en 1912 su recuperación y restauración al arquitecto José Gómez Millán.​ Patio de la Montería Es el patio principal y está presidido por la puerta del palacio de Pedro I.​ En las paredes hay arcos de medio punto que fueron tapiados en el siglo XV.​ A la derecha se encontraban las estancias de la Casa de Contratación.​ Sala de los Abanicos Se trata de una estancia donde, desde 1998, se exhiben 37 abanicos de los siglos XVIII y XIX donados por la coleccionista Gloria Trueba Gómez.​ En este lugar hay también un cuadro de grandes dimensiones que representa la Procesión del Santo Entierro Grande de 1854. Es una obra de la época que fue adquirida en 1992 en la casa de subastas Sotheby's por el anticuario sevillano Antonio Plata del Pino y que luego fue comprada por el Ayuntamiento por cinco millones de pesetas.​ Casa de Contratación Los Reyes Católicos aprobaron la creación, en 1503, de la Casa de Contratación de Indias, que era una institución encargada de fomentar y regular el comercio y la navegación con los territorios españoles en Ultramar y que realizaba labores de revisión y recepción de mercancías, actuaciones de carácter técnico científico y también actividades judiciales.​ La Casa de Contratación abarcaba desde la actual plaza de la Contratación, donde tenía su fachada principal, hasta la parte occidental del patio de la Montería. En 1717 esta institución se trasladó a Cádiz y en 1790 desapareció.​ Desde el patio de la Montería se accede al salón del Almirante,​ donde destacan los siguientes cuadros: La inauguración de la Exposición Iberoamericana de 1929, que preside la estancia, obra del pintor Alfonso Grosso; Las postrimerías de san Fernando, de Virgilio Mattoni; La toma de Loja por Fernando el Católico, obra de Eusebio Valldeperas; y los retratos de Fernando VII y María Cristina de Nápoles de Carlos Blanco, fechados en el primer tercio del siglo XIX. Este lugar es usado como salón para actos públicos.​ A continuación, se halla la denominada sala de Audiencias, transformada en capilla en el siglo XVI. Está cubierta con una rica techumbre de tracería del siglo XVI con adornos geométricos. La capilla posee una grada de piedra adosada al muro que recorre el perímetro y presidiendo la estancia se encuentra un retablo con forma de tríptico, obra de Alejo Fernández,​ elaborado entre 1531 y 1536.​ La parte central está ocupada por una imagen de la Virgen de los Navegantes, acompañada por san Sebastián y Santiago en un lado y san Telmo y san Juan Evangelista en el otro. Patio del Crucero El patio del crucero se encuentra al oeste del patio de la Montería. Fue construido en el siglo XII, durante el periodo almohade, aunque fue reformado posteriormente. En tiempos de Alfonso X se le añadieron bóvedas de crucería. El jardín presentaba dos niveles, el más alto correspondería al que tiene actualmente el patio, con dos galerías principales en forma de cruz y otras cuatro periféricas, y un segundo nivel, 4,7 metros por debajo del anterior, ocupado por un jardín con naranjos, dividido en cuatro partes, en cuyo centro se situaba una gran fuente y en los extremos, albercas.​ A raíz del terremoto de Lisboa se tapó este jardín inferior, rellenándolo de tierra y formando el actual patio rectangular. Los vestigios visibles de este piso inferior pueden contemplarse desde el patio del Crucero y la única parte que sobrevive son los llamados baños de María Padilla, a los que se accede desde el jardín de la Danza. Este sótano está formado por una gran nave de diez tramos cubiertos por bóvedas de crucería. La entrada desde el jardín está cubierta con una larga bóveda de cañón.​​​ Actualmente es un patio rectangular ajardinado, dividido en cuatro por setos de mirto y en el interior de los cuadrantes hay bonetero, árboles de Júpiter, palmeras, buganvillas y jazmines.​ En el siglo XVIII se realizaron varias obras en el patio del Crucero y en el palacio Gótico.​ La fachada del palacio Gótico que daba al patio del Crucero fue reformada por completo en estilo barroco. También se remodelaron las otras fachadas del patio.​ Se enterró todo el jardín para poner su suelo al nivel de los salones.​ Se tapiaron los laterales de los corredores del patio y estos quedaron como cámaras subterráneas.​ Palacio Mudéjar o de Pedro I Fue construido junto al palacio Gótico de Alfonso X​ a iniciativa del rey Pedro I, entre 1356 y 1366, en su construcción colaboraron artesanos de Toledo, Granada y de la propia Sevilla, posteriormente fue transformado en época de los Reyes Católicos y de los primeros Austrias. Según las investigaciones arqueológicas, el palacio del rey Pedro constituyó un proyecto de nueva planta, que se elevó en un lugar donde existían construcciones anteriores. Este palacio nació para servir como edificio privado del rey Pedro I, frente al carácter más protocolario que representaba el palacio gótico, levantado en el siglo anterior por orden de Alfonso X.​ Sobre todo en Tordesillas y Sevilla, empleó la epigrafía árabe para ensalzar sus virtudes. Esto se debe a que, a partir del siglo XIV, los monarcas castellanos dejan de copiar las tendencias europeas para inspirarse en los modelos andalusíes. Esto hizo que este palacio de Pedro I albergase diversas escrituras en árabe ensalzando su figura.​​ En casi todos los zócalos del palacio puede leerse la frase "¡Gloria a nuestro Señor el sultán Don Pedro, que Alá lo proteja!"​ La madera empleada en los artesonados (alfarjes), las puertas con lacerías y los marcos de las ventanas suele ser de pino.​ Estas lacerías son doradas o policromadas.​ Tiene una primera planta que no se extiende por toda la planta baja, sino solo por algunas estancias.​ =### Portada= La portada principal se encuentra en el patio de la Montería. En la parte superior hay un gran alero de madera, sostenido por mocárabes dorados. Abajo hay un mural de azulejos con una inscripción en árabe que habla del año en que se concluyó el edificio.​ Este mural está bordeado por una inscripción en caracteres góticos que dice: "el muy alto et muy noble et muy poderoso et muy conqueridor don Pedro por la gracia de Dios rey de Castilla et de León, mandó fazer estos alcázares et estos palacios et estas portadas que fue fecho en la era de mill et quatrocientos y dos años".​ La puerta de entrada es rectangular, con dintel adovelado decorado con fino alaurique. A ambos lados hay sendos arcos lobulados decorados con sebka y apeados en columnas de mármol.​ En la banda superior hay ventanas, geminadas en sendos laterales y tripartita en espacio central, con columnas de mármol sosteniendo sus arcos lobulados.​ =### Patio de las Muñecas= La portada da acceso a un zaguán, del que sale un pasillo que lleva al patio de las Muñecas.​ Se cree que esta zona del palacio estaba destinada a la reina,​ siendo este un patio doméstico.​ Fue sometido a una reforma entre 1847 y 1855. En dicha reforma se añadió una cornisa con mocárabes y un entresuelo neomudéjar entre la planta baja y la primera planta.​ Esta reforma fue dirigida por Juan Manuel Caballero y José Gutiérrez. Las diez columnas de mármol actuales fueron realizadas por el marmolista José Barradas en aquella reforma.​ El nombre "de las Muñecas" es antiguo. En 1637 el historiador Rodrigo Caro especuló que podría llamarse así porque ahí era donde se criaba a los niños o porque es un patio muy pequeño.​ En la actualidad se cree que puede deberse a unos rostros de niñas o muñecas que hay al comienzo de los arcos.​ =### Cuarto del Príncipe= Se accede por la galería norte del patio de las Muñecas. Recibe este nombre por Juan de Trastámara, hijo de los Reyes Católicos, nacido en el Alcázar en 1478. En la techumbre hay heráldica de los Reyes Católicos.​ El cuarto está dividido con arcos de yeso en tres dependencias.​ En esta sala Isabel I dio a luz al príncipe Juan el 30 de junio de 1478.​ =### Patio de las Doncellas= Se trata de un patio rectangular de 21x15 metros circundado por cuatro galerías; dos de siete y dos de cinco arcos.​ En el centro hay una alberca con grandes arriates hundidos un metro a ambos lados. Los laterales de estos arriates están decorados con arcos de medio punto entrelazados. Los arcos lobulados están decorados con sebka y relieves en yeso.​ Entre 1580 y 1584 todo esto fue enterrado​ y se colocó una solería de mármol, para la que se trajeron artesanos de Macael, Espera y Acán.​ Los arriates y la alberca fueron descubiertos en unos estudios arqueológicos en 2002.​ En torno a la planta baja había algunas estancias que eran accesibles para los invitados, mientras que en la planta superior solamente había habitaciones privadas.​ La planta superior de este patio fue reformada entre 1540 y 1572. De esta época son los arcos de medio punto apoyados en columnas de mármol con capiteles jónicos elaboradas en Génova por Antonio María Aprile da Carona y Bernardino da Bissone.​ Las columnas de la planta baja fueron sustituidas entre 1560 y 1569 por otras labradas en la misma ciudad italiana por Francisco y Juan Lugano y Francisco da Carona.​ En 2024 la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre emitió 1,5 millones de monedas de 2 euros con un relieve de este patio en el anverso.​ =### Alcoba Real= La alcoba Real, que también fue llamada dormitorio de los Reyes Moros, tiene su acceso desde el patio de las Doncellas. El interior está dividido en dos salas, que se comunican por una entrada con tres arcos de herradura.​ La primera sala a la que se accede desde el patio, conocida como sala de los Pasos Perdidos, tiene un artesonado del reinado de los Reyes Católicos.​ Sus muros cuentan con frisos de yeserías​ y está cubierta por un artesonado del siglo XV.​ Las puertas que dan al patio están decoradas con lacerías, entre las que destacan figuras de seis brazos con forma circular.​ Las dos ventanas de esta estancia están decoradas con estrellas y ruedas de ocho brazos.​ =### Salón del Techo de Carlos V= Desde el patio de las Doncellas se accede también al salón del Techo de Carlos V.​ Tiene puertas de madera con lacerías mudéjares. En el centro de los portones hay figuras geométricas de ocho brazos en forma de ruedas.​ Las dos contraventanas de este salón están decoradas con estrellas de cuatro, seis y ocho puntas.​ Se cree que pudo ser una capilla, por la inscripción sobre el Corpus Christi que hay en la puerta.​ De ser así, la alcoba Real, que se encuentra al lado,​ pudo haber sido un presbiterio.​ De todas formas, cabe la posibilidad de que la inscripción religiosa de la puerta fuera simplemente por deseo de Pedro I.​ Recibe ese nombre por su artesonado, realizado entre 1541 y 1543. Este artesonado cuenta con 75 casetones octogonales. Es atribuido a Sebastián de Segovia.​ =### Salón de Embajadores= Las puertas de la entrada desde el patio de las Doncellas son del siglo XIV. Son de madera con lacerías geométricas decoradas con motivos vegetales.​ En las partes centrales de los portones hay figuras de ocho y doce brazos con forma de ruedas.​ Tienen un trazado de lefe en los márgenes.​ Indican la fecha de terminación del palacio Mudéjar; 1364.​ En la parte exterior tienen inscripciones en árabe alabando al señor del palacio​ y, en la parte alta del lado interior, hay filacterias con caracteres góticos​ en latín con el salmo 54 y el comienzo del Evangelio de san Juan.​El salón de Embajadores el lugar más suntuoso del palacio.​ Aquí estaba el salón Al-Turayya o de las Pléyades del Alcázar Al-Mubarak o de la Bendición de Al-Mutamid.​ El salón actual corresponde a la construcción de Pedro I. Tiene planta cuadrada (qubba) y está cubierto por una cúpula semiesférica dorada. Este tipo de cúpula responde a un modelo que es llamado "media naranja".​​ La cúpula fue realizada por Diego Ruiz en 1427.​ Debajo de la cúpula hay un arrocabe gótico con retratos de monarcas. Este friso de madera es medieval, pero los retratos fueron sustituidos en una reforma que tuvo lugar entre 1599 y 1600.​ Son 56 tablas pintadas por Diego de Esquivel en orden cronológico, desde Chindasvinto​ hasta Felipe III. Pedro I se sitúa en la mitad sur del paramento.​ En ellas, los reyes, identificados por su nombre, aparecen en posición sedente y coronados; en la mano derecha portan una espada y en la izquierda un globo terráqueo; en un nivel inferior está su escudo de armas y, más abajo, su período de reinado.​ Por encima de la serie se dispone un friso corrido con el escudo de armas de Castilla y León.​ Los muros, al igual que en otras estancias del palacio, están decorados con azulejos y yeserías.​ En la parte superior del salón hay balcones de madera construidos a finales del siglo XVI.​ En dos laterales hay entradas con dos columnas de mármol que sostienen triples arcos de herradura.​ Junto a este salón hay dos estancias, una al norte y otra al sur,​ en las que hay distribuidas 26 placas de yeso recortadas y perfiladas a buril para que las figuras representadas destaquen sobre el fondo de ataurique. En la sala norte miden 50 centímetros aproximadamente, y son algo más grandes en la sala sur. En ambas salas las placas de yeso representan reyes, príncipes, caballeros, damas, torneos y animales fantásticos.​ Estas escenas pueden estar inspiradas en el Libro de la montería, escrito por Alfonso XI,​ y en la Crónica troyana.​ Esa crónica fue encargada por Alfonso XI y realizada por el escribano y miniaturista Nicolás González. González la terminó en diciembre de 1350, cuando Alfonso XI ya había sido sucedido por Pedro I.​ =### Salón del Techo de Felipe II= Se accede a él a través de una entrada en el salón de Embajadores. Esa entrada es conocida como el arco de los Pavones, por tener decoración de aves.​ Se trata de un salón rectangular con un ajimez que da al jardín del Príncipe.​ =### Primera planta= La primera planta del palacio Mudéjar fue realizada en el siglo XIII por Pedro I, aunque fue reformada por los Reyes Católicos​ en el siglo XV y por Isabel II en el siglo XIX.​ Es conocido como cuarto Real Alto.​ Hay diversas estancias para el uso de los monarcas. En la sala que sirvió de comedor en el siglo XIX hay un cuadro de Murillo, El milagro de san Francisco Solano y el toro.​ Entre estas estancias situadas en la planta alta del palacio destaca el Oratorio de los Reyes Católicos, en el que se encuentra el altar y retablo de azulejos de La visitación de la virgen realizado en 1504 por el ceramista italiano Francisco Niculoso Pisano.​ Palacio Gótico Alfonso X gobernó de 1252 a 1284.​ En el siglo XIII gótico fue un estilo arquitectónico habitual en España.​ El rey Alfonso edificó su palacio Gótico junto al patio del Crucero.​ Las primeras noticias de obras en el periodo del rey Alfonso datan del 22 de marzo de 1254, cuando ordenó que se hiciera un conducto para llevar agua del acueducto de los Caños de Carmona al interior del Alcázar.​ El palacio Gótico del Alcázar fue reformado por Carlos I, aunque se conservó la estructura gótica de la planta baja.​ Los zócalos de las paredes de la Capilla, el Gran Salón y la Sala Cantarera están decorados con azulejos realizados por Cristóbal de Augusta entre 1577 y 1578, durante el reinado de Felipe II.​​ =### Capilla= Probablemente, aquí estuvo la capilla de San Clemente, creada en 1271.​ En la actualidad está presidida por un retablo de la Virgen de la Antigua, realizado en el siglo XVIII por Diego de Castillejo y que contiene una copia anónima de la existente en la catedral de Sevilla. =### Gran Salón= El Gran Salón,​ también conocido como sala de las Bóvedas o sala de Fiestas, cuenta con cuatro sargas encargadas por Alfonso XIII al pintor Gustavo Bacarisas para el pabellón Real de la Exposición Iberoamericana de 1929. Las pinturas de las sargas están relacionadas con la navegación colombina.​ En este espacio también hay otras dos sargas pintadas de la década de 1920 por otros autores para ese pabellón: una con el escudo de Carlos V y otra con el escudo de Portugal.​ Junto a ella hay una habitación más pequeña, conocida como sala Cantarera, que desde 2015 es empleada para exposiciones temporales.​ =### Salón de los Tapices= Fue reconstruido totalmente en el siglo XVIII. La fachada de este salón es la fachada sur del patio del Crucero.​ Está decorado con seis tapices de la conquista de Túnez por Carlos I, realizados en la década de 1730. En el siglo XVI se realizaron una serie de tapices flamencos en el taller de Willem de Pannemaker sobre la conquista de Túnez por Carlos I con cartones dibujados por Jan Cornelisz Vermeyen (que había estado presente en ese acontecimiento como pintor de la Corte)​ y Pieter Coecke van Aelst. En el siglo XVIII #zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de la Ensenada, planeó la realización de nuevos tapices para evitar el desgaste producido por el uso continuo de los tapices flamencos del palacio madrileño. En 1732 la Real Fábrica de Tapices encargó a Jacobo Vandergoten el Joven la realización de estos tapices. Realizó este trabajo con la supervisión de Andrea Procaccini y de su discípulo Domenico Maria Sani. Fueron realizados con calcos de Jaime Alemán, que fue supervisado por Procaccini. De los 10 tapices producidos en la década de 1730 seis se encuentran en esta sala del Alcázar de Sevilla y los otros cuatro están en Madrid. Los que se encuentran en el Alcázar de Sevilla son: El mapa, Toma de La Goleta, Toma de Túnez, El ejército acampa en Rada y Reembarque de La Goleta.​ Jardines Los jardines constituyen un elemento fundamental del Alcázar​ Son los más antiguos de la ciudad y desde su creación han sufrido grandes alteraciones que han transformado su trazado primitivo.​ En la Baja Edad Media había configurado un Alcázar con edificios de distintas épocas, pequeños patios ajardinados y grandes huertas.​ Fueron reformados en el siglo XVI y a comienzos del siglo XVII, conservando como herencia musulmana el concepto de jardines compartimentados sin ninguna vinculación entre ellos, al igual que lo habitual de las fuentes bajas, los azulejos y los naranjos.​ Las naranjas de estos jardines eran usadas para la elaboración de la mermelada que consumía Isabel II de Inglaterra.​ Saliendo de los salones del palacio Gótico se accede al conocido como jardín de la China.​ Los arriates están separados con setos de mirto. En ellos hay plantados un falso pomelo. Este jardín se separó de la zona del estanque de Mercurio en el siglo XVI, durante el reinado de Felipe II.​ Estanque de Mercurio El estanque de Mercurio es probable que se construyera en el periodo árabe como elemento de almacenamiento y regulación para el suministro de agua de toda la alcazaba.​ En el centro de este estanque hay una estatua de bronce de 1576 del dios griego Mercurio, diseñada por Diego de Pesquera y fundida por Bartolomé Morel. De los mismos autores son la baranda que rodea el estanque, las figuras de leones sosteniendo escudos que hay en sus ángulos y las 18 bolas con remates piramidales que rodean el estanque.​ Galería de Grutesco Detrás del estanque de Mercurio se levanta un muro de 160 metros de largo que avanza en dirección noroeste-sureste por los jardines y que compartimenta la zona verde en dos áreas diferenciadas: a un lado los jardines primitivos y por el otro, la antigua zona de huertas que fue convertida también en jardines a finales del siglo XIX, en los que abundan los naranjos y limoneros.​ El origen de esta construcción se encuentra en un antiguo lienzo de muralla almohade del siglo XII, que servía como defensa militar y de las inundaciones del río Tagarete. En 1612, el arquitecto Vermondo Resta transformó la muralla en la actual Galería de Grutescos decorada en una de las caras de la muralla. La ornamentación consistió básicamente en el revestimiento de los muros con hiladas de piedras diferentes, el enfoscado y la pintura entre las piedras, con imitaciones de mármoles y frescos realizados por Diego Esquivel de escenas mitológicas clásicas. Las transformaciones llegaron hasta el siglo XIX, cuando esta zona adquirió el aspecto que presenta actualmente.​ Esta muralla cuenta también con una galería superior visitable desde la que se tiene una espléndida visión.​ Jardín de la Danza Bajando unas escaleras, junto al estanque de Mercurio, se encuentra el jardín de la Danza. Este jardín fue realizado en la década de 1570.​ Por un pasaje puede accederse a los baños de María Padilla, que son unos pasajes abovedados del siglo XII.​ El nombre se debe a que en el siglo XVI había dos estatuas en las dos columnas que hay en la entrada​ que representaban un sátiro y una ninfa bailando. Estas estatuas fueron fotografiadas por última vez por Jean Laurent en el siglo XIX, pero en la actualidad se encuentran desaparecidas.​ En el centro hay una fuente baja del siglo XVI.​ Jardín de Troya Se trata de un patio manierista ajardinado.​ En el lado sur hay una galería con arcos de medio punto y detalles grutescos en las columnas que fue realizada por Vermondo Resta en 1606.​ En la primera planta del lado opuesto hay una galería con arcos de medio punto y columnas de mármol dóricas realizada por Lorenzo de Oviedo en la segunda mitad del siglo XVI. El suelo se colocó en 1599.​ En el centro hay una fuente con una taza de mármol. La fuente fue colocada entre 1675 y 1759.​ Jardín de la Galera Está comunicado con el jardín de Troya por un arco de medio punto y también por una escalinata con una estancia del palacio de Pedro I. Posee cuatro arriates con diversa vegetación. Hay una columna de mármol con una inscripción en homenaje a Al-Mutamid.​ Jardín de las Flores En el centro hay un pequeño estanque rectangular.​ Están los restos de una pequeña gruta construida a finales del siglo XVI y que hoy alberga un busto de Carlos I.​ Jardín de la Cruz Se accede a través del jardín de las Flores o del jardín de las Damas, atravesando la puerta de Hércules. La puerta recibe ese nombre porque tiene una pintura en el frontispicio que representa la lucha entre Hércules y Anteo.​ En el centro del jardín hay un montículo con una fuente y un hueco en la parte inferior,​ que ha recibido el nombre de Gruta de las Sultanas.​ Jardín del Príncipe Junto al jardín de las Flores se encuentra el jardín del Príncipe. Su nombre viene porque se puede acceder a él desde el cuarto del Príncipe, donde nació el príncipe Juan en el siglo XV. La fachada del fondo es obra de Lorenzo de Oviedo en el siglo XVI. En ella hay una planta baja con una galería con columnas de mármol que sostienen arcos de medio punto.​ Arriba hay una primera planta con ventanas y, sobre esta, una segunda planta con otra hilera de columnas y arcos de medio punto.​ Se trata de arquitectura manierista.​ El jardín está dividido en cuatro por setos​ y tiene una fuente en su centro,​ realizada entre 1760 y 1770.​ Jardín de las Damas El jardín de las Damas se hizo en 1526, con motivo de la boda de Carlos I e Isabel de Portugal.​ A principios del siglo XVII se amplió y rediseñó, por el arquitecto milanés Vermondo Resta, en dirección a la antigua huerta de la Alcoba. El jardín linda en el este con la Galería de Grutesco, con su monumental Fuente de la Fama. Es la única fuente de este estilo que queda en España. Se trata de una representación alegórica de la fama, cuyo mecanismo hidráulico ha sido recientemente restaurando. Produce notas musicales en los tubos de un órgano cada hora en punto al pasar el agua a través de ellos. En el siglo XVIII se hicieron con setos de boj los escudos heráldicos españoles.​ El jardín se dibujó como un gran rectángulo dividido en ocho compartimentos a lo Vignola, delimitados con setos de mirto y bonetero. Mientras que las fuentes de los paseos laterales son bajas y muy cercanas al suelo, la fuente central es de proporciones monumentales y coronada por una estatua de bronce de Neptuno realizada al estilo de Giovanni de Bolonia. Pabellón de Carlos V El pabellón de Carlos V fue construido entre 1543 y 1546 por Juan Fernández.​ Es de estilo mudéjar.​ Tiene planta cuadrada. En el interior hay una bóveda semiesférica. Todos sus muros, tanto interiores como exteriores, así como sus bancos, están cubiertos de azulejos del siglo XVI realizados por Juan Polido y su padre Diego Polido.​ El exterior está rodeado de cuatro galerías porticadas con arcos de medio punto apoyados sobre columnas de mármol.​ Laberinto En donde está el jardín de Troya hubo un laberinto hasta finales que se puso un suelo en 1599.​ En el jardín de la Cruz del Alcázar se situó posteriormente un laberinto de setos que fue destruido en 1910. En 1914 el marqués de la Vega-Inclán, comisario regio de Turismo, decidió construir uno nuevo al sur del Pabellón de Carlos V, basándose en el plano que hay en el suelo de dicho pabellón.​ Cenador del León Diego Martín de Orejuela construyó dos cenadores en el siglo XVII. Estos fueron el cenador Ochavado, desaparecido en la actualidad, y el cenador del León, que se conserva. El cenador del León se construyó entre 1644 y 1645. Hay una estancia de planta cuadrada a la que se accede por un arco de medio punto. En los tres flancos restantes hay ventanas insertas en ornacinas. Esta estancia está cubierta por una cúpula con azulejos en el exterior. En frente hay una fuente con un león, de procedencia desconocida.​ Jardín Inglés Esta zona se encuentra dentro de los muros del Alcázar desde la ampliación almohade del siglo XII que se hizo en dirección a la actual calle San Fernando.​ Hasta el siglo XX esta zona había seguido siendo un espacio agrario, de origen medieval, conocido como huerta de la Alcoba.​ El espacio actual, que imita el estilo de los jardines ingleses, es de una reforma de 1927.​ El jardín fue creado por una petición de Victoria Eugenia de Battenberg al comisario regio de Turismo, el marqués de la Vega-Inclán.​ En 2008 se encontraron en esta zona restos arqueológicos romanos, visigodos y de tres casas almohades.​ Jardín del Marqués de la Vega-Inclán Desde el jardín de la China se puede acceder al jardín del Marqués de la Vega-Inclán. La entrada hacia el jardín de la China es la puerta de Marchena, del siglo XV, trasladada a este lugar en 1913 por el entonces conservador del Alcázar, el marqués de la Vega-Inclán. Esta portada gótica fue adquirida por Alfonso XIII en una subasta de bienes de la Casa de Osuna​ y provenía de un palacio abandonado de los duques de Arcos en la localidad de Marchena.​ Todo este jardín se creó a comienzos del siglo XX. Fue la antigua huerta del Retiro, que se extendía hasta el cercano paseo de Catalina de Ribera. En la actualidad es un jardín de calles paralelas y perpendiculares decorado con diversas especies vegetales y fuentes.​ Jardín de los Poetas Fue realizado entre 1956 y 1958 por el entonces conservador, Joaquín Romero Murube.​​ Tiene dos grandes estanques y recrea tipológicamente el jardín sevillano, síntesis de influencias islámicas, renacentistas y románticas.​ Apeadero y patio de Banderas En un edificio del patio de Banderas, el número 8, se han encontrado restos del palacio del rey poeta Al-Mutamid.​ En la puerta de la muralla que da acceso al patio de Banderas desde la plaza del Triunfo, hay un retablo, con la Inmaculada Concepción, del último tercio del siglo XVII.​ En el patio de Banderas se encuentra la puerta del Apeadero del Alcázar. El Apeadero es un vestíbulo rectangular con columnas. Fue realizado en el siglo XVII por Felipe III. Fue diseñado por el arquitecto Vermondo Resta y realizado por el albañil Pedro Martín, el carpintero Alonso Durán y el cantero Diego de Carballo en 1609. La portada, de estilo manierista, fue diseñada por Vermondo Resta y realizada Diego de Carballo en 1607.​ Felipe V situó aquí la Real Armería. Para ello, la sala fue reformada por Ignacio de Sala y Juan Vergel en 1729. En la portada se añadió un escudo real.​​ En el Apeadero hay un retablo del último tercio del siglo XVII que muestra la presentación de la Virgen María en el Templo de Jerusalén.​ En la pintura En 1849 Joaquín Domínguez Bécquer realizó un retrato de la infanta María Luisa con su primogénita en brazos en los jardines del Alcázar. Esta obra se encuentra en una colección particular en Sanlúcar de Barrameda.​ Este mismo autor pintó, en 1854, a un niño jugando con un perro en los jardines del Alcázar. Esta obra se encuentra en una colección particular de Sevilla.​ Finalmente, en 1857 este pintor realizó un cuadro del Patio de las Muñecas que se encuentra en el Museo Meadows de Dallas​ y otro del Patio de las Doncellas que se encuentra en una colección particular de Sevilla.​ En 1851 Alfred Dehodencq pintó Un baile de gitanos en los jardines del Alcázar, delante del pabellón de Carlos V, que se encuentra en el Museo Thyssen de Málaga.​ En 1868 Raimundo Madrazo pintó El pabellón de Carlos V en el Alcázar de Sevilla. Este cuadro se encuentra en el Museo del Prado de Madrid.​ En 1872 Manuel Wssel de Guimbarda pintó la obra Escena costumbrista en el Alcázar de Sevilla, que está en el Museo Thyssen de Málaga.​ En torno a 1880 Emilio Sánchez Perrier pintó su cuadro Jardines del Alcázar de Sevilla.​ Joaquín Sorolla pintó diversos cuadros en los jardines del Alcázar. En 1908 pintó el cuadro Palacio de Carlos V, Alcázar de Sevilla (que se encuentra en una colección particular).​ En 1910 pintó La alberca,​ Antiguo jardín del Alcázar de Sevilla,​ Rincón de grutesco del Alcázar de Sevilla,​ y Patio del rey don Pedro, que se encuentran en el Museo Sorolla de Madrid,​ y Jardines del Alcázar que se encuentra en el Centro Getty de Los Ángeles. Gustavo Bacarisas pintó un cuadro del jardín de Troya a comienzos del siglo XX.​ En 1921 Manuel García Rodríguez pintó un cuadro de los jardines del Alcázar que se conserva en el Museo Bellver de Sevilla. Entre 1920 y 1925 Manuel García pintó Jardines del Alcázar, Sevilla, que se conserva en el Museo Thyssen de Málaga.​ En ambos cuadros aparece la puerta de Marchena. En el cine y la televisión El Alcázar ha sido escenario, donde se han rodado las siguientes películas y series de televisión: ¿Dónde vas, Alfonso XII? (1958). La femme et le pantin (1958, Francia).​ Lawrence de Arabia (1962).​ El viento y el león (1971).​ 1492: la conquista del paraíso (1992). El reino de los cielos (2004).​ Noche y Día (2010). Juego de Tronos (5.ª y 6.ª temporada, HBO, 2015-2016).​ The White Princess (2017).​ Emerald City (2017) La peste (2018). Warrior Nun (2020).​ Bibliografía Cómez Ramos, Rafael (1989). «La Puerta del Rey don Pedro en el Patio del León del Alcázar de Sevilla». Laboratorio de Arte (Universidad de Sevilla) (2): 3-14. Consultado el 20 de julio de 2021. Blanco White, José María (1975). Antonio Garnica, ed. Autobiografía de Blanco White. Sevilla: Publicaciones de la Universidad de Sevilla. Fernández Albéndiz, María del Carmen (2005). Imágenes y representaciones del poder. Las visitas reales en la Sevilla del siglo XIX. Tesis doctoral dirigida por Rafael Sánchez Mantero. Sevilla: Universidad de Sevilla. Fernández Albéndiz, María del Carmen (2007). Sevilla y la monarquía. Las visitas reales en el siglo XIX. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. ISBN 978-84-472-0911-8. Rubio Jiménez, Jesús; Piñanes García-Olías, Manuel (2014). Joaquín Domínguez Bécquer. El guardián del Real Alcázar de Sevilla. Instituto de la Cultura y las Artes del Ayuntamiento de Sevilla. ISBN 978-84-9247-79-7. #andalus #sevilla #alcazar

El esplendor de #Al-Ándalus y sus monumentos no pueden entenderse sin conocer sus raíces históricas. La civilización que construyó maravillas como esta fue impulsada por la religión traída por #Mahoma (s.a.v), consolidada por los heroicos esfuerzos y sacrificios de los primeros #musulmanes y la expansión del #Islam, y protegida por genios militares legendarios como el invicto #Jalid ibn al-Walid. El palacio de la Aljafería (en árabe: قصر الجعفرية‎, romanizado: qaṣr al-ŷaʿfarīyah, por derivación de uno de los nombres del rey que lo mandó construir, Abú Yaáfar al-Muqtádir)​ es un palacio fortificado construido en Zaragoza en la segunda mitad del siglo XI por iniciativa de al-Muqtádir como residencia de los reyes hudíes de Saraqusta. El nombre con el que se conoce al monumento proviene de la evolución fonética y lingüística de su pronombre Abú Ya’far, de Yafar vino al-Yafariyya, posteriormente Aljafaria y finalmente Jaferia o Aljafería (Expósito Sebastián, 33). Este palacio de recreo (llamado entonces Qasr al-Surur o 'palacio de la Alegría') refleja el esplendor alcanzado por el reino taifa en el periodo de su máximo apogeo político y cultural. Su importancia radica en que es el único testimonio conservado de un gran edificio del arte hispanomusulmán de la época de las taifas, de hecho esta arquitectura encuentra sus precedentes artísticos en los palacios sirio-omeyas del desierto, tipología típica de la primera mitad del siglo VIII, entre los cuales sobresalen el de Qasr al-Hayr al-Sharqi, Qusair Mushatta, Jirbat al-Mafyar, y de la primera etapa abasí, el castillo de Ujaydir (Expósito Sebastián, 34-35). De modo que, si se conserva un magnífico ejemplo del califato de Córdoba, su #mezquita (siglo X), y otro del canto de cisne de la cultura islámica en #Al-Ándalus, del siglo XIV, la Alhambra de Granada, se debe incluir en la tríada de la arquitectura hispanomusulmana el palacio de la Aljafería de Zaragoza (siglo XI) como muestra de las realizaciones del arte taifa, época intermedia de reinos independientes anterior a la llegada de los almorávides. Los «restos mudéjares del palacio de la Aljafería» fueron declarados individualmente Patrimonio de la Humanidad por la #UNESCO en 1986 como parte del conjunto «Arquitectura mudéjar de Aragón».​ La fecha de construcción de este complejo arquitectónico se corresponde con el siglo XI, concretamente entre 1065 y 1081, ya que en algunos de los capiteles se puede observar una inscripción en la que figura al-Muqtádir como el vencedor, título que no fue adoptado por el monarca hasta 1065 tras la toma de Barbastro (Beltrán Martínez, 50-51). La planta de la construcción islámica era un recinto fortificado y reforzado por dieciséis torreones semicirculares, con planta rectangular. Este carácter de fortificación no solo sirvió como defensa, sino también para configurar dos mundos claramente diferenciados: el exterior profano y humilde, y el interior culto y delicado. Las soluciones adoptadas en la ornamentación del palacio de la Aljafería, como la utilización de arcos mixtilíneos y de los salmeres en «S», la extensión del ataurique calado en grandes superficies o la esquematización y abstracción progresiva de las yeserías de carácter vegetal, influyeron decisivamente en el arte almorávide y almohade tanto del Magreb como de la península ibérica. Asimismo, la transición de la decoración hacia motivos más geométricos está en la base del arte nazarí. Tras la conquista de Zaragoza en 1118 por Alfonso I el Batallador pasó a ser residencia de los reyes cristianos de Aragón, con lo que la Aljafería se convirtió en el principal foco difusor del mudéjar aragonés. Fue utilizada como residencia regia por Pedro IV el Ceremonioso (1319-1387) y posteriormente, en la planta principal, se llevó a cabo la reforma que convirtió estas estancias en palacio de los Reyes Católicos en 1492. En 1593 experimentó otra reforma que la convertiría en fortaleza militar, primero según diseños renacentistas (que hoy se pueden observar en su entorno, foso y jardines) y más tarde como acuartelamiento de regimientos militares. Sufrió reformas continuas y grandes desperfectos, sobre todo con los Sitios de Zaragoza de la Guerra de la Independencia hasta que finalmente fue restaurada en la segunda mitad del siglo XX y actualmente acoge las Cortes de Aragón. En su origen, la construcción se hizo extramuros de la muralla romana, en el llano de la saría o lugar donde los #musulmanes desarrollaban los alardes militares conocido como La Almozara. Además, esta tenía la condición de construcción recreativa del monarca, por lo que no tenía la necesidad de encontrarse dentro de las murallas de la ciudad. El propio mismo lo apodó “El palacio de la alegría” en algunos de sus poemas.​ Con la expansión urbana a través de los años, el edificio ha quedado dentro de la ciudad. Se ha podido respetar a su alrededor un pequeño entorno ajardinado. La torre del Trovador La edificación más antigua de la Aljafería es la llamada «torre del Trovador», que recibió este nombre a partir del drama romántico de Antonio García Gutiérrez, El trovador, de 1836. Este drama fue convertido en libreto para la ópera de Giuseppe Verdi Il trovatore, de 1853. La torre tiene su acceso principal por un pequeño patio clausurado por el lado este de la denominada «sala de los mármoles», el Norte de la #mezquita y construcciones anexas, de la cual destacan algunos elementos renacentistas, como un vano; o góticos. Este conjunto ha sido uniformado mediante la disposición de galerías de arquillos aragoneses de medio punto, superpuestas, y la parte colindante de la iglesia de San Martín. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). Se trata de una torre defensiva, de planta cuadrangular y cinco pisos que data de finales del siglo IX (según Bernabé Cabañero Subiza, de la segunda mitad del siglo X),​ en el periodo gobernado por el primer Tuyibí, Muhammad Alanqar, que fue nombrado por Muhammad I, emir independiente de Córdoba. La torre mantiene vestigios del arranque de los gruesos muros de aparejo de sillería de alabastro en su parte inferior, midiendo estos 4,15m de ancho, y continuaba con otros de encofrado de hormigón simple de yeso y cal, algo más delgados al ganar en altura, disminuyendo su grosor hasta los 1,10m. La torre fue reconstruida después de que un incendio la calcinase en el 1039, año en el que los Beni Hud de Lérida tomaron la ciudad de Zaragoza, estableciendo en ella la capital de su reino. Se sabe, gracias a esto y a los documentos que confirman la existencia de un foso en torno a la torre, que esta se trataba de una construcción rectangular exenta; y que será a partir de la ordenanza de Almoctadir, que en torno a esta se construya la “casa del regocijo”. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). El acceso primigenio a la torre se encontraba en una puerta situada en altura, debido a la función del edificio, accediendo a esta a través de una escalerilla. Se trata de una puerta ubicada bajo un arco de herradura con dintel partido, de ascendencia cordobesa. De esta partía un pasillo de sillares de alabastro, encontrándose a la derecha, el acceso a las escaleras de la torre, mientras que al fondo de este se accedía a otra estancia. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). El exterior no refleja la división en cinco pisos interna y aparece como un enorme prisma macizo apenas roto por vanos en aspillera. El ingreso al interior se efectuaba a través de una pequeña puerta en altura a la que solo se podría acceder mediante una escala portátil. Su función inicial, era, por todos estos indicios, eminentemente militar. La primera planta conserva la estructura constructiva del siglo IX, que alberga dos naves y seis tramos separados mediante dos pilares cruciformes de los que parten arcos de herradura rebajados. Sus muros son de mampostería en la parte interior y sillares en la exterior. A la izquierda de la puerta de acceso, se encuentra un pasillo que conduce a un pozo, de cinco metros de diámetro, dotado de una escalera circular que permite acceder al fondo de este (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). En general y a pesar de su sencillez, conforman una estancia equilibrada, que ritma el techo al modo de las mezquitas califales y que pudo ser utilizada como baños. La segunda planta, a la cual se accede a través de una escalera en la cual se observan las marcas del incendio de 1039, se encuentra inserta en el muro y cubierta por bóvedas de cañón (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza), repite el mismo esquema espacial de la anterior, y se observan restos de fábrica musulmana del siglo XI en los lienzos de ladrillo, lo que indica que ya la segunda planta fue reconstruida posiblemente a la vez que el palacio en época de Al-Muqtádir. Construida en ladrillo, salvo una pequeña zona hecha en piedra, para enlucir; destacan sus arcos de rebajados (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). En el piso tercero, cuya estructura también sería del siglo XI, con arcos también de herradura, aparecen pintados en el techo motivos geométricos mudéjares donde se pueden leer los nombres de Eneas, Amor y Venus, y que datan, posiblemente, del siglo XIV. Este piso es el más ecléctico de todos, puesto que se pueden observar elementos de tres estilos diferentes. La planta se organiza en torno a una sala central, a cuyos lados se disponen, además de la escalera de acceso, una serie de estancias. Los elementos arquitectónicos que en esta se pueden observar, en orden cronológico son, arcos de herradura, arcos de medio punto y arcos apuntados; además, con ayuda de algunas intervenciones, se han conservado una serie de inscripciones sobre algunos de los arcos donde se puede leer “El Imperio es de Allah”. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). Algo similar ocurre con el aspecto de las dos últimas plantas, de factura mudéjar, y cuya construcción se debería a la edificación del palacio de Pedro IV anexo, que está comunicado con la torre del trovador gracias a un corredor, y se configuraría así como torre del homenaje. Los arcos de estas plantas ya reflejan su estructura cristiana, pues son arcos ligeramente apuntados, y soportan techumbres no abovedadas, sino estructuras planas en madera. Su función en los siglos IX y X era la de torre vigía y bastión defensivo. Estaba rodeada por un foso. Fue integrada después por los Banu Hud en la construcción del castillo-palacio de la Aljafería, constituyéndose en una de las torres del entramado defensivo del lienzo norte exterior. A partir de la conquista cristiana en 1118, siguió usándose como torre del homenaje y en 1486 se convirtió en calabozo de la Inquisición. Como torre-prisión se usó también en los siglos XVIII y XIX, como demuestran los numerosos graffiti inscritos allí por los reos. El palacio taifa La construcción del palacio —en su mayor parte realizada entre 1065 y 1081—​ fue ordenada por Abú Ya'far Ahmad ibn Sulaymán al-Muqtadir Billah, conocido por su título honorífico de Al-Muqtadir ('el Poderoso'), segundo monarca de la dinastía de los Banu Hud, como símbolo del poder alcanzado por la Taifa de Zaragoza en la segunda mitad del siglo XI. El rey en persona llamó a su palacio Qasr al-Surur ('Palacio de la Alegría') y a la sala del trono que él presidía en recepciones y embajadas, Maŷlis al-Dahab ('Salón Dorado') como se atestigua en los siguientes versos del propio monarca: El nombre de Aljafería se documenta por primera vez en un texto de Al-Yazzar as-Saraqusti (activo entre 1085 y 1100) —que transmite además el nombre del arquitecto del palacio taifal, el eslavo Al-Halifa Zuhayr—​ y otro de Ibn Idari de 1109, como derivación del prenombre de Al-Muqtadir, Abu Ya'far, y de «Ya'far», «Al-Yafariyya», que evolucionó a «Aliafaria» y de ahí a «Aljafería». Al tratarse de un edificio de gran eclecticismo, ha sido necesario por parte de los historiadores, recurrir a documentación que en su gran parte ha sido poco explícita, pero que ha podido arrojar un poco más de certeza sobre algunos matices. Cierto es que la investigación planimétrica no ha podido extenderse más allá de 1593, primer año del que se conservan planos de gran fiabilidad. Lo que sí se sabe es que el Palacio Taifal perdió estima tras la toma cristiana, siendo destacadas por estos nuevos gobernantes, la Sala de los Mármoles y el salón dorado (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). La disposición general del conjunto del palacio adopta el arquetipo de los castillos omeyas del desierto de Siria y Jordania de la primera mitad del siglo VIII, (como el de Qasr al-Hayr al-Sharqi,​ Qusair Mushatta, Jirbat al-Mafyar y, ya de la primera etapa abbasí, el palacio de Ujaidir) que eran de planta cuadrada y torreones ultrasemicirculares en los paños, con un espacio central tripartito, que deja tres espacios rectangulares de los que el central aloja un patio con albercas y, en los extremos septentrional y meridional del mismo, los salones palaciegos y las dependencias de la vida cotidiana. En la Aljafería se rinde homenaje a este modelo de castillo-palacio, cuya zona noble está situada en el segmento central de su planta cuadrada, si bien el alineamiento de los lados de esa planta es irregular. Es el rectángulo central el que acoge las dependencias palaciegas, organizado en torno a un patio con aljibes frente a los pórticos norte y sur al que vierten las estancias y salones reales. En los extremos norte y sur se sitúan los pórticos y dependencias de habitación, y en el caso de la Aljafería, el más importante de estos sectores es el norte, que en origen estaba dotado de una segunda planta y poseía mayor profundidad, además de ser antecedido por un testero de columnas abierto y profusamente decorado, que se extendía en dos brazos mediante dos pabellones a sus flancos y que servía de pórtico teatral al salón del trono (el salón dorado de los versos de Al-Muqtadir) situado al fondo. Se producía con ello un juego de alturas y de diversos volúmenes cúbicos que comenzaban por los corredores perpendiculares de los extremos, se resaltaba con la presencia de la altura de la segunda planta y finalizaba con la torre del trovador que ofrecía su volumen al fondo a la mirada de un espectador situado en el patio. Todo ello, reflejado además en el aljibe, realzaba la zona regia, lo que se corrobora por la presencia en el extremo oriental del testero norte de una pequeña #mezquita privada con mihrab. En el centro del muro norte del interior del salón dorado había un arco ciego —donde se situaba el rey— en cuya rosca se disponía una trama geométrica muy tradicional imitando la celosía de la fachada del mihrab de la #mezquita de Córdoba, edificio al que se buscaba emular. De este modo, desde el patio, aparecía semioculto por las tramas de columnas tanto de la arquería de acceso al salón dorado, como de las del pórtico inmediato, que daban un aspecto de celosía, una ilusión de profundidad, que admiraba al visitante y prestaba esplendor a la figura del monarca. Para recordar el aspecto del palacio a fines del siglo XI hay que imaginarse que todos los relieves vegetales, geométricos y epigráficos estaban policromados en tonos en los que predominaba el rojo y el azul para los fondos y el dorado para los relieves, que, junto con los zócalos en alabastro con decoración epigráfica y las solerías de mármol blanco, daba al conjunto un aspecto de gran magnificencia. Los diversos avatares sufridos por la Aljafería, han hecho desaparecer de esta disposición del siglo XI gran parte de los estucos que componían la decoración y, con la construcción del palacio de los Reyes Católicos en 1492, toda la segunda planta, que rompió los remates de los arcos taifales. En la restauración actual, se observan en color más oscuro los atauriques originales y en acabados blancos y lisos la reconstrucción de enlucido de la decoración los arcos, cuya estructura, eso sí, permanece indemne. La decoración de las paredes del salón dorado ha desaparecido en su mayor parte, aunque se conservan restos de su ornato en el Museo de Zaragoza y en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Francisco Íñiguez inició su restauración, reponiendo las decoraciones que existían en sus lugares de origen y extrayendo vaciados completos de las arquerías del pórtico sur. Estas fueron las funciones y aspecto del palacio hudí del siglo XI. A continuación se detallan las partes más importantes del edificio tal y como se encuentran en la actualidad. Estancias del lado norte En el testero norte se edifica el conjunto más importante de dependencias del palacio de época hudí, pues incluye el salón del trono o salón dorado y la pequeña #mezquita privada, situada en el costado oriental del pórtico de acceso que sirve de antesala al oratorio. En su interior aloja un mihrab en el ángulo suroriental, cuyo nicho, por tanto, se orienta en dirección a La #Meca, como ocurre en todas las mezquitas excepto en la de Córdoba. Los suelos de las estancias regias eran de mármol y las recorría un zócalo de alabastro. Los capiteles eran de alabastro, excepto algunos de mármol reaprovechados de época califal. Circundaba estas salas una banda de decoración epigráfica con caracteres cúficos que reproducían suras coránicas que aludían al significado simbólico de la ornamentación. Las suras que corresponden a estas inscripciones han podido ser deducidas de los fragmentos supervivientes. En dos de estos relieves caligráficos puede encontrarse el nombre de Al-Muqtadir, por lo que se ha datado la construcción del palacio, al menos en una primera fase, entre 1065 y 1080. Uno de ellos dice textualmente «Esto [la Aljafería] lo mandó hacer Áhmed al-Muqtadir Billáh». =### El salón dorado= El salón dorado tenía en sus extremos este y oeste dos aposentos que fueron alcobas privadas posiblemente de uso regio. Hoy se ha perdido la alcoba del flanco occidental, que se usó como dormitorio real y utilizaron también los reyes aragoneses hasta el siglo XIV. La mayoría de las yeserías de atauriques, que tapizaban con paneles decorativos labrados en yeso las paredes de estas estancias, así como un zócalo de alabastro de dos metros y medio de altura y los suelos de mármol blanco del palacio original, se han perdido. Los restos que se han conservado, tanto en museos como los escasos que se hallan en este salón regio, permiten, sin embargo, reconstruir el aspecto de esta decoración polícroma, que, en su día, debió ser espléndida. Los techos, alfarjes en madera, reproducían el firmamento, y todo el salón era una imagen del cosmos, cuajada de símbolos del poder que sobre el universo celeste ejercía el monarca de Zaragoza, que aparecía así como heredero de los califas. El acceso al salón dorado se efectúa a través de un lienzo con tres vanos. Uno central muy amplio, que conforman cinco columnas dobles de mármol con capiteles de alabastro islámicos muy estilizados que soportan cuatro arcos entrecruzados mixtilíneos, entre los cuales, en altura, se sitúan otros de herradura más simples. =### El pórtico de entrada al salón dorado= Hacia el sur, se encuentra otra dependencia de parecido tamaño que vierte al patio por un pórtico de grandes arquerías polilobuladas. De nuevo hay un espacio tripartito, y sus extremos este y oeste se prolongan perpendicularmente con dos galerías laterales a las que se accede mediante amplios arcos polilobulados y que rematan en el extremo de sus brazos en sendos arcos apuntados también polilobulados cuyo alfiz está decorado por complejas lacerías y relieves de atauriques. Es de señalar que toda esta estructura busca una apariencia de solemnidad y majestad que la escasa profundidad de estas estancias no daría a un espectador que accediera al salón del rey. Además hay que tener en cuenta que toda la ornamentación de yeserías del palacio estaba policromada en tonos azules y rojos en los fondos y de oro en los atauriques. Entre las filigranas se advierte la representación de un ave, insólita figuración zoomorfa en el arte islámico que podría representar una paloma, un faisán o un símbolo del rey como ser alado. Las trazas de arcos mixtilíneos entrecruzados son características de este palacio y se da por primera vez en La Aljafería, desde donde se difundirán a las futuras edificaciones islámicas. Al costado oriental del pórtico se sitúa un espacio sagrado, la #mezquita, a la que se accede a través de una portada inspirada en el arte califal y que se describe a continuación. =### La #mezquita y el oratorio= En el extremo oriental del pórtico de entrada al salón dorado, se encuentra una pequeña #mezquita u oratorio privado para uso del monarca y sus cortesanos. A ella se accede a través de una portada que acaba en un arco de herradura inspirado en la #mezquita de Córdoba pero con salmeres en forma de S, una novedad que imitará el arte almorávide y nazarí. Este arco se apoya en dos columnas con capiteles de hojas muy geometrizantes, en la línea de las realizaciones arte granadino de soluciones en mocárabe. Su alfiz está profusamente ornamentado con decoración vegetal y sobre él se dispone un friso de arcos de medio punto entrecruzados. Ya en el interior del oratorio hay un espacio reducido de planta cuadrada pero con esquinas achaflanadas, que lo convierte en una falsa planta octogonal. En el sector sureste, orientado hacia La #Meca, se sitúa el nicho del mihrab. Investigando el pavimento, se encontró otro pavimento, que confirmó la previa existencia de otro edificio, el cual se cree que podría ser califal. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). El frontal del mihrab se conforma mediante un arco de herradura muy tradicional, de formas cordobesas y rosca de dovelas alternadas, unas decoradas con relieves vegetales y otras lisas (aunque en origen estuvieron adornadas con decoración pictórica), que recuerdan la rosca del mihrab de la Mezquita de Córdoba, si bien lo que allí fueron materiales ricos (azulejería de mosaicos al estilo bizantino), en Zaragoza -con menos fasto y presupuesto que la Córdoba califal- son estucos en yeso y policromía típica del alarifazgo morisco, decoración que se ha perdido casi en su totalidad en el Palacio. Siguiendo con el arco de la portada, un alfiz enmarca su trasdós, en cuyas albanegas aparecen rehundidas dos rosetas gallonadas, como también lo es la cúpula del interior del mihrab. El resto de los muros de la #mezquita están decorados con arcos ciegos mixtilíneos enlazados y decorados en toda la superficie con atauriques vegetales de inspiración califal. Estos arcos se apoyan en columnas rematadas en capiteles de esbelto canastillo. Un zócalo de losas cuadradas de mármol recubre la parte inferior de los muros de la #mezquita. Todo ello se remata en alzado con una espléndida teoría de arquillos polilobulados entrecruzados, que, en este caso, no son ciegos en su totalidad, pues los de las esquinas en chaflán dejan ahora ver los ángulos de la estructura de planta cuadrada. Esta galería es la única que conserva restos de la decoración pictórica del siglo XI, cuyos motivos fueron rescatados por Francisco Íñiguez Almech tras retirar el encalado con que fueron cubiertos tras el paso de la Aljafería a capilla. Desgraciadamente, este restaurador, loable por haber salvado de la ruina al monumento, trabajó en una época de distintos criterios a los actuales, pues se proponía restituir todos los elementos a su aspecto original. Para ello repintó con pintura acrílica las huellas de restos islámicos, lo que hace a esta actuación irreversible y, por consiguiente, nunca veremos el, aunque muy desvaído, pigmento original. La cúpula de la #mezquita no se conservó, pues esa es la altura en la que se construyó el palacio de los Reyes Católicos; sin embargo, la característica planta octogonal hace pensar en que la solución siguiera al pie de la letra las existentes en la macsura de la #mezquita de Córdoba, es decir, una cúpula de arcos de medio punto que se entrelazan formando un octógono en el centro. La propuesta de cubrimiento de Francisco Íñiguez es, sin embargo, en este caso, reversible, pues se trata de una cúpula desmontable de escayola. En 2006, Bernabé Cabañero Subiza, C. Lasa Gracia y J. L. Mateo Lázaro postularon que «los nervios de la bóveda [...] debían de tener la sección de arcos de herradura conformando un esquema de estrella de ocho puntas con una cúpula agallonada en el centro, como las existentes en las dos cúpulas laterales del transepto de la #mezquita de Córdoba».​ El patio de Santa Isabel Se trata del espacio abierto y ajardinado que unificaba todo el palacio taifal. A él vertían los pórticos norte y sur, y probablemente, habitaciones y dependencias situadas al este y oeste de este patio central. Su nombre procede del nacimiento en la Aljafería de la Infanta Isabel de Aragón, que fue en 1282 reina de Portugal. Se ha conservado la alberca original del sur, mientras que la del frente septentrional, del siglo XIV, se ha cubierto con un suelo de madera. La restauración intentó dar al patio el esplendor original, y para ello se dispuso una solería de placas de mármol en los pasillos que rodean al jardín de naranjos y flores. Las medidas originales del patio se estima que rondaron los 24 metros de ancho por 39 de largo, omitiendo los pórticos de los lados más cortos. En los lados más largos donde hoy se han dispuesto unas galerías que se abren al patio por medio de arcos de medio punto, en su origen no había ni pórticos, ni ningún elemento que se abriese al patio, por lo que la zona de acceso a este se encontraba en los lados cortos. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). La arcada que se contempla mirando hacia el pórtico sur está restaurada mediante el vaciado de los arcos originales que están depositados en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y en el Museo de Zaragoza, los cuales debido a su mal estado de conservación, se cree que no podrán ser devueltos a su lugar de origen (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). Suponen el mayor atrevimiento y distancia por su innovación con respecto a los modelos califales de las arquerías del lado norte. Según Christian Ewert, quien ha estudiado durante quince años los arcos de la Aljafería, cuanto más relacionados con zonas nobles (Salón Dorado y Mezquita) están las ornamentaciones de las arcadas, más respeto tienen a la tradición cordobesa de la que parten. Estancias del lado sur Completando el recorrido por el palacio del siglo XI, se llega al pórtico sur, que consta de una arquería en su flanco meridional que da acceso a un pórtico con dos estancias laterales. Este pórtico era la antesala de un gran salón sur que tendría la misma disposición tripartita del existente en el lado norte, y del cual solo queda la arquería de acceso de arcos mixtilíneos de decoración geométrica. Quizá en este sector meridional se den los mayores atrevimientos en cuanto a las arquerías, mediante el entrecruzamiento de formas lobuladas, mixtilíneas, e inclusión de pequeños relieves de fustes y capiteles con función exclusivamente ornamental. La complejidad de lacerías, atauriques y labrados lleva a una estética barroquizante, que constituye un preludio de la filigrana del arte de la Alhambra y que son unas de las más bellas de todo el arte andalusí. El palacio de Pedro IV el Ceremonioso Tras la toma de Zaragoza por Alfonso I el Batallador en 1118, la Aljafería fue habilitada como palacio de los reyes de Aragón y como iglesia, no siendo modificado sustancialmente hasta el siglo XIV con la actuación de Pedro IV el Ceremonioso (1336 – 1387). Este rey amplió las dependencias palaciegas en 1336 y mandó construir la iglesia de San Martín en el patio de ingreso al alcázar. En esta época está documentado el uso de la Aljafería como lugar de partida del recorrido que llevaba a la Seo, donde los monarcas aragoneses eran solemnemente coronados y juraban los fueros. Pedro IV acomete un verdadero plan de reconstrucción que afecta al edificio en su totalidad sin olvidar ninguno de los aspectos civiles, religiosos y militares del palacio. (Paulino, E. y Sobradiel, P. I. (2010). La Aljafería 1118 – 1583. El Palacio de los Reyes de Aragón. Inst. de Estudios Islámicos. p. 22). Con la entronización de Pedro IV se inicia uno de los más brillantes períodos para la #historia y la arquitectura del palacio. Efectivamente, es este rey quien convierte a la Aljafería en un símbolo de la monarquía aristocrática por él instaurada, produciéndose la primera transformación de importancia desde que deja de pertenecer a los árabes. (Paulino, E. y Sobradiel, P. I. (2010). La Aljafería 1118 – 1583. El Palacio de los Reyes de Aragón. Inst. de Estudios Islámicos. p. 22-23). Los primeros frutos de su obra se recogen en 1339 con lo que debe entenderse como la reconstrucción de la capilla de San Martín, para la que encarga dos retablos al pintor barcelonés Ferrer Bassa. También ordena al merino Palacín que haga representar el emblema heráldico de su primera esposa, la reina María de Navarra, en el crucero de la nueva capilla real, de manera que figurase junto al escudo del monarca. (Paulino, E. y Sobradiel, P. I. (2010). La iglesia de San Martín La iglesia de San Martín aprovecha los lienzos del ángulo noroeste de la muralla, hasta el punto de que se usó uno de sus torreones como sacristía y dio nombre al patio que da acceso al recinto taifal. Desde el patio de San Martín se pasa al patio del Trovador y, de este al de Santa Isabel. En él está resumida la #historia del palacio de la Aljafería, desde las construcciones árabes del siglo XI hasta las obras cuarteleras actuales, pasando por las alteraciones cristianas, góticas y mudéjares y por la majestuosa obra de los Reyes Católicos. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). La fábrica, de estilo gótico-mudéjar, consta de dos naves de tres tramos cada una, en origen orientadas al este y apoyadas en dos pilares con semicolumnas adosadas en la mitad de las caras del pilar, cuya sección se recuerda en los cuadrilóbulos que albergan el escudo de armas del rey de Aragón en las albanegas de la portada, que es ya de la primera década del siglo XV y en la que nos detendremos más adelante. Las bóvedas de estas naves, de crucería simple, se alojan sobre arcos formeros y perpiaños apuntados, en tanto que los diagonales son de medio punto. En los vértices de las bóvedas aparecen florones con los escudos de armas de la monarquía aragonesa. De su decoración solo se conservan fragmentos del recubrimiento pictórico y unos arcos agramilados mixtilíneos directamente inspirados en el palacio musulmán. Resalta en el exterior la portada mudéjar de ladrillo referida con anterioridad, construida en tiempo de Martín I el Humano y abierta en el último tramo de la nave sur. La entrada es una puerta gótico-mudéjar posterior. Esta portada se articula mediante un arco carpanel muy rebajado, cobijado por otro apuntado de mayores dimensiones. Enmarcando ambos, un doble alfiz decorado con motivos taqueados formando paños de rombos. En las albanegas aparecen dos medallones cuadrilobulados que albergan escudos con la imagen de la insignia del rey de Aragón. En el tímpano resultante entre los arcos se dispone una banda de arquillos ciegos mixtilíneos entrecruzados, que de nuevo remiten a las series del palacio hudí. Esta franja se ve interrumpida por un recuadro que aloja un relieve incorporado recientemente. La iglesia fue remodelada en el siglo XVIII, anteponiéndole una nave y cubriendo por tanto la portada mudéjar antes descrita. Los pilares y muros se remozaron y enlucieron al estilo neoclásico. Toda la reforma fue eliminada durante las restauraciones de Francisco Íñiguez, aunque por la documentación fotográfica existente, se sabe que había una esbelta torre que ahora aparece con remate almenado inspirándose en el aspecto de la iglesia mudéjar, y en el siglo XVIII culminaba con un curioso chapitel bulboso. La torre de corte neoclásico se demolió, que cabalgaba sobre otra árabe con pequeños arcos de herradura, que sobresalía un poco de las murallas, almenada, que había macizado para soportar la carga y que se está vaciando para hacerla accesible por una escalera interior. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza. p. 26). El palacio mudéjar El palacio gótico nació a consecuencia de las modificaciones que los reyes cristianos ordenaron en el monumento árabe, aunque hacía tres cuartos de siglo, aproximadamente, que se había sido construido, pero los salones árabes siguieron siendo utilizados y provocando admiración de los reyes aragoneses. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). No se trata de un palacio independiente, sino de la ampliación del palacio musulmán que todavía estaba en uso. Pedro IV trataba de dotar de salas más amplias, comedores y dormitorios a la Aljafería, pues las alcobas taifales se habían quedado pequeñas para el uso del Ceremonioso. Estas nuevas salas se agrupan sobre el sector norte del palacio andalusí, a distintos niveles de altura. Esta nueva fábrica mudéjar fue extraordinariamente respetuosa con la construcción preexistente, tanto en planta como en alzado, y la integran tres amplios salones de planta rectangular cubiertos por extraordinarios aljarfes o techos mudéjares de madera. En el año 1348, la peste negra azora la ciudad, por lo que las cortes se trasladan a Teruel. Aunque el rey no se olvida de su palacio y otorga un poder para conseguir por diferentes medios los recursos necesarios para las obras de la Aljafería. Uno de estos modos fue incautar los bienes de los condenados a muerte, pero también se compraron huertas y posesiones que se hallaban contiguas al palacio. (Paulino, E. y Sobradiel, P. I. (2010). La Aljafería 1118 – 1583. El Palacio de los Reyes de Aragón. Inst. de Estudios Islámicos). También de esta época es la arquería occidental de arcos apuntados del Patio de Santa Isabel, intradosados en arcos lobulados, y una pequeña alcoba de planta cuadrada y cubierta con una cúpula octogonal de madera y una curiosa puertecilla de entrada en arco apuntado de intradós lobulado circunscrita en un finísimo alfiz, cuya enjuta se engalana de ataurique. Esta puerta conduce hacia una triple logia de arquillos de medio punto. La alcoba está ubicada en el bloque constructivo situado encima de la #mezquita. Años más tarde, cuando Pedro IV consigue cierta estabilidad política se continúan con las obras del palacio. Además, hay numerosos documentos que confirman la existencia de salas habilitadas para los animales, para las fieras. (Paulino, E. y Sobradiel, P. I. (2010). La Aljafería 1118 – 1583. El Palacio de los Reyes de Aragón. Inst. de Estudios Islámicos). El año 1356 es importante para el reino, puesto que comienza la guerra con Castilla, y para la Aljafería, porque a pesar del conflicto las obras experimentan un importante incremento y gozan de una dedicación real constante. (Paulino, E. y Sobradiel, P. I. (2010). La Aljafería 1118 – 1583. El Palacio de los Reyes de Aragón. Inst. de Estudios Islámicos. p. 26). El palacio de los Reyes Católicos En los últimos años del siglo XV los Reyes Católicos ordenan construir un palacio para uso real sobre el ala norte del recinto andalusí, configurando una segunda planta superpuesta a la del palacio existente. La edificación rompía las partes altas de las estancias taifales, donde se insertaron las vigas que sustentarían el nuevo palacio. La reforma que ordenó Fernando el Católico, terminada en 1492, multiplicó la belleza de la Aljafería. Además, los salones y cámaras quedaron intactos. Se enmarcaron ostentosos artesonados y alfarjes en el palacio. El nuevo palacio es posterior a la empresa del descubrimiento de América y a la conquista de Granada, pero a pesar de esto, los Reyes Católicos no habitaron en la Aljafería ni celebraron actos importantes, aunque sí recibieron a viajeros o huéspedes ilustres. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). Las obras están fechadas entre 1488 y 1495 y en ellas siguieron participando maestros de obras moriscos, como Faraig y #Mahoma de Gali, que, al igual que sucedió con Pedro IV (Yucef y Mohamat Bellito) mantuvieron la tradición de los alarifes del mudéjar en la Aljafería. Al palacio se accede subiendo la escalera noble o escalera de gala desde el patio de Santa Isabel, una monumental construcción integrada por dos amplios tramos con pretiles de yeserías geométricas caladas iluminada por ventanales de medio punto angrelados de menuda decoración de hojas y tallos de raigambre gótica e influencias mudéjares, rematados en croché sobre la clave de los arcos. En los escudos que hay en estas escaleras en algunos aparecen una granada y en otros no, puesto que la ciudad a la que se refiere fue conquistada mientras se llevaba a cabo la reforma. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). El techo, grandioso, como en el resto de las dependencias palaciegas, se cubre con soberbias bovedillas de revoltón transversales dispuestas entre las jácenas, vigas grabadas, y están decoradas con pintura al #temple en oro y azul con motivos iconográficos relativos a los Reyes Católicos: el yugo y las flechas, el mote de <>, alternan con recuadros de decoración en grisalla de grutescos y candelieri, que anuncia la decoración típica del Renacimiento. La escalera da acceso a un corredor en la planta primera que comunica con las dependencias palaciegas propiamente dichas. Se abre a una galería de columnas de fuste torso que descansan sobre zapatas con relieves antropomorfos en sus extremos. Para apoyar este mirador y el resto de las nuevas dependencias fue necesario seccionar las zonas altas de los salones taifales del siglo XI y disponer ante el pórtico norte cinco potentes pilares octogonales que, junto a unas arquerías apuntadas tras ellos, forman un nuevo antepórtico que une los dos pabellones perpendiculares andalusíes antedichos. Destaca la portada principal de acceso al salón del trono: de arco rebajado trilobulado, guarnecido con un tímpano de cinco lóbulos, en cuyo centro aparece representado el escudo de la monarquía de los Reyes Católicos, en el que figuran los blasones de los reinos de Castilla, León, Aragón, Sicilia y Granada, sostenido por dos leones tenentes. El resto del campo decorativo se acaba con una delicada ornamentación vegetal de factura calada, que reaparece en los capiteles corridos de las jambas. Toda la portada está trabajada en yeso endurecido, que es el material predominante a cara vista en los interiores de la Aljafería, pues los artesanos mudéjares perpetúan los materiales y técnicas habituales en el #Islam. En el mismo paramento escoltan el ingreso dos amplios ventanales de triple arco mixtilíneo con celosías caladas sobre sus claves, gracias a los cuales se ilumina el espacio interior de las salas regias. Una vez recorrido el espacio de la galería, se disponen varias salas que anteceden al gran salón del trono, que son denominadas «salas de los pasos perdidos». Se trata de tres pequeñas habitaciones de planta cuadrada comunicadas entre sí por grandes ventanales calados con celosías que dan al patio de San Martín, y que servían de antesalas de espera para quienes iban a ser recibidos en audiencia por los reyes. En todas estas hubo un propósito de riqueza y ostentación destinado a impresionar a los visitantes. Actualmente ha desaparecido la tercera sala, con lo cual se ha roto la continuidad de circulación alrededor del salón del trono. Ponen estas tres salas en relación con Santa Isabel, suponiendo que eran habitaciones reales y se las llamaba <>, <> y <> de la santa. Hay otra teoría que desmiente que aquí naciera la infanta de Portugal, aunque exista una placa de mármol que diga esto, puesto que fue construido casi doscientos años después del nacimiento de esta. En nuestros días solo dos son visibles, pues la tercera se vio clausurada al reponer la cúpula de la #mezquita. Su techumbre se trasladó a una dependencia contigua al salón del trono. Uno de los elementos más estimables de estas salas son sus solerías, que en origen eran azulejos cuadrados y alfardones hexagonales de cerámica vidriada en colores, formando caprichosas cenefas. Fueron elaborados en los históricos alfares de Muel (Zaragoza) a fines del siglo XV. De los fragmentos conservados se ha partido para restaurar el suelo en su totalidad con cerámica que imita la forma y disposición de la antigua solería, aunque no su calidad de reflejos vidriados. El otro elemento destacable son sus excelsas techumbres estilo mudéjar-reyes católicos, constituidas por tres magníficos taujeles de carpinteros mudéjares aragoneses. Estos techos presentan retículas geométricas de madera posteriormente tallada, pintada y sobredorada con pan de oro, entre cuyas molduras ostentan los conocidos motivos heráldicos de los Reyes Católicos: el yugo, las flechas y el nudo gordiano unido al clásico lema «Tanto monta» (para deshacer el nudo gordiano, tanto monta cortarlo como desatarlo, según la conocida anécdota atribuida a Alejandro Magno), así como un buen número de florones de hojarasca rematados con piñas pinjantes. El salón del trono Es una sala rectangular de 20 metros de largo por 7,65 de anchura y 8,25 de alto, situada sobre la sala gótica que ocupó el espacio del pórtico Norte del «patio de Santa Isabel», reforzando las arquerías y disponiendo pilastras para sostener el conjunto a pesar de lo cual fallaron los muros, como se ve en una sección del siglo XVIII. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). Su nombre se debe al nacimiento de la infanta Isabel de Aragón en la Aljafería, que fue en 1282 reina de Portugal. Más complejo y difícil de describir es la magnificencia y suntuosidad del techo que cubre el salón del trono. Sus dimensiones son muy considerables (20 metros de longitud por 8 de anchura) y su artesonado está sustentado por gruesas vigas y traviesas que se decoran con lacerías que en las intersecciones forman estrellas de ocho puntas, al tiempo que generan treinta grandes y profundos casetones cuadrados. En el interior de estos casetones se inscriben octógonos con un florón central de hojarasca rizada que rematan en grandes piñas colgantes que simbolizan la fertilidad y la inmortalidad. Todo fue labrado y dorado completamente, fuera del salón, y colocado después con grandes clavos. Este techo se reflejaba en el suelo, que reproduce los treinta cuadrados con sus respectivos octógonos inscritos. Los ladrillejos del suelo se han restaurado de la misma forma que los originales, pero sin vidriar, y se han trasladado los que había en el testero del salón, donde se ha colocado ahora una tarima de madera. El dibujo del pavimiento reproduce, en esquema geométrico, el del techo. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza. p. 103). Bajo el artesonado discurre una airosa galería de arcos conopiales transitable y con antepechos calados desde la que los invitados podían contemplar las ceremonias regias. Para terminar, toda esta estructura se apoya en un arrocabe con molduras en nacela labradas con temas vegetales y zoomorfos (cardina, pámpanos, frutos de vid, dragones alados, animales fantásticos...), y, en el friso que rodea todo el perímetro del salón, aparece una leyenda de caligrafía gótica que reza: La traducción de esta inscripción es: Esta inscripción, o lo que cupo de ella, corría también por los frisos de los otros salones reales. Además, algunas de las piñas del artesonado se han dejado sin labrar que reponían las que faltaban en el techo, y se han dorado para evitar que llamen la atención dentro del conjunto. El salón estuvo iluminado por tres arañas, seguramente de hierro, en las que se colocarían velas, que colgaban del techo mediante sendas pequeñas poleas, que aún se conservan, y que servirían para bajarlas y encenderlas y subirlas hasta la altura deseada. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza. p. 108). El salón está restituido tal y como era el antiguo en aspecto, es de notar que no había ninguna chimenea, no existió en esta sala; y que las paredes, en la parte donde no hay puertas ni ventanas, son completamente lisas, puesto que debieron estar adornadas por tapices de las colecciones reales o del cabildo de Zaragoza. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza). Actualmente se ha abierto una comunicación del «salón del trono» con lo que debieron ser habitaciones de los palacios gótico y del siglo XV, a través del «despacho del rey» y de la estancia del rellano de la gran escalera, quedando todavía una serie de cámaras y salas en el lado Norte pendientes de investigación y restauración, ya que las estancias que acabamos de describir son, solamente, las de gran aparato y recepción, pero no las que servían para la vida diaria. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza. p. 108). Época moderna y contemporánea A comienzos de 1486 la zona del Patio de San Martín se destina a sede del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición y se habilitan dependencias aledañas al patio para alojar a los oficiales de este organismo. Es probable que sea este el origen del uso como prisión de la Torre del Trovador. En algunos libros aparece el año 1485. Este organismo estuvo alojado en la Aljafería hasta que en 1706 se trasladó a la plaza del Carmen y, tras varios cambios de sede, en 1759 al palacio de Villahermosa, en la calle de Predicadores; no es atrevido suponer que cuando se celebraron tales cambios es porque el edificio de la Aljafería debía estar en malas condiciones, que se aumentarían con el abandono, quedando en ruina parcial hasta la instalación de los cuarteles. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza. p. 111). La nueva función (que se prolongaría hasta los años iniciales del siglo XVIII) desencadenó un suceso que culminaría con un proyecto de reforma emprendido bajo el mandato de Felipe II por el que se convertiría de aquí en adelante en una base militar. Se hicieron numerosas obras en la Aljafería para convertirla en ciudadela. En 1591, en los acontecimientos conocidos como Alteraciones de Zaragoza, el perseguido secretario del rey Felipe II, Antonio Pérez se acogió al Privilegio de Manifestación contemplado por el fuero de Aragón con el fin de eludir a las tropas imperiales. Sin embargo, el Tribunal de la Inquisición tenía jurisdicción sobre todos los fueros de los reinos, y, por esa causa, fue recluido en calabozos de la sede inquisitorial de la Aljafería, lo que provocó un levantamiento del pueblo ante lo que consideraron una violación del derecho foral, y acudieron al asalto de la Aljafería para rescatarlo. Tras la contundente actuación del ejército real, la revuelta fue sofocada, y Felipe II decidió consolidar la Aljafería como una ciudadela fortificada bajo su autoridad en prevención de revueltas similares. El diseño de la obra, que consistió en una edificación militar «a la moderna», fue encargado al ingeniero militar sienés, Tiburzio Spannocchi. Este construyó un conjunto de habitáculos adosados a los muros sur y este que ocultaban los torreones ultrasemicirculares en su interior, aunque en la fachada este no afectó a los que flanqueaban la puerta de entrada y de estos en adelante. Rodeando todo el edificio, se levantó un muro almenado que dejaba en el interior un espacio de camino de ronda y que remataba en sus cuatro esquinas en cuatro baluartes de traza pentagonal, cuyos arranques se pueden contemplar en la actualidad. Todo el conjunto estaba circundado por un foso de veinte metros de anchura, reexcavado en 1982 por iniciativa del arquitecto Ángel Peropadre Muniesa, que se salvaba mediante dos puentes levadizos en los flancos este y sur. El aspecto de esta nueva planta se refleja en el plano de la Aljafería tal y como lo conocemos tras la última restauración finalizada en 1998. La Aljafería de Spannocchi se mantuvo sin cambios sustanciales hasta 1705, en que debido a la Guerra de Sucesión Española fue alojamiento de dos compañías de tropas francesas que llevó a un recrecimiento de los parapetos de la muralla baja del foso efectuado por el ingeniero militar Dezveheforz.[¿quién?] Pero la transformación decisiva como acuartelamiento se produjo en 1772 por iniciativa de Carlos III, en la que se remodelaron todas las fachadas al modo en que se presenta actualmente la occidental, y que convirtió los espacios interiores en dependencias para los soldados y oficiales que se alojaban en el edificio. En el tercio oeste del palacio se configuró un amplio patio de armas al que vierten las habitaciones de las distintas compañías, realizadas con sencillez y funcionalidad, siguiendo el espíritu racionalista de la segunda mitad del siglo XVIII y el fin práctico a que se destinaron las zonas construidas entonces. Solo quedó pendiente la adición en 1862 de cuatro torreones neogóticos, de los que han llegado a nuestros días los situados en la esquina noroccidental y suroccidental. La parte militar la constituía un gran foso, con escarpa y contraescarpa y una fortificación de cuatro cortinas construidas a barbeta sobre el muro de la escarpa que avanza formando camino cubierto y un paseo que recorre todo el perímetro. El foso se franqueaba delante de la puerta principal por un puente de ladrillo, sustituido después por otro de madera con rastrillo. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza. p. 114-115). La reforma de Felipe V puso al castillo en condiciones de albergar unos 3000 hombres, más como cuartel que como fortaleza y, en definitiva, dañó poco las estructuras esenciales. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza. p. 117). Fue precisamente a mediados del siglo XIX cuando Mariano Nougués Secall dio la voz de alarma por el deterioro que presentaban los restos andalusíes y mudéjares del palacio en su informe de 1845 titulado Descripción e #historia del castillo de la Aljafería, un riguroso estudio en el que se instaba a preservar este valioso conjunto histórico-artístico. Incluso la reina Isabel II aportó fondos para la restauración, debido a que en julio de 1845 visitó la Aljafería y sabemos que por este motivo se blanquearon las estancias y algunas se limpiaron, y se creó una comisión en 1848 para emprenderla; pero en 1862 la Aljafería pasó de propiedad del Patrimonio Real a manos del Ministerio de la Guerra, lo que abortó su restauración y agravaría los daños producidos. Se trató de que no quedase nada en pie del viejo palacio árabe, ni siquiera de la #mezquita. Tomó entonces el castillo el aspecto cuartelero que ha tenido hasta hace poco, con cuatro torreones angulares, monótono exterior de ladrillo con tres plantas sobre las que sobresalía la torrecita, construida o remozada entonces; el Parque de Artillería convirtió los salones reales en depósitos de armas y todo se enmascaró y cambió; la torre del Trovador fue aposento del maestro armero y calabozos. De tanta desolación quedó muy poco y en muy poco tiempo se olvidaron hasta los nombres de las salas de <<los mármoles>>, de la <>, de los <>, de las <>, ya que ni siquiera se hicieron planos o se tomaron notas de lo destruido. (Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza. p. 119). El deterioro continuó hasta que en 1947 el arquitecto Francisco Íñiguez Almech emprendiera, prácticamente en solitario, la tarea de su restauración integral, en la que estuvo ocupado hasta su muerte en 1982. En los años 1960 se usó como cuartel militar, y se cubrió de yeso el decorado. En 1984, la comisión parlamentaria creada para buscar una sede definitiva a las Cortes de Aragón recomendó ubicar el parlamento autonómico en el palacio de la Aljafería y el Ayuntamiento de Zaragoza (propietario del edificio) acordó ceder gratuitamente parte del complejo para ello por un plazo de 99 años.​ De esta manera las operaciones de restauración tomaron un nuevo impulso con las actuaciones de Ángel Peropadre, Juan Antonio Souto (en labores arqueológicas), y, a partir de 1985, de Luis Franco Lahoz y Mariano Pemán Gavín, que llevaron a cabo el proyecto final de restauración de la Aljafería para la ubicación en él de la sede de las Cortes de Aragón. Acabadas las obras, la Aljafería fue inaugurada como monumento histórico artístico en 1998 por el príncipe Felipe de Borbón. ‘’Hospital, sede de la Inquisición, y ahora, epicentro de la democracia aragonesa, el proceso para rescatar aquel soñado palacio islámico comenzó muchos años antes de que se constituyeran las Cortes de Aragón y su reforma no estuvo acabada hasta el año 1998. "Un proceso de rescate que comenzó en los años 50 y que lo inició el profesor y arquitecto Francisco Íñiguez, que va eliminando partes del antiguo cuartel y recuperando ese palacio islámico perdido y soñado que estaba debajo del cuartel", explicaban los arquitectos de la obra final, Mariano Pemán y Luis Franco. La reforma costaría más de 200 millones de pesetas, lo que equivaldría, ahora, a un 1.200.000 euros. El resultado es un edificio en el que conviven múltiples estilos y que comparte su uso parlamentario con el turístico.’’ Bibliografía Beltrán, A. (1970). La Aljafería. Ayuntamiento de Zaragoza. Ewert, C. (1979). Hallazgos islámicos en Balaguer y Aljafería de Zaragoza. Mi-nisterio de Educación y Ciencia C. Sobradiel, P.I. (2009). La Aljafería: 1800 – 1900, las claves para su recupera-ción. Inst. de Estudios Islámicos. Paulino, E. y Sobradiel, P. I. (2010). La Aljafería 1118 – 1583. El Palacio de los Reyes de Aragón. Inst. de Estudios Islámicos. Expósito Sebastián, M., La Aljafería…, op. cit., p.33. Cabezón Coterón, A. (2017). El Palacio de la Aljafería de Zaragoza: #historia, arquitectura y restauración [Trabajo fin de grado, Universidad de Zaragoza] Repositorio Institucional de Documento. [1] Webgrafía Universidad de Zaragoza. (2024). Zaguan. Repositorio Institucional de Docu-mentos. [2] Farré, M. (21 de abril de 2023). La Aljafería, desde sus inicios como sede parlamentaria a ahora: "Rescatamos aquel soñado y perdido palacio islámico". Cadena SER. [3] Bibliografía utilizada Borrás Gualis, Gonzalo, «La ciudad islámica», en Guillermo Fatás (dir.), Guía histórico-artística de Zaragoza (3.ª ed. rev. y amp.), Zaragoza, Ayto. de Zaragoza, 1991, págs. 71-100. ISBN 978-84-86807-76-4 Cfr. también el capítulo de Biel Ibáñez, María Pilar, «Nuevas noticias sobre el palacio de la Aljafería» con las novedades aparecidas y los datos actualizados hasta 2008, en Guillermo Fatás (dir.), Guía histórico-artística de Zaragoza, 4.ª ed. revisada y ampliada, Zaragoza, Ayto. de Zaragoza, 2008, págs. 711-727. ISBN 978-84-7820-948-4 Cabañero Subiza, Bernabé (dir.) et al., La Aljafería, vol. I, Zaragoza, Cortes de Aragón, 1998. ISBN 978-84-86794-93-4 Cabañero Subiza, Bernabé y Carmelo de Lasa, El salón dorado de La Aljafería: ensayo de reconstitución formal e interpretación simbólica, Zaragoza, Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2004. ISBN 978-84-95736-34-5 Expósito Sebastián, Manuel, José Luis Pano Gracia y M.ª Isabel Sepúlveda Sauras, La Aljafería de Zaragoza, Zaragoza, Cortes de Aragón, 2006 (6.ª ed.). ISBN 978-84-86794-13-2 #andalus #zaragoza #aljaferia

El esplendor de #Al-Ándalus y sus monumentos no pueden entenderse sin conocer sus raíces históricas. La civilización que construyó maravillas como esta fue impulsada por la religión traída por #Mahoma (s.a.v), consolidada por los heroicos esfuerzos y sacrificios de los primeros #musulmanes y la expansión del #Islam, y protegida por genios militares legendarios como el invicto #Jalid ibn al-Walid. La #mezquita-catedral de Córdoba,​​​ conocida eclesiásticamente como catedral de Nuestra Señora de la Asunción​ y de forma popular como la #mezquita, es la catedral de la diócesis de Córdoba ubicada en la ciudad española de Córdoba, Andalucía.​ Según las fuentes islámicas, antes de la conquista musulmana de la península ibérica, en este lugar se encontraba la basílica de San Vicente,​​ mientras que las excavaciones indican la existencia de un complejo episcopal erigido en el siglo V.​​ Los #musulmanes habrían reutilizado parte de este templo cristiano​ hasta la llegada de Abderramán I, quien fundó el Emirato de Córdoba, y construyó la #mezquita aljama al final de su vida, en 786. La #mezquita fue objeto de ampliaciones durante el emirato y especialmente durante el Califato de Córdoba: el primer califa, Abderramán III, añadió un nuevo minarete en 958, mientras que su hijo al-Hakam II realizó la parte más suntuosa, el nuevo mihrab y la macsura, realizados en 971. Llegó a cubrir un área de 23 400 metros cuadrados, con lo cual quedó como la segunda #mezquita más grande del mundo en superficie, sólo por detrás de la Gran #mezquita de La #Meca, y sólo superada en el siglo XVI por la Mezquita Azul (1588). El muro de la quibla no fue orientado hacia La #Meca, sino 51.º grados hacia el sur, práctica habitual en las mezquitas de #Al-Ándalus. En 1236, tras la conquista cristiana de la ciudad por Fernando III de Castilla, se llevó a cabo su consagración como edificio cristiano, aunque no fue convertida en catedral de la diócesis hasta la ordenación episcopal de su primer obispo, Lope de Fitero, dos años más tarde.​ Sin embargo, no se produjeron grandes cambios arquitectónicos hasta la construcción de la capilla mayor cruciforme, realizada entre 1523 y 1607 bajo la dirección de los arquitectos Hernán Ruiz I, Hernán Ruiz II y Juan de Ochoa.​ Actualmente el conjunto constituye el monumento más importante de Córdoba y del arte hispanomusulmán, concretamente el arte emiral y califal. Declarada como Bien de interés cultural​ y Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1984. Integrado dentro del centro histórico de la ciudad,​ desde 1994 se incluyó por el público entre los 12 Tesoros de #España en 2007​ y fue premiada como el mejor sitio de interés turístico de #Europa y sexto del mundo según un concurso de TripAdvisor.​ En 2024 alcanzó su récord histórico de visitantes con 2,18 millones de personas, uno de los monumentos más visitados de #España.​ Denominación Aunque el edificio funciona exclusivamente como templo cristiano, el nombre usado por el cabildo catedralicio y por el Ayuntamiento de la ciudad es «#mezquita-catedral de Córdoba».​​ Esta anteposición de la palabra #mezquita se debe a que es con mucho, el nombre más conocido del edificio, que suele ser mencionado como «Mezquita de Córdoba» o, especialmente para los cordobeses, sencillamente «La Mezquita». Además en otros idiomas también es conocida por la palabra española «Mezquita» sin traducir.​ A nivel más técnico, está inscrita en el registro de la propiedad como «Santa Iglesia Catedral de Córdoba».​ Debido a que en época islámica era la #mezquita más grande de la ciudad (y la segunda del mundo) también es conocida como «Mezquita Aljama de Córdoba» o «Gran Mezquita de Córdoba»,​ en la que la expresión #mezquita aljama se refiere a la función de #mezquita principal que servía como punto de reunión de la ciudad andalusí. #historia Substrato =### Fuentes históricas= Según las fuentes musulmanas, en el solar de la actual #mezquita-catedral de Córdoba estuvo originalmente una iglesia cristiana dedicada a San Vicente Mártir,​ que fue dividida y compartida entre cristianos y #musulmanes tras la conquista islámica de la península ibérica.​ Con el aumento de la población islámica, el emir Abderramán I decidió en 785 comprar la estructura al completo y demolerla​ para construir la nueva #mezquita;​ a cambio, permitió a los cristianos reconstruir otras iglesias en ruinas, incluidas las de los mártires san Fausto, Januario y Marcial, que gozaban de gran devoción en la época.​ La historicidad de estos eventos ha sido discutida,​ debido a que las evidencias arqueológicas son escasas y no se ha podido comprobar con hechos posteriores a la llegada de Abderramán a la península. El relato de la iglesia siendo reconvertida en #mezquita, que es desarrollado por el historiador del siglo X Al-Razi, alberga muchas similitudes con la conquista musulmana de Siria, en particular con la construcción de la Mezquita de los Omeyas en Damasco. Para los historiadores medievales, estos paralelos servían para enaltecer la conquista omeya de la península y la apropiación de la Córdoba visigoda.​​ Otra fuente del siglo X menciona una iglesia que se levantó en el centro de la #mezquita, sin dar muchos más detalles.​ =### Excavación de Félix Hernández= Una exposición arqueológica actual en la Mezquita-catedral muestra fragmentos de un edificio tardoantiguo o visigodo excavado por el arquitecto Félix Hernández entre 1931 y 1936, enfatizando el carácter cristiano del monumento.​​​ Según Susana Calvo Capilla, especialista en la #historia de la Mezquita-catedral, aunque se han encontrado los restos de estructuras similares a iglesias, no existen evidencias arqueológicas suficientes de que se haya encontrado la iglesia de San Vicente. Parece que los restos tendrían más relación con un complejo episcopal que con una iglesia.​ Pedro Marfil, arqueólogo de la Universidad de Córdoba, ha interpretado también los restos encontrados como un complejo episcopal que quizás albergara una basílica,​​​ lo que parecen validar excavaciones recientes.​​ Sin embargo, esta teoría fue cuestionada por el arqueólogo Fernando Arce-Sainz, que declara que ninguno de los restos analizados alberga una iconografía cristiana, ni siquiera de un cementerio, que apoyara que existiera una iglesia.​ La historiadora del arte Rose Walker ha criticado que Pedro Marfil se basa en interpretaciones personales.​ María de los Ángeles Utrero Agudo y Alejandro Villa del Castillo también defienden que la evidencia no es suficiente para afirmar que existen restos eclesiásticos en la zona.​ ==### Nuevas excavaciones== Entre 2020 y 2024, los arqueólogos Alberto León y Raimundo Ortiz Urbano han confirmado la hipótesis de un gran complejo episcopal analizando tanto los restos arqueológicos antiguos como los nuevos,​​​ destacando que los restos más antiguos hallados tras las nuevas excavaciones corresponden a un edificio romano datado entre los siglos I y III en sentido este-oeste. Las siguientes estructuras, con una orientación estenoreste, distinta a la anterior, parecen corresponder a un complejo episcopal, con muros de sillería y unos cimientos muy profundos. A partir de este momento, se va a ir ampliando este complejo con nuevas estructuras con la misma orientación. En el siglo V se añadió un muro de más de 30 metros de lado con pinturas en las paredes y mosaicos en los pavimentos, ocupando lo que sería el antiguo cardo máximo de la ciudad romana. En el siglo VI se añadió un ábside, probablemente la sala de recepción del obispo, y una técnica de construcción orientalista de opus vittatum, coincidiendo con el momento de expansión del Imperio bizantino. Entre finales del siglo VI y VII se eliminó el anterior ábside y se construyó un pórtico de acceso con columnas y flanqueado por exedras, elementos similares a otros complejos episcopales relacionados con los bizantinos. Félix Hernández recuperó en la década de 1930 una columna completa y tres basas de esta zona que se ubican en el Museo Arqueológico de Córdoba.​ A pesar de las dudas del tipo de estructura que se encuentra en el substrato, es casi seguro que Abderramán destruyó el antiguo edificio para edificar la nueva #mezquita, la cual no tuvo relación con la construcción previa.​​ Mezquita fundacional de Abderramán I La #mezquita fundacional fue mandada construir por Abderramán I, uno de los últimos miembros de la dinastía omeya que había conseguido escapar de Damasco tras la masacre de su familia durante la Revolución abasí y había derrotado al gobernador abasí Yusuf ibn Abd al-Rahman al-Fihri en Córdoba, instaurando el nuevo Emirato independiente en el 756.​ La construcción de la #mezquita comenzó en 785 y terminó en menos de dos años.​​​ Este periodo de tiempo tan reducido puede deberse a la reutilización de piezas (material de acarreo) romanas y visigodas, sobre todo columnas y capiteles.​ Se desconoce el arquitecto, aunque se han observado influencias romanas, visigodas y omeyas en el diseño del edificio. Entre los constructores probablemente se encontraban artesanos locales y otros de origen sirio. Según la tradición y algunas fuentes escritas, Abderramán se encargó personalmente del proyecto, aunque se ha debatido hasta qué punto influyó en el diseño.​​ La #mezquita original era de forma casi cuadrada, en un área de 74 x 79 metros cuadrados, dividida entre el patio de abluciones (sahn) al norte y la sala de oración (haram) al sur.​​ Debido a que fue construida en pendiente, se tuvo que recurrir a una gran cantidad de relleno para crear el nivel necesario. La innovación arquitectónica más característica, repetida en edificios islámicos posteriores, fue la utilización de la doble arcada. Aunque se ha especulado que tal característica evoca los palmerales de Siria, hogar de Abderramán, no hay pruebas al respecto y es posible que el motivo técnico fuese que las columnas reutilizadas no eran lo suficientemente altas; por lo tanto, para dar estabilidad a este alzado, se recurrió a los arcos dobles, de los cuales el inferior, de herradura, hace funciones de entibo, mientras que el superior, de medio punto, es el que soporta la cubierta.​​​ Este sistema, además de la alternancia cromática y material de las dovelas, rojas de ladrillo, amarillentas las de caliza, parece estar inspirado en el acueducto romano de Los Milagros (Mérida).​​ La #mezquita fundacional tenía cuatro entradas: una en el centro del muro norte en el patio, dos en los muros oriental y occidental respectivamente y la cuarta en medio del muro occidental, dentro de la sala de oración. Esta última fue conocida como Bab al-Wuzara' (la puerta de los Visires, hoy conocida como puerta de San Esteban) y es probable que fuera la entrada usada por el emir y los oficiales estatales, que trabajaban en el Alcázar andalusí contiguo. Los muros exteriores se reforzaron con contrafuertes todavía visibles.​ Este primer edificio constaba de once naves longitudinales orientadas hacia el río Guadalquivir, cuya anchura es idéntica, a excepción de la central, que conducía al mihrab, ligeramente más amplia y las dos de los extremos, más estrechas, diferencias solo son apreciables en un plano. Estas naves constaban de doce intercolumnios que corrían en dirección al muro de la quibla. El mihrab original de la #mezquita no se conserva aunque es probable que sus restos fuesen encontrados en las excavaciones entre 1932 y 1936; estos restos muestran que la parte superior del mihrab tenía forma de concha, similar al posterior.​ =### Intervención de Hisham I= El emir Hisham I terminó los trabajos inacabados tras el fallecimiento de Abderramán I, terminando el patio o sahn y erigió el primer alminar.​​ Este primitivo alminar, de planta cuadrada, fue más tarde derribado por Abderramán III quien construyó otro, luego parcialmente desmochado, y cuyos restos se cree que se encuentran actualmente embutidos en el campanario cristiano de la catedral. La cimentación del alminar de Hisham I fue hallada en el Patio de los Naranjos por el arqueólogo Félix Hernández en el siglo XX, quién dejó marcada su ubicación en el pavimento y es hoy día visible. Ampliación de Abderramán II Según la historiografía clásica, el crecimiento de la ciudad habría determinado la necesidad de un oratorio (haram) con un aforo mayor para poder albergar más fieles durante la celebración de los viernes, por lo que Abderramán II decidió la primera ampliación de la #mezquita. Las obras comenzaron en 836 (aunque también se citan los años 833 y 848), acabándose en el 852, bajo mandato ya del hijo de Abderramán II, Muhammad I (r. 852-886).​​​ Para llevarla a cabo se derribó el primitivo muro de la quibla, cuyos restos son actualmente visibles en forma de grandes pilares, y se prolongaron las arquerías en ocho tramos o crujías más, con una longitud total de 24 metros. Los elementos arquitectónicos son idénticos a los de la fase inicial: alternancia de dovelas en los arcos (amarillas de caliza y rojas de ladrillo) y utilización de materiales de acarreo, aunque como novedad se utilizaron algunos materiales labrados a propósito para esta ampliación, como los ocho capiteles novedosos denominados «de pencas». El mihrab, cuyos cimientos fueron encontrados en el subsuelo de la capilla de Villaviciosa, estaba concebido monumentalmente con un arco de entrada sostenido por cuatro columnas y sobresalía al exterior del muro de la qibla. También este emir llevó a cabo una intervención en el patio, cerrándolo con saqqifas en los laterales que faltaban. Otras intervenciones posteriores fueron las realizadas por Muhammad I, con la creación de la macsura, la restauración de la puerta de los Visires, actual puerta de San Esteban; su sucesor Al-Múndir (r. 886-888), quien dispuso un tesoro en la #mezquita; mientras que el emir Abdalá (r. 888-912) construyó el primer sabat, un pasadizo elevado, que conectaba la macsura de la #mezquita con el Alcázar andalusí al otro extremo de la calle.​ Nuevo alminar y reformas de Abderramán III En 929 Abderramán III instauró el nuevo Califato de Córdoba y consolidó el nuevo poder andalusí en la región. Como parte de sus variados proyectos constructivos, agrandó el patio de la Gran Mezquita y derribó el primer alminar y erigió uno nuevo comenzando entre 951-952.​​ El minarete o alminar tenía 47 metros de altura y una base cuadrada de 8,5 metros por lado.​ El erudito Jonathan Bloom ha sugerido que la construcción del minarete por Abderramán fue visto como un símbolo de la creciente autoridad del califa y un intento de rivalizar con el Califato fatimí al este.​ Abderramán también reforzó el muro norte del patio añadiendo otra fachada frente a la antigua.​ Fuentes históricas difieren sobre si el patio estaba porticado;​ algunos historiadores modernos afirman que el patio se porticó en esta época y se diseñó alternando pilares y columnas, tal y como puede verse actualmente. Las nuevas intervenciones, incluyendo el minarete, fueron completadas en 958, tal y como se evidencia en una placa de mármol que incluye el nombre de Abderramán III como maestro y supervisor de las obras.​​​ Este alminar se conserva actualmente desmochado y embutido en el campanario cristiano, aunque se conoce su alzado gracias a los dibujos conservados. El único testimonio gráfico que nos ha llegado es un relieve que se encuentra en una de las enjutas de la Puerta de Santa Catalina. Ampliación de Alhakén II Coincidiendo con el esplendor del califato, Alhakén II (r. 961-976), que participó en los proyectos arquitectónicos de su padre, comenzó durante su reinado en 961 la ampliación más innovadora. Derribó el antiguo mihrab de Abderramán II, del que también quedan restos visibles en la actualidad, y amplió la sala de oración 45 metros hacia el sur añadiendo doce crujías con el diseño original de doble arcada.​​​ La nave central de la #mezquita se ennobleció con la construcción de una cúpula nervada, ahora parte de la capilla de Villaviciosa. Asimismo, se creó una macsura rectangular y rematada con tres cúpulas nervadas alrededor del nuevo mihrab, presidida con arcos únicos polilobulados y entrecruzados, y en las columnas se alternan fustes rosas, de jaspe rojo de Cabra, y azules oscuros de la Sierra Morena cordobesa. Los materiales ya no son de acarreo, sino labrados ex profeso, con presencia de capiteles de pencas.​ Las cúpulas y el nuevo mihrab fueron concluidos en 965 y una inscripción muestra los nombres de cuatro artesanos que también colaboraron en el Salón Rico de Medina Azahara. Poco después de esta fecha, tanto la cúpula central de la macsura como los muros del mihrab se decoraron con ricos mosaicos dorados bizantinos. Según algunas fuentes tradicionales como Ibn Idari, Alhakén II escribió al emperador bizantino Nicéforo II de Constantinopla requiriéndole expertos en mosaicos para la tarea. El emperador aceptó y envió un maestro de obras con alrededor de 1600 kilos de teselas musivarias como presente. Los mosaiquistas instruyeron a algunos artesanos del propio califa, quienes adquirieron la habilidad para realizar el mismo trabajo, que fue finalizado a finales de 970 o principios de 971.​​ Otras novedades son el doble muro de la qibla, que facilita la conexión con el sabat y que permite que el mihrab no se limite a un simple nicho, sino que se abra como una pequeña habitación octogonal cubierta con una cúpula con forma de concha. Alhakén II también subvencionó la construcción de un nuevo mimbar (púlpito) en 965, cuyas obras se demoraron cinco o siete años. Desafortunadamente, los detalles de esta estructura y su cronología se contradicen con las fuentes históricas. Ibn Idari, por ejemplo, indica que Alhakén tenía dos mimbares en esta época, y quizás uno de ellos fuese destruido o reemplazado. No obstante, el mimbar que se asoció con la #mezquita fue destacado por varios escritores por su gran artesanía. Realizado en maderas preciosas como el ébano, el boj y maderas «perfumadas», tuvo incrustaciones de marfil y otras maderas coloridas como sándalo rojo y amarillo. Historiadores modernos creen que el mimbar tenía ruedas que permitían su desplazamiento para entrar y salir de su sala.​​ Ampliación de Almanzor Dado el gran continuo crecimiento demográfico de Córdoba, el hayib del califa Hisham II, Almanzor, decidió llevar a cabo la tercera y última de las ampliaciones de la #mezquita entre 987-988,​​ Su ampliación fue la más extensa de las acometidas, afectando tanto a patio como a sala de oración, aunque no se hizo hacia el sur como las anteriores, debido a la cercanía del río Guadalquivir, sino hacia el este 47,76 metros, añadiendo ocho naves a la #mezquita que dejan descentrado el mihrab. Una vez más, se repitió el mismo diseño de doble arcada en la nueva construcción, aunque la alternancia de dovelas es solo cromática y no de materiales puesto que todas son de piedra caliza, aunque pintadas de almagra las rojas. Se produjeron cientos de capiteles para las nuevas columnas, sin embargo, eran más simples y menos ornamentadas debido a la rapidez de su realización. La nueva ampliación de Almanzor albergaba una superficie de 8.600 metros cuadrados e hizo que la #mezquita se convirtiera en la más grande del mundo fuera del Irak abasí. El nuevo muro oriental del templo se decoró con diez nuevos portales exteriores ricamente decorados y similares a los del muro occidental, aunque fueron en gran medida restaurados durante el siglo XX. Almanzor también fue célebre por haber sustraído las campanas de la catedral de Santiago de Compostela y haberlas traído a la #mezquita. Aunque se dice que las fundió para realizar lámparas de techo​ las campanas fueron recuperadas por Fernando III en 1238 y regresadas a Santiago.​ =### Últimos usos como #mezquita (siglos XI-XII)= Tras el colapso del Califato cordobés a comienzos del siglo XI, no se realizaron más ampliaciones en la #mezquita. La ausencia de autoridad tuvo consecuencias negativas en el templo, como el saqueo y daño durante la fitna de #Al-Ándalus.​ Córdoba también sufrió un declive, aunque se mantuvo como un centro cultural relevante. Bajo los almorávides, los talleres artesanales cordobeses fueron contratados para crear mimbares ricamente decorados para importantes mezquitas de Marruecos, siendo el más célebre el mimbar de Ali Ibn Yusuf en 1137, que fue inspirado por el mimbar de Alhakén II de la Gran Mezquita.​ En 1146 el ejército cristiano de Alfonso VII de León y Castilla ocupó brevemente Córdoba. El arzobispo de Toledo, Raimundo de Sauvetat, acompañó al monarca y realizó una misa dentro de la #mezquita para «consagrar» el edificio.​ Según las fuentes islámicas, antes de que los cristianos abandonaran la ciudad saquearon la #mezquita, llevándose sus lámparas de techo, el yamur de oro y plata del minarete y partes ricas del mimbar. Como resultado de este pillaje y el anterior durante la fitna, la #mezquita perdió todo su mobiliario valioso.​ En 1162, tras un periodo de declive y continuos asedios, el califa almohade Abd al-Mumin ordenó que Córdoba se instaurara de nuevo capital de al-Ándalus. Para preparar dicho evento, sus dos hijos y gobernadores, Abu Yaacub Yúsuf y Abu Sa'id, mandaron que la ciudad y sus monumentos se restaurasen. El arquitecto Ahmad Ben Baso, quien fue posteriormente conocido por su trabajo en la Gran Mezquita de Sevilla, fue responsable de este programa restaurador.​​ Se desconoce qué edificios recuperó, aunque es casi seguro que la #mezquita se encontrara entre ellos. También es posible que se restaurase el mimbar, ya que se conservó hasta el siglo XVI.​ Conversión en catedral (siglos XIII-XV) Tras la conquista castellana de Córdoba en 1236, Fernando III de Castilla convirtió la #mezquita en catedral y la dedicó a la Virgen María,​ lo cual dio origen a diversas alteraciones arquitectónicas. La primera misa se celebró el 29 de junio de ese año.​ Según el obispo Rodrigo Jiménez de Rada, Fernando III también tomó las antiguas campanas de la catedral de Santiago de Compostela, sustraídas por Almanzor, y las devolvió al santuario jacobeo.​​ A pesar de la conversión, esta primera etapa como catedral apenas vio modificada su arquitectura, con la creación de pequeñas capillas y mobiliario cristiano, además de la apertura de tumbas en ella.​​ Incluso el mimbar de la #mezquita fue preservado en su sala original, aunque se desconoce si fue utilizado (la última evidencia es de Ambrosio de Morales en el siglo XVI).​ El primer altar y capilla mayor fueron situados bajo uno de los lucernarios de Alhakén II, actualmente en la denominada capilla de Villaviciosa, sin alteraciones en la estructura anterior.​ El área de la macsura y el mihrab fue convertida en la capilla de San Pedro y en ella se colocó el Sagrario para las hostias consagradas.​ La actual capilla de la Concepción del siglo XVII, cerca del muro occidental del patio,​ fue en sus orígenes un baptisterio del siglo XIII. Estas zonas parecen haber constituido los principales focos de actividad cristiana en la temprana catedral.​ El minarete de la #mezquita se convirtió en un campanario para la catedral, con pequeñas alteraciones como una cruz en la cima.​​ Progresivamente se fueron creando otras capillas en el periferia interior del edificio, muchas de ellas funerarias de patronazgo privado. La primera en el muro occidental fue la de San Felipe y Santiago, del año 1258, mientras que la de San Clemente se creó en la parte meridional de la #mezquita antes de 1262. Asimismo, se crearon algunos altares secundarios, uno de ellos dedicado a San Blas (1252) y otro a San Miguel (1255), los cuales desaparecieron en los siglos posteriores.​ Al comienzo de este período temprano del edificio, el mantenimiento de la estructura estuvo a cargo de trabajadores mudéjares. Algunos de ellos eran miembros de la fábrica, y en cuanto tales personal dependiente y pagado por la iglesia diocesana, mientras que otros trabajaban para cumplimentar un «impuesto laboral» sobre los artesanos #musulmanes (posteriormente ejercido sobre todos los gremios de ese origen), que los obligaba a trabajar dos días al año en la catedral. Este impuesto fue fijado por la Corona y solo se aplicó en la ciudad de Córdoba; probablemente para hacer uso de expertos mudéjares y aliviar la relativa pobreza del cabildo catedralicio, al cual le estaba asignado el mantenimiento y reparación de un edificio tan monumental. En aquel tiempo, los artistas mudéjares eran muy cotizados e incluso tenían el monopolio de su arte en algunas ciudades castellanas como Burgos.​ El primer añadido más relevante bajo el dominio cristiano fue la Capilla Real, ubicaba justo detrás del muro occidental de la capilla de Villaviciosa. Se desconoce cuándo se comenzó a construir, a veces se adjudica a Alfonso X, aunque la experta en arte islámico Heather Ecker ha señalado que no existe evidencia documental de que fuera edificada antes del siglo XIV, cuando Constanza de Portugal, esposa de Fernando IV, realizó una donación a la capilla.​ Se sabe que fue terminada en 1371 por Enrique II, quien trasladó a la misma los restos de su padre Alfonso XI y de su abuelo Fernando IV​​​ (más tarde, los huesos de ambos monarcas fueron trasladados a la iglesia de San Hipólito de Córdoba en 1736, donde reposan en la actualidad).​ La capilla fue realizada en estilo mudéjar con una cúpula nervada similar a la de la capilla de Villaviciosa y cubierta con decoración de estuco típica de la arquitectura nazarí en la época.​ El uso prominente del estilo mudéjar en una capilla funeraria real, junto con otros ejemplos como el Alcázar de Sevilla, se ha interpretado como un deseo de los monarcas castellanos de apropiarse el prestigio de la arquitectura andalusí.​​ A finales del siglo XV se produjo una mayor dignificación en la capilla Mayor, realizándose en 1489 una nueva nave donde estaba la antigua capilla del siglo XIII. Esta nueva capilla catedralicia fue impulsada por el obispo Íñigo Manrique (1486-1496), quien promovió la construcción de una nave con formulación arquitectónica gótica la cual albergaba una serie de frescos de estilo italiano realizados por Alonso Martínez que representaban santos y reyes, aunque únicamente se ha conservado uno que se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Córdoba.​​​ Grandes alteraciones (siglos XVI-XVIII) La mayor ruptura estilística del edificio islámico se produjo durante el siglo XVI, cuando en el centro de la antigua #mezquita se levantó una gran nave cristiana, conformando la nueva capilla mayor, bajo los auspicios artísticos y arquitectónicos del Renacimiento; esto supuso un quiebre total de los postulados espaciales islámicos. La obra se comenzó en 1523 por iniciativa del obispo Alonso Manrique (1518-1523, hijo del gran comendador de la Orden de Santiago), quien trajo a Córdoba los principios planimétricos de las catedrales castellanas, pues había sido obispo de Badajoz y Salamanca. La propuesta del obispo fue polémica y se encontró con la oposición del concejo municipal de Córdoba.​​​ Finalmente, el emperador Carlos V intercedió para que se realizara la obra, aunque más tarde se lamentara, como recogió Bernardo de Alderete, con la famosa frase: «habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes».​ La nueva nave de la catedral de Córdoba estuvo a cargo del arquitecto Hernán Ruiz, el Viejo, quien aunque desarrolló su trabajo bajo postulados góticos con ciertos arcaísmos, introdujo elementos claramente renacentistas.​ Antes de su muerte en 1547​ construyó las paredes del coro hasta los ventanales y las bóvedas góticas en la zona sur, así como trabajó en el área oriental del edificio, la correspondiente a la ampliación de Almanzor, añadiendo bóvedas góticas a las naves islámicas. Tras su fallecimiento, su hijo Hernán Ruiz el Joven tomó las riendas del proyecto y fue responsable de los muros del transepto y los contrafuertes que sujetan la estructura.​ Tras él, el proyecto fue encomendado al arquitecto Juan de Ochoa quien, después de 84 años de obras, concluyó la nave de la catedral con el añadido de ciertos aspectos manieristas, como puede verse en la cúpula del crucero construida entre 1599 y 1607.​​ En 1589 una gran tormenta (o terremoto)​ causó daños en el antiguo minarete, entonces campanario, por lo que se decidió remodelarlo y reforzar la torre.​ Se eligió un diseño de Hernán Ruiz III, hijo de Hernán Ruiz el Joven, que encajaba la estructura original del minarete dentro de una torre renacentista.​​ La construcción comenzó en 1593,​ y algunas de las secciones septentrionales del minarete se demolieron durante el proceso; poco después los trabajos se interrumpieron, debido a los gastos ocasionados por la construcción del nuevo transepto de la catedral. Hernán Ruiz III murió en 1606, por lo que no pudo ver su obra concluida; las tareas prosiguieron, a cargo del arquitecto Juan Sequero de Matilla, quien añadió el cuerpo del reloj, en 1616 y se concluyeron un año después.​ Sin embargo, la nueva torre tenía imperfecciones y se tuvieron que realizar reparaciones a mediados del siglo XVII por el arquitecto Gaspar de la Peña, quien reforzó la torre y modificó el diseño inicial de la puerta del Perdón, ubicada bajo la torre. En 1664, de la Peña añadió una nueva cúpula en la cima del campanario donde hizo colocar una estatua del arcángel Rafael realizada por los escultores Pedro de la Paz y Bernabé Gómez del Río.​​ En 1727 la torre se dañó debido a otra tormenta, también se dañaron algunas ornamentaciones durante el Terremoto de Lisboa de 1755. Baltasar Dreveton, un arquitecto francés, fue el encargado de restaurar y reparar la estructura durante más de ocho años.​ En la nueva capilla mayor, una vez fue completada por Juan de Ochoa, el obispo Diego de Mardones inició la construcción de un gran retablo para lo cual donó una gran suma de dinero. El mismo fue diseñado en estilo manierista por Alonso Matías y comenzó a realizarse en 1618. También intervinieron en su decoración Sebastián Vidal, Pedro Freile de Guevara y Antonio Palomino.​​ En marzo de 1748 se inició la construcción del coro, cuyo diseño estuvo a manos de Pedro Duque Cornejo, y que fue sufragado con la ayuda del archidiácono José Díaz de Recalde unos años antes.​​ La sillería del coro finalizó en 1757, aunque Cornejo, quien había trabajado continuamente más de una década, falleció solo dos semanas antes de que fuese inaugurado.​ Restauraciones modernas (siglos XIX-XXI) En 1815 el obispo Pedro Antonio de Trevilla ordenó desmontar el retablo de la capilla de San Pedro para dejar al descubierto el mihrab. Patricio Furriel fue el responsable de restaurar sus mosaicos originales, incluyendo la reconstrucción de áreas que se habían perdido. Asimismo, entre 1879 y 1923, se realizaron reparaciones en la antigua estructura de la #mezquita bajo la dirección de Ricardo Velázquez Bosco, quien, entre otras cosas, eliminó los elementos barrocos que habían sido añadidos a la capilla de Villaviciosa y descubrió las estructuras previas. Durante este periodo, en 1882, el templo fue declarado Monumento Nacional. Posteriormente, entre 1931 y 1936, se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas en la sala de oración y en el patio de los Naranjos dirigidas por Félix Hérnandez.​ Todas las restauraciones desde el siglo XIX se centraron en recuperar los elementos arquitectónicos islámicos,​ debido a que en esa época la cultura española comenzó a estudiar y recuperar sus monumentos andalusíes.​​ La Mezquita-catedral fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la #UNESCO en 1984, y en 1994 esta denominación se extendió a todo el centro histórico de Córdoba.​ En 1991 comenzó un proyecto de restauración del campanario, el cual finalizó en 2014, que permite visitarlo, mientras que el transepto y el coro renacentistas también fueron restaurados entre 2006 y 2009.​ Otras restauraciones han continuado con algunas capillas y puertas exteriores durante la segunda década del siglo XXI.​ El 8 de agosto de 2025 se originó un incendio a las 21:10 en una capilla utilizada como almacén en la ampliación de Almanzor. Las llamas alcanzaron a la capilla de la Expectación y, tras la actuación de los bomberos, la techumbre de esta capilla colapsó por el peso del agua.​ Exteriores del edificio Minarete de Abderramán III El minarete fue construido por Abderramán III en el siglo X, aunque ha ido desapareciendo tras ser parcialmente demolido y encajonado en el campanario renacentista visible actualmente, diseñado por Hernán Ruiz III y construido entre 1593 y 1617.​ La apariencia original del minarete, sin embargo, fue reconstruida por Félix Hernández Giménez, con la ayuda de evidencias arqueológicas, textos históricos y representaciones como la ubicada en la puerta de Santa Catalina, donde aparece la estructura antes de su reconstrucción.​El minarete original medía 47 metros y tenía una base cuadrangular de 8,5 metros por lado.​ Como otros minaretes posteriores andalusíes y norafricanos, estaba compuesto por un cuerpo principal y una segunda torre o «linterna», también de planta cuadrada, que lo coronaba. Este segundo cuerpo estaba rematado por una cúpula y un yamur que albergaba dos esferas metálicas de oro y una de plata (a menudo denominadas «manzanas»), disminuyendo de tamaño hasta la cima. El cuerpo principal albergaba dos escaleras, construidas para ascender y descender por accesos diferentes. A la mitad del recorrido, las escaleras estaban iluminadas por tres ventanas en arcos de herradura, decorados con dovelas que se alternaban los colores y rodeadas por un alfiz rectangular, similar al de las puertas exteriores de la #mezquita. Este triplete de ventanas se repetía en el nivel superior, y por encima de este, en la última planta del primer cuerpo, había una fila de nueve pequeños ventanales de igual forma y decoración. El borde del primer cuerpo estaba coronado con una balaustrada de almenas en forma de sierra, parecido a los encontrados habitualmente en Siria. La linterna estaba decorada por un arco de herradura en cada una de sus caras, de nuevo alternándose los colores de las dovelas enmarcadas por un alfiz.​​ Campanario Tras la conquista cristiana en 1236, se añadieron unas campanas para llamar al rezo católico, por lo que el minarete apenas sufrió transformaciones en los siguientes siglos. Sin embargo, una gran tormenta en 1589 hizo que unos años después, en 1593,​se presentara el nuevo proyecto de torre campanario a cargo del arquitecto Hernán Ruiz III.​Durante las obras se realizó una espadaña provisional sobre la puerta del Perdón para seguir llamando a la oración y se derribó el segundo cuerpo del minarete y parte del primero, conservándose unos 22 metros. Hernán Ruiz III falleció en 1606, por lo que no vio concluida su obra, dejando una estructura cuadrangular hasta el nivel de las campanas, donde se abren serlianas en cada una de sus caras.​​El proyecto fue continuado y finalizado por Juan Sequero de Matilla a finales de 1617; no obstante, en 1636 se declaró que la torre amenazaba ruina y peligro inminente, por lo que se contrató a Gaspar de la Peña en 1656 para solucionar estos problemas estructurales, quien cerró la puerta original al minarete y reforzó todas las fachadas hasta 1660.​ Además, añadió una linterna sobre la cual se instaló una escultura del arcángel Rafael, realizada por Pedro de la Paz y Bernabé Gómez del Río en 1663, e instalada por Gaspar de la Peña un año más tarde. En este momento se alcanzó su altura actual, 54 metros, siendo el edificio más alto de la ciudad en la actualidad.​​ La torre sufrió graves desperfectos durante una tormenta en 1727 y especialmente durante el terremoto de Lisboa de 1755, cuyas obras de reparación no concluyeron hasta 1763. En el siglo XIX se eliminó la maquinaria del reloj que llevaba instalado desde 1747, actualmente en el Museo de San Clemente en el interior.​A partir de los años 1990 comenzó un largo proceso de restauración para eliminar la casa del campanero y construir unas escaleras de madera para acceder más fácilmente al interior. La visita se inauguró al público en noviembre de 2014.​ La base de la torre alberga la puerta del Perdón, una de las dos puertas septentrionales del edificio.​ Patio de los Naranjos El patio de los Naranjos está situado en la parte norte del templo. Tiene su origen en el patio de abluciones de la #mezquita de Abderramán I, aunque también se utilizó para impartir enseñanza y realizar juicios. Fue posteriormente ampliado y reformado durante las siguientes etapas constructivas. El primer testimonio cristiano se ubica en 1263, cuando la familia Gómez de Alcázar solicitó albergar un sepulcro en «la claustra de Santa María». Fue bajo el mandato del obispo Martín Fernández de Angulo (1510-16) cuando Hernán Ruiz I remodeló las tres galerías realizadas por el emir Hisham I en el siglo VIII, que fueron divididas en tramos de tres arcos peraltados, mientras que los capiteles fueron reutilizados en su mayoría de los existentes islámicos.​ Las primeras referencias a la presencia de naranjos se remonta a 1512, aunque se desconoce el número y la distribución, mientras que en el siglo XVII se encuentran referencias de 80 naranjos, 12 cipreses, tres palmeras y un olivo.​ El diseño actual de los jardines y la disposición en hileras de los árboles es el resultado de un trabajo llevado a cabo por el obispo Francisco de Reynoso entre 1597 y 1601.​ Se trata de un recinto cerrado de 130 metros de largo por 50 de ancho. Sus lados occidental, septentrional y oriental se hallan rodeados de galerías porticadas y cuentan con seis puertas que comunican al patio con el exterior: la puerta de los Deanes y el postigo de la Leche en su lado oeste; la puerta del Perdón y la del Caño Gordo al norte; y la puerta de la Grada Redonda y la de Santa Catalina al este. En estas galerías se hallan expuestas las vigas y tablones que conformaban el artesonado original del templo, procedentes de la restauración del siglo XIX. Su estado de conservación, relativamente bueno al ser todavía visibles los relieves que las decoraban y parte de la policromía original, motivaron su retirada para una mejor conservación y sirvieron de modelo para la realización de las que actualmente se ven.​ Su muro sur, que comunica al patio con el interior del templo, está formado por 17 arcos de herradura. Estos arcos se encontraban originariamente abiertos, haciendo de la sala de oración un espacio abierto. Hoy en día solo uno de ellos, la puerta de las Palmas, comunica con el patio. Todos los arcos al este de la puerta fueron tapiados tras la conquista cristiana para alojar en ellos múltiples capillas.​ Por el contrario, los arcos al oeste de la puerta se hallan cerrados por celosías de estilo arábigo construidas en 1974 por el arquitecto Rafael de la Hoz Arderius y Víctor Ángel Caballero Ungría.​ La especie más abundante en el Patio de los Naranjos es la que da nombre al recinto: el naranjo. Pero no es la única especie arbórea presente. Junto a los naranjos, también podemos disfrutar de diez palmeras, siete cipreses, dos olivos y un cinamomo.​ =### Aljibe de Almanzor= Aunque hay constancia de este espacio desde hace siglos, unas excavaciones en 2001 por el arqueólogo Pedro Marfil permitieron investigar en el subsuelo de la parte oriental del patio un gran aljibe correspondiente a la ampliación de Almanzor en 987-88. El aljibe se halla a unos diez metros de profundidad y alberga una capacidad de 1.237 metros cúbicos de agua. Se conserva el estuco de los muros e incluso alguna pintura mural rojiza.​ El espacio hidráulico está compuesto por nueve espacios abovedados de 5 x 5 metros cuadrados que recogía el agua de lluvia.​ =### Fuentes del patio= El recinto está dividido en tres partes, cada una de ellas con un surtidor en el centro. En la parte central se encuentran además otras dos fuentes, conocidas como fuente de Santa María y fuente del Cinamomo. La fuente de Santa María o fuente del olivo es una fuente de estilo barroco inaugurada en torno a 1741 en sustitución a otra anterior. Está formada por un pilón rectangular, construido en piedra negra, con cuatro artísticos pilares en sus ángulos realizados por Tomás Jerónimo Pedrajas y un caño en cada uno de ellos. Uno de estos caños es popularmente conocido como caño del olivo por el ejemplar casi milenario de este árbol que tenía junto a él.​ Debido al mal estado del olivo (Olea europeae) originario, se plantó en el mismo alcorque otro ejemplar de olivo joven, por lo que en la actualidad en la esquina suroeste de la fuente se encuentran dos olivos,​ y se les ha añadido un vallado para evitar el deterioro debido al contacto con visitantes. La fuente del Cinamomo, construida en 1752, esta edificada sobre un pilar rematado por una cornisa recargada, y con una base de mármol gris. Debe su nombre al ejemplar de Cinamomo (Melia azedarach) próximo a ella.​ Lista de puertas =### Fachada oeste= Discurre a través de la calle Torrijos. De norte a sur: Postigo de la Leche: Es una de las puertas de acceso al patio de los Naranjos. Su aspecto actual data de la primera década del siglo XVI, diseñada por el arquitecto Hernán Ruiz I.​ Puerta de los Deanes: Es una de las puertas de acceso al patio de los Naranjos. Fue construida en el siglo VIII por Abderramán I.​ De la puerta original solo se conserva parte del frontal interior.​ Puerta de San Esteban: Fue construida en el siglo VIII por Abderramán I y reformada posteriormente por Muhammad I en el año 855.​ Es la puerta más antigua de todo el templo y sirvió de modelo para el resto de las puertas lateras construidas en época musulmana.​ Es también conocida como puerta de San Sebastián, puerta de los Visires o puerta de Bab al-Wazara.​ Puerta de San Miguel: Fue construida en la ampliación realizada por Abderramán II.​ En el siglo XVI se le añadió el escudo del obispo Juan Daza.​ Es también conocida como puerta de los Obispos.​ Puerta del Espíritu Santo: Fue construida en la ampliación realizada por Alhakén II.​ Postigo del Palacio: Fue construida en la ampliación realizada por Alhakén II.​ También conocida como puerta de San Pedro o puerta de la Paloma.​ Puerta de San Ildefonso: Fue construida en la ampliación realizada por Alhakén II.​ Puerta del Sabat: Fue construida en la ampliación realizada por Alhakén II.​ Esta puerta comunicaba la #mezquita con el antiguo alcázar andalusí a través de un puente que fue derribado en el siglo XVI.​ =### Fachada este= Discurre a través de la calle del Magistrado González Francés. De norte a sur: Puerta de la Grada Redonda: Es una de las puertas de acceso al patio de los Naranjos. Su aspecto actual, de estilo churrigueresco, data del año 1738.​ Fuente de Santa Catalina: Es una fuente del siglo XVIII adosada al muro oriental, junto la puerta del mismo nombre. Es también conocida como fuente del Mocosillo. Consta de un amplio pilón abrevadero, rematado en su frontispicio por una hornacina actualmente vacía. Puerta de Santa Catalina: Es una de las puertas de acceso al patio de los Naranjos. Recibe su nombre por su cercanía al antiguo convento de Santa Catalina.​ De estilo renacentista, fue construida en el siglo XVI por el arquitecto Hernán Ruiz II.​ Se compone de dos cuerpos. El inferior se compone por un arco de medio punto con la clave resaltada por un escudo flanqueado por dos columnas que apoyan sobre basamento. El alfiz creado por las columnas y el fuerte entablamento alberga dos escudos, de los cuales el de la izquierda es un relieve del alminar de la #mezquita. Por su parte, el cuerpo superior se organiza mediante cuatro columnas que crean vanos adintelados cegados, en los cuales se dispondrían pinturas murales, hoy perdidas.​ Se corona el conjunto con un tímpano redondeado con decoración en relieve en su frontón. Puerta de San Juan: Recibe su nombre de la capilla de San Juan Bautista, que se encuentra al otro lado de dicha puerta.​ Fue restaurada en 1913 por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.​ Puerta del Baptisterio: Recibe su nombre de la capilla del Baptisterio, que se encuentra al otro lado de dicha puerta.​ Fue restaurada en 1913 por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.​ Puerta de San Nicolás: Recibe su nombre de la capilla de San Nicolás de Bari, que se encuentra al otro lado de dicha puerta.​ Fue restaurada en 1913 por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.​ Puerta de la Concepción Antigua: Recibe su nombre de la desaparecida capilla de Nuestra Señora de la Concepción, que se encontraba al otro lado de dicha puerta.​ Fue restaurada en 1913 por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.​ Puerta de San José: Recibe su nombre de la capilla de San José, que se encuentra al otro lado de dicha puerta.​ Fue restaurada en 1913 por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.​ Puerta del Sagrario: Recibe su nombre por su cercanía a la capilla del Sagrario.​ Puerta de Jerusalén =### Fachada norte= Discurre por la calle Cardenal Herrero. De oeste a este: Arca del Agua: Es un aljibe del siglo XVIII que se encuentra adosado en un casetón en el muro norte. El casetón sirve para proteger y ventilar el arca principal del cabildo que distribuye a las demás fuentes y casas en el entorno. El arca es de ladrillo situado sobre el andén de la Mezquita levantándose de planta cuadrada con pilastras en las esquinas y dos cuerpos con cornisa, y rematados en cúpula. Puerta del Perdón: De estilo mudéjar, está situada anexa a la torre. Fue construida en 1377 por Enrique II de Castilla, tal y como muestra la inscripción que rodea el arco principal túmido. En las enjutas de su arco exterior se encuentra el escudo de armas del rey Juan I, que incluyen tanto a Castilla como a Portugal por sus aspiraciones fallidas de conquistar este reino durante la Crisis de 1383-85 en Portugal. La puerta del Perdón fue reformada por el arquitecto Sebastián Vidal en 1650 tras la construcción del nuevo campanario, añadiendo también pinturas de Antonio del Castillo en 1660 en el interior de los tres arcos ciegos polilobulados con las imágenes de la Asunción y los arcángeles Miguel y Rafael a sus lados. Consta de dos arcos túmidos, uno dando a la calle y el otro al patio de los Naranjos, entre los cuales se halla un espacio cuadrangular con una cúpula barroca, realizada durante el obispado de Pedro de Salazar y Góngora (1738-42), tal y como muestran sus escudos.​ Puerta del Caño Gordo: De estilo neoclásico, fue construida en el siglo XVI y reformada en el siglo XVIII.​ Recibe su nombre por su cercanía a la fuente del Caño Gordo.​ Fuente del Caño Gordo: Es una fuente que se encuentra adosada al muro norte. Este caudal era ya conocido en el siglo X. Su forma actual es barroca del siglo XVIII y tiene una pila enterrada de una sola pieza de mármol azul y caño de latón de gran diámetro sobre frontis sencillo y cuadrado. Virgen de los Faroles: Es un altar situado en el exterior del muro norte. Presenta a una virgen Asunción protegida por una reja exterior rodeada de 11 faroles. La actual virgen existente, obra del pintor Julio Romero de Torres, es una copia de la original la cual fue trasladada al museo que el pintor tiene en la ciudad. =### Fachada sur= Discurre a través de la calle del Corregidor Luis de la Cerda. Este muro se corresponde con la quibla de la antigua Mezquita. La parte occidental, construida por Alhakén II, está construida a modo de muro doble. Por otro lado, la parte oriental, construida durante la ampliación de Almanzor, se trata de un muro sencillo. De oeste a este: Balcones: Situados en el extremo occidental, extendiéndose a lo largo de cinco de las naves, se encuentran dos filas de balcones. Fueron construidos en el siglo XVIII con el objetivo de mejorar la iluminación de las estancias situadas entre el doble muro de la quibla. En la fila inferior de balcones pueden verse dibujados los blasones de algunos obispos. Balcón de San Clemente: Es un balcón de estilo plateresco construido en el siglo XVI y al cual se accedía desde la antigua capilla de San Clemente, donde ahora se encuentra el Museo de San Clemente. Interior Sala hipóstila Originariamente todo el interior del edificio era una gran sala hipóstila, utilizada como sala de oración, con la única excepción de los habitáculos existentes en el doble muro de la quibla. Aparte de su uso religioso que incluía los cinco rezos diarios y el especial del viernes, la sala también se utilizó como centro educativo y de la sharia durante el gobierno de Abderramán I y de sus sucesores.​ La sala era grande y llana y estaba cubierta con techos de madera sostenidos por una doble arcada que descansaban en columnas.​ Estos arcos dividían la #mezquita fundacional en once naves de norte a sur, más tarde ampliada por Almanzor a diecinueve naves.​​ Aproximadamente las 850 columnas estaban realizadas en jaspe, ónice, mármol, granito y pórfido.​ En la #mezquita fundacional, todas las columnas y capiteles fueron reutilizados de edificios romanos y visigodos, aunque las subsecuentes ampliaciones, comenzando por Abderramán II, incorporaron nuevos capiteles islámicos que evolucionaban de los romanos.​​​ La nave que dirigía al mihrab, que fue la central hasta que Almanzor terminó con su simetría, es un poco más ancha que el resto, demostrando una sutil jerarquía en el diseño de la #mezquita.​​ La doble arcada fue una innovación que permitió una techumbre más alta; consisten en un arco de herradura en la parte inferior y un arco de medio punto en la superior. Las célebres dovelas rojas y blancas de los arcos estuvieron inspiradas en la Cúpula de la Roca​ y también recuerdan a la catedral de Aquisgrán, que fueron construidas casi de manera coetánea. El arco de herradura ya era conocido en la península ibérica desde la época visigoda, por ejemplo fue utilizado en la iglesia de San Juan de Baños, y en menor medida en regiones bizantinas y omeyas de Oriente Medio; sin embargo, el arco de herradura islámico evolucionó con una versión propia, más característica y sofisticada.​​​ El sistema arquitectónico de la #mezquita de la doble arcada está considerado como una de las características más innovadoras y ha sido objeto de muchas opiniones.​​ La sala hipóstila ha sido descrita como un «bosque de columnas» y ha hecho un efecto similar a una «sala de los espejos».​ La techumbre original de la #mezquita estaba realizada con tablas de madera y vigas talladas y pintadas con decoración.​​​ Se han preservado fragmentos originales, algunos de los cuales se muestran en el patio de los Naranjos, que fueron descubiertos en el siglo XIX y han permitido a restauradores modernos reconstruir la techumbre en algunas secciones occidentales de la #mezquita según su estilo original.​​ Por el contrario, las naves orientales, que pertenecen a la ampliación de Almanzor, actualmente están cubiertas con bóvedas encamonadas de medio punto realizadas en el siglo XVII, a excepción de la sección sur, que se cubre con bóvedas góticas realizadas por Hernán Ruiz I en el siglo XVI.​​ En el exterior se encuentran techos a dos aguas cubiertos de tejas. Núcleo cruciforme La capilla Mayor, el coro y el trascoro, forman el núcleo de la #mezquita-catedral. Saliendo del coro pueden verse las capillas que rodean a la nave; girando a la derecha se encuentra en primer lugar la lauda sepulcral de los Cinco Obispos, ejecutada en 1554 y realizada en mármol según el deseo del obispo Leopoldo de Austria. Le sigue la capilla del Dulce Nombre de Jesús, separada del resto del templo por una magnífica reja. A esta le siguen la capilla de San Pelagio, la capilla de Santo Tomás y la capilla de Jesús, María y José, llamada popularmente la «capilla del Niño Perdido». Pasado el crucero, se llega al transepto, cubierto por tracería gótica decorada en su parte izquierda con bustos de profetas, y en su parte derecha con figuras femeninas, que posiblemente representen a las virtudes. El trasaltar tiene cinco arcos, cuatro destinados a capillas, constituyendo el quinto la portada de ingreso a la sacristía. Por encima de los arcos hay una cornisa con grutescos y tondos con bustos, y en los cinco tímpanos se ven relieves que representan el “Prendimiento”, el “Camino del Calvario”, la “Crucifixión”, el “Descendimiento” y la “Resurrección”, todos ellos obras anónimas de un taller local de comienzos del siglo XVI, influenciado fuertemente por los flamencos. Junto a la puerta de la sacristía se sitúa la capilla de San Bernabé, seguida por la capilla del Ángel de la Guarda, a la que sigue la capilla de la Presentación. =### Retablo mayor= El retablo de la capilla Mayor comenzó su construcción en 1618 y fue diseñado en estilo manierista por Alonso Matías.​ En 1627 los trabajos arquitectónicos fueron continuados por Juan de Aranda Salazar, y el retablo fue finalizado en 1653.​ La escultura fue ejecutada por los artistas Sebastián Vidal y Pedro Freile de Guevara. Las pinturas originales fueron realizadas por Cristóbal Vela y fueron reemplazadas en 1715 por las de Antonio Palomino. El retablo está dividido en tres cuerpos flanqueados por columnas compuestas. El cuerpo central alberga el tabernáculo en su base, ejecutado por Pedro Freile de Guevara, mientras que en la parte superior se encuentra un lienzo de la Asunción. Los cuerpos laterales albergan lienzos de los cuatro mártires: San Acisclo y Santa Victoria en la mitad inferior y San Pelayo y Santa Flora en la mitad superior. Los lienzos superiores están flanqueados por las esculturas de San Pedro y San Pablo y la parte central está rematada por un relieve de Dios Padre.​​ =### Coro= La sillería del coro, localizada frente al retablo mayor, fue realizado por Pedro Duque Cornejo entre 1748 y 1757.​​​ El conjunto fue tallado principalmente en madera de caoba y presenta una fila de 30 sillas en la zona superior y otra de 23 en la zona inferior, todas intrincadamente decoradas con relieves, incluyendo una serie de escenas iconográficas. Los relieves de la sillería alta muestran la vida de Jesucristo en su lado derecho y la vida de la Virgen María en su lado izquierdo, mientras que los medallones pequeños todos son escenas del Antiguo Testamento; asimismo, la sillería baja presenta escenas de los mártires cordobeses. En el centro del conjunto en la zona occidental se encuentra una gran trono episcopal, encargado en 1752, con un parecido al diseño de un altar.​ La parte inferior del trono alberga tres sillas, aunque el elemento más impresionante es la representación de la Ascensión de Jesús que lo remata. La figura que corona todo el conjunto es la escultura del arcángel Rafael.​​ Macsura y mihrab La sala de oración también alberga un mihrab (nicho que indica la dirección del rezo) muy decorado que se encuentra rodeado por la macsura (zona reservada para el emir o el califa durante la oración) que fueron construidos durante la ampliación del califa al-Hakam II después del año 965. La macsura se encuentra rodeada y dividida por tres columnatas de arcos polilobulados entrecruzados. Mientras que el mihrab se abre en el centro de la macsura, existen dos puertas laterales: en el muro occidental se encuentra la Bab bayt al-Mal, la «puerta del tesoro», que daba acceso al tesoro califal, actualmente ocupado parcialmente por el tesoro catedralicio; mientras que en el muro oriental se encuentra la Bab al-Sabat, «puerta del Sabat», una especie de pasadizo de uso exclusivo del califa que se conectaba a través de un puente hasta el Alcázar andalusí frente a la Mezquita.​ El mihrab alberga un arco de herradura que da acceso a un pequeño habitáculo de planta octogonal con una cúpula con forma de concha que sujeta una serie de arcos polilobulados ciegos. Se trata del primer mihrab que da paso a un pequeño habitáculo en vez de albergar un nicho en la pared. Bajo el arco de herradura se encuentran dos pares de pequeñas columnas de mármol que parecen proceder del mihrab de la ampliación de Abderramán II realizada un siglo antes. El mihrab está rodeado por un alfiz con decoraciones muy parecidas a los primeros diseños de la #mezquita como los visibles en la Bab al-Wuzara, conocida actualmente como puerta de San Esteban; asimismo, sobre el alfiz, se encuentran más arcos polilobulados ciegos.​ Los investigadores afirman que el estilo de los mosaicos del mihrab se vio fuertemente influenciada por los mosaicos bizantinos, evento corroborado por las fuentes históricas que describen cómo el califa al-Hakam II requirió expertos mosaiquistas al emperador bizantino Nicéforo II (r. 963-969), quien aceptó enviar algunos artesanos a Córdoba. Algunos expertos han argumentado que el uso de mosaicos bizantinos pudo ser un anhelo, consciente o no, de los omeyas cordobeses de evocar conexiones con el primer Califato omeya de Damasco, en particular con la Mezquita de los Omeyas en Damasco, donde los mosaicos bizantinos formaban un elemento prominente de la decoración.​ =### Inscripciones cúficas= Las inscripciones en árabe de los mosaicos del mihrab son el primer ejemplo de una serie de inscripciones político-religiosas insertadas en la arquitectura emiral y califal.​ La inscripción más extensa del alfiz, en caracteres cúficos dorados sobre un fondo oscuro, comienza con dos extractos del Corán y continúa con alabanzas a la obra del califa:​Él es Quien conoce lo oculto y lo manifiesto. Él es el Poderoso, el Misericordioso. (Sura 32:6). Él es el Viviente; no hay ninguna divinidad verdadera excepto Él. Adoradlo a Él. ¡Alabado sea Alá, Señor de todos los mundos! (Sura 40:65). Quien ayuda al imán al-Mustansir bi-llah, siervo de Alá, al-Hakam, príncipe de los creyentes, ¡Dios le beneficie!, para esta construcción venerable y Quien le asiste en su perenne intención de favorecer largamente a sus súbditos, esperando gran recompensa ultraterrena de Alá. Dentro de esta inscripción rectangular se halla otra inscripción en una banda horizontal sobre el mihrab, en letras oscuras sobre fondo dorado, se trata de la Sura 59:23.​​Es Alá, no hay más dios que él, el Soberano, el Santísimo, quien otorga paz, quien da seguridad, el Custodio, el Poderoso, el Fuerte, el Sumo. Gloria a Dios. Está por encima de lo que le asocian.Además, en las impostas podemos encontrar incluso nombres de personalidades que ayudaron a la construcción como el hayib o primer ministro Yafar al-Siqlabi.​​Mandó el imán, al-Muntansir bi-llah, siervo de Alá, al-Hakam, príncipe de los creyentes, a su liberto y hayib, Yafar ibn Abd al-Rahman, Alá se apiade de él, la erección de esta construcción. Y fue terminada, con el auxilio de Alá, bajo inspección de Muhammad ibn Tamlij, Ahmad ibn Nasr y Jald ibn Hasim, jefes de surta, y Mutarrif Ibn Abd al-Rahman, el katib, sus siervos. =### Orientación del muro de qibla= Los muros de qibla de las mezquitas deben estar orientados hacia La #Meca; sin embargo, la Mezquita de Córdoba está orientada hacia al sur, mientras que la ciudad santa del #Islam se encuentra al sureste.​​ Esta orientación se debe a la controversia histórica sobre la qibla, puesto que en al-Ándalus y Marruecos, se prefería la orientación sur, con base en un hadith tradicional: «Abu Hurairah (dijo) que el Mensajero de Allah dijo: “Lo que esté entre el este y el oeste es Qiblah"».​ Dicho que legitimaba la alineación hacia el sur.​​​ Esta práctica también emulaba la orientación de los muros de la Kaaba, en la Gran Mezquita de La #Meca, basada en una tradición que consideraba que los muros de la Kaaba se asociaban con diversas partes del mundo; según ella, la cara norte de la Kaaba se asociaba a al-Ándalus y, por lo tanto, la Gran Mezquita de Córdoba se orientaba al sur como si mirara a la cara norte del santuario mequí.​​ A pesar de que mezquitas posteriores en al-Ándalus estuvieron orientadas hacia La #Meca, por ejemplo, la #mezquita de Medina Azahara del siglo X, las expansiones posteriores de la #mezquita cordobesa no modificaron su orientación original.​ El arqueólogo Pedro Marfil indicó que también es posible que las estructuras originales se debieron adaptar a los límites urbanísticos de la ciudad tardoantigua,​teoría que quedó invalidada al descubrirse en las últimas excavaciones del patio de los naranjos que ya el complejo episcopal en el siglo VI había sido construido sobre el cardo máximo de la ciudad.​ Capillas =### Eje de Villaviciosa= Está compuesto por la capilla de Villaviciosa; la capilla Real, contigua a la capilla de Villaviciosa; y la capilla de la Conversión de San Pablo, situada a espaldas de la capilla Real. Todas estas construcciones se hallan encastradas en las naves islámicas a lo largo de casi todo el lado norte de lo que fue la ampliación de Alhakén II. =### Adosadas al muro oeste= De norte a sur: Capilla de San Ambrosio Capilla de San Agustín y Santa Eulalia de Mérida Capilla de Nuestra Señora de las Nieves y San Vicente Mártir, también conocida como capilla de la Transfiguración Capilla de los Santos Simón y Judas Capilla de Nuestra Señora de la Concepción o del Santísimo Sacramento Capilla de San Antonio Abad Capilla de la Trinidad Capilla de San Acacio Capilla de San Pedro y San Lorenzo =### Adosadas al muro sur= De oeste a este: Capilla de San Bartolomé Capilla de San Felipe y Santiago Capilla de Santa Teresa, también conocida como capilla del Cardenal Salazar o capilla del Tesoro. Capilla de Santa Inés Capilla de San Clemente, que alberga al Museo de San Clemente Capilla del Sagrario =### Adosadas al muro este= De norte a sur: Capilla de San Antonio de Padua Capilla de San Marcos, Santa Ana y San Juan Bautista Capilla de San Mateo y Limpia Concepción de Nuestra Señora Capilla de San Juan Bautista Capilla de Santa Marina, de San Matías y del Baptisterio Capilla de San Nicolás de Bari Capilla de la Expectación, también llamada capilla de Nuestra Señora de la O Capilla del Espíritu Santo, también llamada capilla de los Simancas o capilla de los Obispos. Capilla de la Concepción Antigua, también llamada capilla del Rosario. Capilla de San José Capilla de la Natividad de Nuestra Señora Capilla de Santa María Magdalena Sacristía =### Adosadas al muro norte= De oeste a este: Capilla de San Eulogio Capilla de San Esteban Capilla de Nuestra Señora del Mayor Dolor, también llamada capilla de Santa María Magdalena Capilla de Nuestra Señora de la Antigua Capilla de San Miguel Capilla de la Epifanía, también llamada capilla de los Reyes Magos Capilla de Nuestra Señora del Rosario Capilla de las Benditas Ánimas del Purgatorio, también llamada capilla del Inca Garcilaso Capilla de los Santos Varones, también llamada capilla del Santo Sepulcro Capilla de Santa Francisca Romana y Santa Úrsula Museos =### Museo de San Vicente= En el museo de San Vicente se exponen algunos de los restos arqueológicos recuperados de un edificio cristiano prexistente, que se suele identificar con la antigua Basílica de San Vicente. =### Museo de San Clemente= En el museo de San Clemente se exponen una gran variedad de objetos relacionados con el monumento, tales como portadas de antiguas capillas, campanas, la antigua maquinaria del reloj, azulejos, capiteles, fragmentos de las vigas originales o inscripciones arábigas. =### Tesoro de la catedral= El tesoro de la catedral se encuentra en la capilla de Santa Teresa y estancias adjuntas. Como uno de sus tesoros principales, guarda la catedral la Custodia de Arfe, labrada por Enrique de Arfe. Mide 2,63 metros de altura y pesa más de 200 kilos. Representa una catedral gótica de planta dodecagonal, se compone de dos cuerpos que alojan en un interior al viril y una imagen de la Virgen de la Asunción. Sufrió una restauración en el año 1735, cuando Bernabé García de los Reyes le añadió un basamento y elementos decorativos barrocos, y en el año 1966 el viril fue aureolado con brillantes.​ Hay una colección de portapaces, cálices y copones de oro y plata así como grandes cruces de materiales preciosos, una de ellas donada a la catedral por el obispo Diego de Mardones en el año 1620. Posee el tesoro unos magníficos crucifijos de marfil, siendo el que más sobresale uno del siglo XVII realizado por Alonso Cano. Enterramientos Miembros de la Corona castellana A lo largo de los siglos, varios miembros de la realeza fueron sepultados en distintas partes del templo: Fernando IV de Castilla (1285-1312). En 1736 sus restos mortales fueron trasladados a la iglesia de San Hipólito de Córdoba,​ donde permanecen en la actualidad.​ Alfonso XI de Castilla (1311-1350). Hijo del anterior y de la reina Constanza de Portugal. En 1736, sus restos fueron trasladados junto con los de su padre a la iglesia de San Hipólito de Córdoba,​ donde descansan actualmente.​ Juan de Castilla (m. 1245). Hijo del rey Fernando III de Castilla y de la reina Juana de Ponthieu. Murió recién nacido.​ Enrique de Castilla (1378-1404). Hijo ilegítimo del rey Enrique II de Castilla y de Juana de Sousa.​ Fue conde de Cabra y duque de Medina Sidonia,​ y su madre también fue enterrada en este mismo templo.​ Juan Ponce de Cabrera (m. 1328). Era bisnieto del rey Alfonso IX de León, y fue señor de Cabra, de la mitad del castillo de Garcíez, y de la Torre de Pajares.​ Fue ejecutado públicamente en Córdoba por orden de Alfonso XI en 1328,​ y fue sepultado junto con su esposa, Inés Enríquez, y su hija, Sancha Ponce de Cabrera, en la desaparecida capilla de Santiago de la Mezquita-catedral,​ donde en la actualidad se encuentra la capilla del Sagrario.​ Leopoldo de Austria (m. 1557). Fue obispo de Córdoba y rector de la Universidad de Salamanca, y era hijo ilegítimo de Maximiliano I de Habsburgo, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.​ Otros enterramientos célebres Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616). Escritor e historiador nacido en Perú ubicado en la capilla de las Ánimas.​ Pablo de Céspedes (1548-1608). Clérigo, pintor y escritor humanista, aunque se desconoce la ubicación de sus restos.​ Luis de Góngora (1561-1627). Poeta del Siglo de Oro que fue enterrado en una urna en la capilla de San Bartolomé tras su cargo como canónigo.​ Cardenal Salazar (1630-1706). Obispo de Córdoba y cardenal que construyó la capilla de Santa Teresa donde se encuentra enterrado.​ Pedro Duque Cornejo (1678-1757). Artista encargado del coro de la Mezquita-catedral, que falleció dos semanas antes de su inauguración, y fue enterrado en él.​ Pedro de Cevallos (1715-1778). Primer virrey del Río de la Plata, enterrado junto a la capilla de Villaviciosa.​ Gestión y número de visitantes Bibliografía Arco y Garay, Ricardo del (1954). Sepulcros de la Casa Real de Castilla. Madrid: Instituto Jerónimo Zurita. CSIC. OCLC 11366237. Elorza, Juan C.; Vaquero, Lourdes; Castillo, Belén; Negro, Marta; (1990). Junta de Castilla y León. Consejería de Cultura y Bienestar Social, ed. El Panteón Real de las Huelgas de Burgos. Los enterramientos de los reyes de León y de Castilla (2.ª edición). León: Editorial Evergráficas S.A. ISBN 84-241-9999-5.Nieto Cumplido, Manuel (1991). #historia de la Iglesia en Córdoba: Reconquista y Restauración (1146-1326). Tomo II (1.ª edición). Córdoba: Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba. ISBN 8479590092. —— (2007). Obra social y cultural de Cajasur, ed. La Catedral de Córdoba (2.ª edición). Córdoba: Publicaciones de la Obra social y cultural de Cajasur. ISBN 978-84-7959-652-1. Ruano, Francisco; Ribadas, Joannes; (1779). Casa de Cabrera en Córdoba (1.ª edición). Córdoba: En la oficina de Don Juan Rodríguez. OCLC 793127459.Salazar y Castro, Luis de (1716). Índice de las Glorias de la Casa Farnese (1.ª edición). Madrid: Imprenta de Francisco del Hierro. OCLC 2833747. Salcedo Hierro, Miguel (2000). Obra Social y Cultural de Cajasur, ed. La Mezquita, Catedral de Córdoba. Publicaciones de la Obra Social y Cultural de Cajasur (1.ª edición). Córdoba: Fundación CajaSur. ISBN 978-84-7959-340-7. #andalus #cordoba #mezquita

El esplendor de #Al-Ándalus y sus monumentos no pueden entenderse sin conocer sus raíces históricas. La civilización que construyó maravillas como esta fue impulsada por la religión traída por #Mahoma (s.a.v), consolidada por los heroicos esfuerzos y sacrificios de los primeros #musulmanes y la expansión del #Islam, y protegida por genios militares legendarios como el invicto #Jalid ibn al-Walid. El Generalife es la villa con jardines habitada por los reyes nazaríes de Granada como lugar de descanso, situado en la ciudad española de Granada, en la comunidad autónoma de Andalucía. Fue concebida como villa rural, donde jardines ornamentales, huertos y arquitectura se integraban, en las cercanías de la Alhambra. Ese huerto real era común en las cortes hispano-árabes y es fruto de las reformas y añadidos que le aportaron los diferentes sultanes. Por sus elementos decorativos más antiguos, el palacio debió de construirse a finales del siglo XIII por el segundo sultán de la dinastía nazarí, Muhammad II (1273-1302).​ Fue declarado, junto con la Alhambra, Patrimonio de la Humanidad por la #UNESCO en 1984.​ El Generalife está situado fuera de las murallas de la Alhambra, al este, en la ladera del Cerro del Sol. Finca de recreo de los sultanes nazaríes pero también utilizada para su explotación agrícola. En el período medieval tenía al menos cuatro huertas y la residencia es un palacio al que el visir Ibn al-Yayyab llamó Casa Real de la Felicidad.​ Es de estilo árabe nazarí y está situado en el lado septentrional de la Alhambra. En la época de su construcción, estaba situado fuera del perímetro de la Granada musulmana, y carecía de comunicación directa con la Alhambra, era su acceso principal el camino del barranco Aikabia, la actual Cuesta de los Chinos, que ascendía desde el río Darro.​ Está formado por un conjunto de edificaciones, patios y jardines, que lo convierten en uno de los mayores atractivos de la ciudad de Granada, y, junto con la Alhambra, en uno de los conjuntos arquitectónicos más destacables de la arquitectura civil musulmana. Desde el exterior se contemplan dos pabellones situados a norte y sur, y comunicados por un patio recorrido por el curso del agua, los dos pabellones se encuentran muy reformados.​ Etimología La etimología más citada para la palabra «Generalife» deriva de jannat al-'arif (en árabe: جَنَّة الْعَرِيف) que significa «jardín del arquitecto»,​ «jardín del artista»,​ «jardín del gnóstico»​ o incluso «jardín del flautista».​ Sin embargo, según Robert Irwin, esta etimología tradicional sería errónea y su origen sería incierto.​ El historiador Luis del Mármol Carvajal en el siglo XVI lo denomina como Ginalarife, lo que, según J.D. Latham evidenciaría que la raíz primigenia era jinan y no jannat.​ Por lo tanto, la denominación de Generalife sería simplemente el equivalente de «vergel principal».​ No obstante, una inscripción ornamental en el palacio de Ibn al-Yayyab lo denominaba como Dar al-Mamlakat as-Sa'ida, «la morada del reino feliz».​ #historia Basándose en la investigación de las antiguas decoraciones del palacio, el Generalife fue construido en su origen por Muhammad II (1273-1302) a finales del siglo XIII​ o por Muhammad III (1302-1309) a comienzos del siglo XIV.​ Aunque no hubiera comenzado su construcción, Muhammad III al menos contribuyó en algunas decoraciones tempranas.​ Los posteriores gobernantes nazaríes fueron realizando nuevos añadidos conforme gobernaban. Según una inscripción, pronto fue remodelado y redecorado por Ismail I en 1319,​ mientras que existen evidencias de que Muhammad V (r. 1354-59; 1362-91), quien llevó a cabo un intenso programa constructor en la Alhambra, también realizó obras en el Generalife. Finalmente, Yusuf III (r. 1354-59) realizó modificaciones en los sectores meridionales del palacio en el siglo XV.​El Generalife es uno de los jardines islámicos más antiguos que se han preservado hasta la actualidad. Sin embargo, los jardines presentan varias modificaciones y añadidos desde el siglo XVI, tras la conquista cristiana de Granada, hasta el siglo XX. El viajero veneciano Andrea Navagero visitó el Generalife entre 1524-26, dando una descripción del mismo antes de que se produjeran estas alteraciones posteriores, hecho que ha ayudado a los profesionales modernos a reconstruir la apariencia original del palacio y sus jardines.​ Théophile Gautier, un visitante en el siglo XIX, se quejaba de lo siguiente:Del Generalife no queda nada, a excepción de algunas arcadas y algunos paneles de estilo arabesco, desgraciadamente ocultos bajo capas de cal que han sido aplicadas unas sobre otras con inmensa obstinación de limpieza desalentadora. Poco a poco las delicadas esculturas y los maravillosos guilloches de esta arquitectura de cuento de hadas han sido borrados, ocultados y sepultados. Lo que en la actualidad es un muro escasamente vermiculado, antiguamente era un trabajo de lacería tan exquisito como esas hojas de marfil que los chinos esculpen para los admiradores.​La apariencia actual de los jardines, en particular los Jardines Nuevos, se debe en gran medida a Francisco Prieto Moreno, quien remodeló gran parte de ellos entre 1931 y 1951 y aplicó influencias italianas en su diseño.​ En 1958 un incendio destruyó o dañó la mayor parte de la sección septentrional del Generalife. Sin embargo, los daños materiales del fuego y las subsecuentes reparaciones que se realizaron permitieron unos excavaciones que revelaron los diseños originales de los jardines. En el Patio de la Acequia los arqueólogos descubrieron los pavimentos originales de época nazarí y consiguieron identificar el suelo de los jardines islámicos enterrados bajo 70 centímetros de nuevos sedimentos, así como instalaron un sistema hidráulico que permitió que los jardines volvieran a llenarse de agua. No obstante, tras estas excavaciones, el nivel original del pavimento volvió a ser rellenado hasta medio metro con nuevos materiales, los orificios fueron sepultados y los jardines volvieron a replantarse sin ninguna relación con los jardines islámicos. Sin embargo, la capa original de todo el conjunto y sus divisiones continúan siendo los originales.​ Algunas restauraciones más recientes se han centrado en el análisis de la flora original de los jardines.​ Desde 1984 el Generalife ha sido inscrito como Patrimonio de la Humanidad por la #UNESCO junto a la Alhambra.​ Arquitectura El Generalife actualmente incluye una mezcla de elementos de época nazarí y restauraciones modernas, especialmente en la apariencia de los jardines. Los caminos están pavimentados al estilo granadino con mosaicos de cantos rodados, los blancos del río Darro y los negros del río Genil.​ Jardines Nuevos Gran parte del complejo actualmente está ocupado por los Jardines Nuevos, espacio verde que fue conformado en el siglo XX en la zona meridional más cercana a los palacios históricos. La sección sur de estos jardines fue diseñada por Francisco Prieto Moreno y concluyó en 1951, e incluyen muros formados por cipreses podados y grandes albercas cruciformes de inspiración islámica junto con otras plantas decorativas. Por otro lado, la sección norte de los jardines alberga un laberinto de setos de rosas y fue diseñado por Leopoldo Torrés Balbás en 1931. Los jardines que se encuentran en la colina bajo esta gran terraza, en el área suroccidental, se denominan como Las Huertas, consisten en varias terrazas de gran tamaño llenas de vegetación y han tenido este mismo uso desde el siglo XIV.​ Patio de la Acequia El núcleo del complejo palaciego es el Patio de la Acequia, la estructura más grande y emblemática del Generalife. Se accede a través de un patio más pequeño en la parte meridional, el Patio de Polo, al que a su vez se accede a través del denominado como Patio del Apeadero.​ El Patio de la Acequia responde al esquema árabe de patio cuatripartito, que tiene sus orígenes en los jardines persas chahar bagh,​ un estilo que se expandió por todo el mundo islámico y también puede encontrarse en varios jardines de la antigua #Al-Ándalus, especialmente Andalucía, y el Magreb.​ Su disposición longitudinal se encuentra condicionada por el terreno y potenciada por la presencia de la Acequia Real, que llevaba el agua al resto de los huertos y posteriormente a la Alhambra. La acequia está flanqueada por dos filas de surtidores añadidos en el siglo XIX que cruzan sus chorros de agua, mientras que originalmente habría una fuente en el centro del patio,​ además de las dos fuentes a ambos extremos que continúan en la actualidad y que se encuentran cada una bajo un pequeño pabellón. El Pabellón Sur es una estructura de dos plantas con un pórtico enfrentado al patio y conserva muy pocos elementos originales de época nazarí, mientras que el Pabellón Norte, sin embargo, está precedido por un pórtico de cinco arcos, además de uno central más grande. Las arcadas muestran una rica decoración estucada con sebka e inscripciones en árabe cursiva, el nasjí, y detrás una galería techada, cubierta con una techumbre de madera con artesonados octogonales, que dirige a otra cámara a través de una entrada de tres arcos estucada.​ Detrás de esta cámara se encuentra la denominada Sala Regia, cubierta de nuevo por una techumbre de madera mientras que sus arcos y paredes estaban decoradas con estuco, incluyendo la famosa técnica de mocárabes. En el centro de la parte norte de esta cámara se encuentra el mirador de Ismail, con más decoración en estuco y que tiene unas vistas priviligiada al barrio del Albaicín desde sus ventanas.​​ La decoración tanto de esta sala como del resto del conjunto es comparativamente más sobria que la de las salas de la Alhambra. Como villa rural de descanso, la ausencia de fasto debía de ser preponderante. En palabras de Leopoldo Torres Balbás:​ Patio del Ciprés de la Sultana De la Sala Regia se accede, a través de unas escaleras, a un cuerpo con doble galerías renacentistas, al que se abre el Patio del Ciprés de la Sultana, protagonista de misterios en la tradición granadina, y en el que la leyenda narrada por Ginés Pérez de Hita, sitúa los encuentros de la esposa de Boabdil con un caballero, miembro del clan de los Abencerrajes, pariente del sultán. El patio, muy modificado en época cristiana, conserva, sin embargo la influencia de sus antiguos habitantes, en lo que Chueca Goitia dio en llamar invariantes castizos, y el encanto romántico de sus surtidores y su frondosa vegetación. La construcción del patio se remonta a la época comprendida entre finales del siglo XIII y el primer cuarto del siglo XIV.​ Jardines Altos y la Escalera del Agua A continuación, y prosiguiendo el ascenso, a través de la escalera de los leones, se llega a los denominados Jardines Altos del Palacio. Para ello se pasa por la Escalera del Agua, ingenioso artificio al servicio del disfrute de los sentidos. El objetivo principal de dicha escalera era comunicar el palacio del Generalife con una pequeña capilla situada en lo alto de la colina. El acceso, en pendiente, representaba un problema que el alarife nazarí supo salvar con singular maestría: la escalera, interrumpida por varios descansillos de planta circular presididos por fuentes bajas, tiene como pasamanos dos canales hechos con humildes tejas y ladrillos y encalados. Por ellos discurre el agua de la Acequia Real, abrupta e irregularmente produciendo una sinfonía de tranquilidad y reposo, y humedeciendo el ambiente, todo bajo una cerrada bóveda de laureles. El espacio resultante, umbrío y fresco, servía a la vez para efectuar las abluciones previas a la oración, y de esa manera, se convertía en el sahn que toda #mezquita requiere. La escalera es toda una lección arquitectónica de respuesta a un condicionante sabiendo hacer de necesidad virtud y con los materiales más pobres. Entorno El Generalife está situado en una de las laderas del llamado Cerro del Sol, separado de la Alhambra por el barranco de la cuesta de los Chinos, acceso de origen medieval a ambos recintos, desde la ciudad musulmana. Cerca del Generalife, y relacionadas con él, se encuentran diversas construcciones de época nazarí, como Los Albercones, los restos del palacio de Dar al-Arusa y la Silla del Moro. Un poco más alejados, pero formando parte del mismo sistema hidráulico de la Acequia Real-Dehesa del Generalife, existen restos de la llamada Alberca Rota, del Albercón del Negro y otras construcciones, como el Aljibe de la Lluvia. Acceso El Generalife tuvo en su momento tres vías de acceso, una proveniente de la Alhambra, destinada al sultán y su séquito, otra se situaba hacia el extremo sureste, próxima al pabellón de entrada, y una tercera en el norte, por el llamado Postigo de los carneros. El acceso se efectúa hoy día por los denominados «Jardines Nuevos» y el «Paseo de los Cipreses», fruto del saber hacer de Francisco Prieto Moreno, que fueron iniciados en 1931, y en los que creó una concatenación de espacios abiertos formados por cipreses que, por medio del arte topiario, figuran arquitecturas. Los espacios confinados reproducen modelos de patios de la Granada nazarí. La justa combinación de los referentes históricos y la tradición granadina (suelos empedrados, el uso del agua, los exuberantes macizos florales...) hace de los Jardines Nuevos un lugar destacado. En 1954 se inauguró un auditorio al aire libre, el Teatro del Generalife, fundamentalmente utilizado para las funciones de danza de los festivales de música y danza de Granada. A continuación de los jardines mencionados, se accede al Generalife a través de dos patios de entrada al conjunto arquitectónico nazarí, que, al estar edificado en una ladera, y siguiendo una composición (paratas) que será la base de muchos cármenes granadinos, se escalona en estrechas franjas separadas por muros de contención. Así, los alarifes crearon una serie de espacios recoletos e íntimos, características comunes en la arquitectura musulmana, pero también volcados a las excepcionales vistas de la ciudad y la Alhambra. El primer patio al que se accede es el llamado «del Apeadero», por tener un banco junto al muro del fondo preparado para la descabalgadura. El segundo, situado más alto sirve de comunicación por una empinada escalera al patio de la Acequia. Miscelánea El primer movimiento de la obra impresionista Noches en los jardines de #España (1909-1915) de Manuel de Falla está ambientado en el Generalife. Paco de Lucía tiene una obra inspirada en el Generalife llamada Generalife bajo la luna. Joaquín Rodrigo escribió la obra Junto al Generalife para guitarra sola. En Granada hay un instituto de educación secundaria y bachillerato llamado Generalife. El primer alcaide del Generalife fue Gil Vázquez Rengifo. #andalus #granada #generalife

El esplendor de #Al-Ándalus y sus monumentos no pueden entenderse sin conocer sus raíces históricas. La civilización que construyó maravillas como esta fue impulsada por la religión traída por #Mahoma (s.a.v), consolidada por los heroicos esfuerzos y sacrificios de los primeros #musulmanes y la expansión del #Islam, y protegida por genios militares legendarios como el invicto #Jalid ibn al-Walid. La alcazaba de Málaga (del árabe al-qaṣbah, قصبة, al qasbah, 'ciudadela') es una fortificación palaciega de la época islámica, construida sobre una anterior fortificación de origen fenicio-púnico.​ Se encuentra en las faldas del monte Gibralfaro, en una posición elevada pero contigua y unida al centro histórico de la ciudad, lo que constituía la antigua madina de Mālaqa, y en cuya cumbre se halla el Castillo de Gibralfaro.​ Ocupaba el extremo oriental del desaparecido recinto amurallado de la ciudad, de manera que los frentes de mediodía, poniente y norte quedaban a intramuros. Su superficie actual de 15 000 metros cuadrados no alcanza ni siquiera la mitad del tamaño que poseía en su época de esplendor, como demuestran los planos históricos conservados. Según el arquitecto restaurador, Leopoldo Torres Balbás, la Alcazaba de Málaga es el prototipo de la arquitectura militar del periodo taifa, siglo XI, con su doble recinto amurallado y gran cantidad de fortificaciones, siendo su único paralelo el castillo del Crac de los Caballeros, fortaleza levantada en Siria por los Cruzados entre los siglos XII y XIII.​ Este palacio-fortaleza es uno de los monumentos históricos de la ciudad, un espacio muy visitado por conjugar #historia y belleza en un mismo recinto. De época musulmana, está situada a los pies del monte Gibralfaro, donde se encuentra el castillo defensivo andalusí al que estaba unido por un pasillo resguardado por murallas llamado La Coracha; junto al Teatro romano de Málaga y frente al Palacio de la Aduana, es una oportunidad para ver en solo unos metros la unión de las culturas romana, andalusí y renacentista, lo que convierte a este rincón en un lugar muy especial. En 1931, la Alcazaba fue declarada Monumento histórico-artístico,​ por lo que es bien de interés cultural con categoría de monumento.​​ #historia La Alcazaba que se puede contemplar actualmente es el resultado de un largo proceso histórico que podría dividirse en cuatro etapas: el periodo andalusí, del siglo X al siglo XV; tras la Reconquista a finales del siglo XV hasta el siglo XVIII; el del abandono de su estructura militar y deterioro, que abarcaría el siglo XIX hasta los comienzos del siglo XX; y el de su recuperación como Monumento Histórico Artístico desde la década de 1930 hasta nuestros días. Algunos historiadores #musulmanes afirman que fue el rey de taifas Badis ben Habús, quien ordenó construir la Alcazaba usando para su embellecimiento mármoles, columnas y estatuas del teatro romano adyacente, pero otros estudios ponen en tela de juicio esta afirmación ya que existen indicios que plantean que, en vez de una labor de construcción se trató de una restauración de un antiguo recinto amurallado de origen fenicio.​ Asimismo, anteriormente a Ben Habús, la dinastía Hammudí, últimos califas de Córdoba y reyes de la Taifa de Málaga, que trasladaron durante la Fitna de #Al-Ándalus la corte califal a Málaga, utilizaron el recinto de la Alcazaba y sus estancias como residencia palaciega. Los almorávides irrumpieron en ella en 1092 y los almohades en 1146. Posteriormente, en 1279, es rendida a Muhammad II Ben al-Ahmar y pasa a formar parte del Reino nazarí de Granada. Durante la Reconquista, la Alcazaba constituyó un infranqueable bastión nazarí en la toma de Málaga por Fernando el Católico, quien tras vencer y conquistar a El Zagal en Vélez, sitió la ciudadela que estaba en manos del Hamet el Zegrí y sus gómeres. El asedio comenzó el 5 de mayo de 1487 y no logró derrotar al Ejército nazarí constituido por 3.000 gómeres y 8.000 hombres armados. El 18 de agosto Alí Dordux, tras negociar su ciudadanía como mudéjar, rinde la Alcazaba, pero bajo el mando de El Zegrí y Alí Derbal, el Alcázar de Gibralfaro resistió dos días más hasta sucumbir por el hambre y la sed. El 19 de agosto entraron en la ciudad los Reyes Católicos, izando la cruz y el Pendón de Castilla en la Torre del Homenaje de la Alcazaba. El rey Fernando entregó a Málaga la imagen de la Virgen de la Victoria, talla de origen alemán regalada por el emperador Maximiliano I del Sacro Imperio Romano Germánico al monarca español, que desde ese momento se convirtió en patrona de la ciudad. Aunque existen testimonios sobre su buen estado de conservación hasta 1675, con el paso de los años la ciudadela padeció un largo proceso de deterioro, siendo especialmente dramáticos el terremoto de 1680 y el bombardeo de la ciudad que hicieron nueve buques franceses desde la bahía de Málaga en 1693, en el transcurso de la guerra de los Nueve Años. Entre 1733 y 1735 el alcaide de la Alcazaba, Francisco Antonio de Unzaga Amézaga y Aperribay, dio licencia para que las clases populares oyesen misa en el oratorio de la capilla-#mezquita de San Gabriel de la Alcazaba, es por lo que este alcaide solicita al rey que esta capilla, situada en la calle del Zagal, próxima al teatro romano y que habría sufrido mucho en los terremotos de 1693, pudiera restaurarse gracias a la gestión ilustrada de Unzaga. Sus arcos andalusíes se conservaron hasta el bombardeo de 1937, en el transcurso de la guerra civil española. Entre 1787 y 1792 el teniente general Luis de Unzaga y Amézaga, Presidente de la Junta de Reales Obras y como gobernador de la Comandancia general de las costas del Reino de Granada que incluía la provincia marítima de Málaga, ordenó diversas labores de acondicionamiento de la Alcazaba y Gibralfaro para que sus guarniciones militares pudieran recibir agua potable​ Durante la guerra del Rosellón en 1794 fue presidio para 479 franceses y se erigió en el recinto, por orden del secretario de Estado Manuel Godoy, el Hospital Real de San Luis. Más tarde, los muros exteriores y parte del recinto interior fueron usados para caserío. No fue hasta las primeras décadas del siglo XX cuando comienzan los trabajos de rehabilitación, especialmente desde la década de 1930. Los principales responsables de estas labores fueron, entre otros, el crítico de arte Ricardo de Orueta, los arquitectos José Joaquín González Edo, Leopoldo Torres Balbás, Fernando Guerrero-Strachan Rosado y Francisco Prieto Moreno, y el investigador y académico Juan Temboury, todos bajo el auspicio del gobernador civil en aquel momento, Emilio Lamo de Espinosa.​ Descripción histórica y contemporánea Su reforma le confiere una profunda impronta como edificación nazarí construida sobre roca. Conjuga las necesidades de defensa y la belleza de un palacio de estilo árabe organizado a base de patios rectangulares y crujías en torno con sus jardines y estanques. Sus estancias, que en la tradición de la arquitectura nazarí buscan en los interiores la alternancia de luces y sombras para conseguir esos juegos que tan bien dominaron los alarifes. Su componente militar la hace una de las obras del periodo andalusí más importantes de las conservadas en #España. Con matacanas, torres albarranas con saeteras y murallas almenadas como elementos defensivos, sin embargo, su mejor defensa estaba en su situación, dominando desde sus balcones la ciudad y la bahía. A su alrededor había un barrio, hoy totalmente desaparecido, que tenía incluso su sistema para evacuar las aguas fecales, y con letrinas en casi todas las casas, lo que acredita el alto nivel de civilización que existía en esos momentos. Tuvo sucesivas reconstrucciones, algunas hasta en el siglo XX, y actualmente es visitable con importantes muestras arqueológicas expuestas. En las primeras excavaciones para su restauración aparecieron restos de muros romanos de hormigón revestido de estuco rojizo y pequeñas albercas excavadas en pizarra, destinadas a la preparación del garum (pasta de pescado que elaboraban los romanos) y una mazmorra donde encerraban durante la noche a las cautivas cristianas que trabajaban de día. La Alcazaba es una edificación construida sobre la roca y en la que destaca la armoniosa conjunción de las necesidades defensivas y la serena belleza de sus estancias y jardines interiores. Desde su construcción, se trataba de una fortaleza urbana, con uso político-administrativo como sede del gobierno y aposento para las jerarquías de la ciudad. De los 15 000 metros cuadrados de espacio interior que se conservan en la actualidad, 3.478 son de construcciones que podríamos calificar como civiles, 3516 de edificaciones de carácter militar y el resto es superficie no edificada. De su estructura original, se ha perdido completamente el denominado Haza de la Alcazaba o Haza Baja, el recinto inferior cerrado y meridional de la Alcazaba, que los castellanos denominarían tristemente "el corral de los cautivos", y que Rodríguez de Berlanga, testigo de su demolición, describía en su obra "Malaca" como estructura de ciclópeos muros y torreones, sin duda, más importantes que los actualmente conservados, ya que constituían la primera línea defensiva frente al mar. Asimismo, en la antigua calle del Zagal de la Alcazaba, se encontraba la antigua #mezquita-capilla bajo la advocación del Arcángel Gabriel que mandó construir el rey Fernando II de Aragón en 1497, hoy también desaparecida.​ Para llegar a la zona superior del palacio, donde habitaba el cadí o el alcaide de la ciudad, y que aún se conservaba en buen estado en 1675 según relataba Cristóbal Amate de la Borda y donde se hospedó el rey Felipe IV de #España durante su visita a la ciudad en 1625, era necesario atravesar desde el interior de la ciudad tres recintos concéntricos amurallados y alargados, y ocho puertas fortificadas; dos de ellas en recodo, que daban seguridad a sus habitantes, tanto a los reyes y gobernadores #musulmanes, que habitaron el palacio taifal y el palacio nazarí, como a los que moraron en el arrabal a intramuros. Las torres y los muros han sido reconstruidos en parte, antes y después del paso de la ciudad a manos castellanas. En su construcción se emplearon materiales de acarreo y se reutilizaron piezas del anexo teatro romano, como columnas y capiteles. Las construcciones en los comienzos del periodo andalusí se realizaron de piedra caliza numulítica, de canteras próximas al mar, alternando sillares de canto con otros de frente. Pero esta piedra se descompone muy rápidamente con la humedad, por lo que se tuvieron que efectuar pronto reparaciones. A finales del siglo XIII o primeros del XIV, se reforzaron los muros y torres, adosándoles muros de mampostería al exterior. Estancias Zona de ingreso al recinto superior Toda la zona de ingreso sufrió modificaciones recién conquistada la ciudad por los Reyes Católicos. Una vez traspasada la puerta principal y la llamada Puerta de las Columnas, se ha de subir una rampa con peldaños, que termina en el Arco del Cristo. Este arco es un pasadizo en recodo abierto en el interior de una torre, cuya parte superior fue reconstruida. El arco de entrada, rodeado por un alfiz de ladrillos, descansa sobre pilastras y tiene clave de piedra, que estuvo dorada, en la cual se labró en hueco una llave. En la estancia alta había un matacán, como así atestiguan dos ménsulas de piedra que sobresalen en el muro. La bóveda del pasadizo es vaída y de ladrillo. En las jambas del arco interior quedan restos de piedra numulítica, de la obra del siglo XI. La puerta fue reconstruida a finales del siglo XIII, como demuestra la llave esculpida en la clave del arco de ingreso. Frente a la puerta de salida del Arco del Cristo aparecieron restos de muros romanos de hormigón revestido de estuco rojizo y pequeñas albercas excavadas en pizarra, destinadas a la preparación del garum (pasta de pescado que elaboraban los romanos). Se trata de uno de los elementos conservados más interesantes, es una zona llana desde la cual se domina casi toda la ciudad, y donde después de la conquista se instaló la artillería, por lo que se bautizó como plaza de Armas. Junto a esta se encuentra la Torre de la Vela y la Puerta de La Coracha, una comunicación al paso murado que la une con el castillo de Gibralfaro. En la Torre de la Vela se instaló una campana después de la conquista de la ciudad. Trabajos arqueológicos realizados por el profesor Manuel Acién han localizado en este enclave vestigios de una primitiva #mezquita aljama del periodo emiral, siglo VIII.​ =### Puerta de los Arcos= El ingreso al último recinto se hace a través de la Puerta de los Arcos y Torre del Tinel. Una vez traspasada la puerta de los Arcos se tuerce a la izquierda para alcanzar la plataforma superior. En las excavaciones de esta parte tan sólo se encontró un silo o mazmorra, donde encerraban durante la noche a las cautivas cristianas que trabajaban de día. Fernando Guerrero Strachan trazó en esta zona una serie de jardincillos en pequeñas terrazas, donde se instalaron una pila de baño romana de mármol, un jabalí labrado en piedra y un enorme pie humano de mármol de época romana también. Recinto superior: Palacio taifal y nazarí El recinto superior, al que solo se accede a través de la puerta abierta en la Torre de los Cuartos de Granada, llamada Puerta Siete Arcos, está protegido en su otro extremo por la gran Torre del Homenaje. Está ocupado íntegramente por el Palacio, que en realidad son dos, los restos de uno taifal y el nazarí, y el barrio de las viviendas o barrio castrense, con ocho viviendas del siglo XI, los baños, el actual taller de restauración y el aljibe. =### Cuartos de Granada= En la parte central del recinto superior se encuentran los “Cuartos de Granada”, donde vivían los reyes y gobernadores. La arquitectura aquí es de estilo nazarí, tratando de conseguir un escenario neutro donde se alternen zonas de luz y de sombra. En los muros de las salas y habitaciones, reconstruidas, existen pequeñas alacenas para exhibir fragmentos de cerámica musulmana hallados en las excavaciones. El palacio estaba organizado a base de patios rectangulares y crujías en torno. Hay tres patios subsistentes que tuvieron en sus lados pórticos abiertos por tres arcos, mayor el del centro, disposición típica de los patios islámicos andaluces. Del primero de ellos, el más pequeño, sólo está reconstruido el pórtico sur, con tres arcos de herradura, que descansan sobre dos columnas intermedias de mármol. Este pórtico pertenece a la reconstrucción realizada durante los siglos XIII o XIV. A occidente del pórtico, y en comunicación con él, existe un pequeño pabellón también reconstruido, abierto en sus cuatro frentes por arcos lobulados de yeso entrecruzados. =### Barrio de viviendas o castrense y Torre del Homenaje= En la parte más oriental del último recinto se encontraron las ruinas de un barrio de pequeñas casas formado por tres manzanas entre calles enlosadas. Un pequeño baño y dos viviendas muy pequeñas conformaban la manzana sudoeste y otras dos pequeñas también las de la manzana más oriental. De mayor tamaño eran las tres viviendas encontradas en la manzana sur. La altura máxima de los muros que se han conservado es de un metro. Las puertas de las viviendas estaban compuestas por dos hojas de madera. La distribución de las viviendas estaba muy bien aprovechada: todas con un pequeño patio casi cuadrado, con aceras y crujías alrededor, en torno al cual se distribuían las habitaciones. Algunas de las casas conservan los primeros peldaños de las estrechas escaleras que conducían a la planta superior. El suelo de las habitaciones consistía en una capa de mortero de cal teñida de almagra, aunque algunas conservan losetas de barro y piezas de mármol aprovechadas. En el interior de las casas se encontraron zócalos pintados de rojo, con inscripciones en caligrafía cúfica y dibujos geométricos de lazo de a ocho. En la parte septentrional del barrio había un baño, en donde el agua subía a través de una noria desde un pozo profundo al que llamaron Airón, en el recinto inferior. El barrio disponía asimismo de un sistema de atarjeas para el alejamiento de las aguas negras, y casi todas las viviendas disponían de letrinas, lo que acredita el alto nivel de civilización que existía. Al final del barrio se encuentra la Torre del Homenaje de planta casi cuadrada, obra del siglo XIV. Se construyó una vivienda en su parte alta, con salas y patio. De la escalera de subida no quedan huellas. #andalus #malaga #alcazaba

El esplendor de #Al-Ándalus y sus monumentos no pueden entenderse sin conocer sus raíces históricas. La civilización que construyó maravillas como esta fue impulsada por la religión traída por #Mahoma (s.a.v), consolidada por los heroicos esfuerzos y sacrificios de los primeros #musulmanes y la expansión del #Islam, y protegida por genios militares legendarios como el invicto #Jalid ibn al-Walid. La Alhambra es un complejo monumental sobre una ciudad palatina andalusí situada en Granada, #España. Consiste en un conjunto de antiguos palacios, jardines y fortalezas (alcazaba, del árabe: القصبة al-qaṣbah: 'ciudadela') inicialmente concebido para alojar al emir y la corte del reino Nazarí, más tarde como residencia de los reyes de Castilla y de sus representantes. Su singularidad artística radica en los interiores de los palacios nazaríes, cuya decoración está entre las cumbres del arte andalusí, así como en su localización y adaptación, que generó un paisaje nuevo pero totalmente integrado con la naturaleza preexistente. Además, alberga un museo de arte andalusí, la pinacoteca principal de la ciudad y un antiguo convento convertido en parador nacional. El complejo es gestionado por la institución Patronato de la Alhambra y el Generalife. En 2016 fue el segundo espacio en número de visitantes de #España, tras la Sagrada Familia de Barcelona,​ con 2 615 188​ visitantes. En 1984 fue el primer lugar de #España declarado Patrimonio de la Humanidad por la #UNESCO, junto con el Generalife. En 1994 se extendió este nombramiento al barrio del Albaicín.​ La Alhambra también es un instrumento astronómico que funciona como el reloj de sol más grande del mundo. Gracias a la precisa orientación de sus muros, al mediodía solar se produce un fenómeno: la sombra proyectada por las estructuras divide las estancias de los Palacios Nazaríes de manera simétrica, cortando exactamente por la mitad los espacios y marcando con luz el cénit del día. Este diseño permitía a sus habitantes conocer las horas de oración y las estaciones mediante la gnomónica, una ciencia que los nazaríes dominaban a la perfección. En el Museo de la Alhambra se conserva un cuadrante solar de mármol del siglo XIV que servía de guía para este complejo sistema de medición del tiempo basado en el movimiento de los astros sobre la piedra.​ Etimología Etimológicamente, 'Alhambra' en árabe es al-Ḥamrāʼ (اَلْحَمْرَاء, 'la Roja'), procedente del nombre completo al-Qal'a al-hamra ('castillo rojo'). En su evolución, el español intercala entre la 'm' y la 'r' una 'b', como en 'alfombra', que en el árabe clásico tenía el significado de 'rojez', escrito como al-humra. Existen más teorías para explicar el origen del nombre de la Alhambra, pues hay otros autores que arguyen que en la época andalusí la Alhambra estaba encalada y su color era blanco. El nombre de 'roja' le vendría porque cuando se construyó se trabajaba de noche, y vista por la noche, desde lejos, debido a la luz de las antorchas, se veía roja. Otros autores defienden que 'Alhambra' es simplemente el nombre en femenino de su fundador, Abu al-Ahmar (Muhammad I, reinado 1238-1273), que en árabe significa 'el Rojo', por ser pelirrojo.​ #historia La Alhambra se levantó sobre la colina de la Sabika, uno de los puntos más elevados de la ciudad de Granada. Este emplazamiento buscaba una situación estratégica defensiva y a la vez representar un claro símbolo, ya que la cima del poder es muy perceptible para el resto de la ciudad, una ubicación escogida para ser contemplada.​ La colina de la Sabika ya era un espacio ocupado con anterioridad, al menos desde tiempos de los romanos. Las primeras referencias escritas de un emplazamiento militar en la zona datan del año 666. Así, se tiene constancia de los núcleos de Iliberis (Elvira), en Albaicín y Alcazaba; Castilla, cerca del actual pueblo de Atarfe, y Garnata, que era más bien un barrio de Iliberis, en la colina frente a la alcazaba. En el 756 hay población árabe en los núcleos del Albaicín y la Alhambra. La extensión de la colina permitió albergar el complejo, que ocupa unos 740 m de longitud y entre 180 m y 40 m de anchura.​ A partir de la muerte de Alhakén II, segundo califa Omeya, en 976, la #historia política del califato Omeya se convirtió en un cúmulo de reveses. La reconquista cristiana pasó a ser el impulso dominante dentro de la península. En este contexto, la transformación de Gharnata de pequeña población en ciudad de cierta importancia ocurrió a principios del siglo XI, cuando la dinastía bereber de los ziríes formó un principado semiindependiente. Bajo los gobernantes Badis ben Habús y Abd Allah ibn Buluggin (1025-1090), la ciudad aumentó en población.[cita requerida] Los edificios estaban concentrados en la colina de la Alcazaba y en su entorno inmediato. Para la formación de la Alhambra, el acontecimiento más importante es la construcción por el visir Yusuf ibn Nagrela de una fortaleza-palacio en la colina de la Sabika. Un poema de Ibn Gabirol parece indicar que los leones de la fuente de los Leones se hallaban originariamente en el palacio de este visir judío. Puede que haya habido otras construcciones puramente militares en la colina de la Alhambra durante el período zirí, pero es difícil distinguirlas con precisión. El año 1238 señaló un segundo momento crucial. Muhammad ibn Nasr, llamado Al-Hamar (el Rojo) por el color de su barba, tomó la ciudad. Aceptó una relación de vasallaje con la corona de Castilla y de ese modo entró por la puerta de Elvira para ocupar el palacio del Gallo del Viento (la antigua Alhambra). Fue el fundador de la dinastía de los nazaríes. La paradoja de la Granada nazarí consiste en el hecho de que un poder político y militar decadente, moribundo en realidad, coincidiera con una cultura original y sorprendentemente rica. La Alhambra se creó en un mundo políticamente inestable, pero económicamente próspero. Ben-Al-Hamar construyó el primer núcleo del palacio, que posteriormente fortificó su hijo Muhammad II. Con toda probabilidad, las murallas exteriores y el acueducto se completaron al final del siglo XIII. Los jardines y pabellones del Generalife datan al parecer del reinado de Isma'il (1314-1325). Pero los emplazamientos más importantes de la Alhambra (el complejo del patio de los Arrayanes y el de los Leones) pertenecen a la época de Yusuf I (1333-1354) y Muhammed V. Este estilo granadino es la culminación del arte andalusí. Tras tres siglos de actividad, quedan bien diferenciados los tres sectores en la Alhambra: la alcazaba, el entramado urbano y los palacios.​ En 1492 finalizó la conquista de Granada por los Reyes Católicos. Hernando del Pulgar, cronista de la época, cuenta: «El conde de Tendilla y el Comendador Mayor de León, Gutierre de Cárdenas, recibieron de Fernando el Católico las llaves de Granada, entraron en la Alhambra y encima de la Torre de Comares alzaron la cruz y la bandera». La Alhambra pasa así a ser ciudadela y palacio real de los reyes cristianos y el complejo continúa su desarrollo: se añade el convento de San Francisco en 1494, el palacio de Carlos V en 1527 y la iglesia de Santa María de la Encarnación de la Alhambra en 1581. El 6 de mayo de 1893 la Alhambra fue visitada por la emperatriz consorte de Austria, Sissi.​ Accesos Las diferentes vías de acceso al recinto de la Alhambra que se han abierto de su inicio son:​ Sur Subiendo desde plaza Nueva por la cuesta de Gomérez, hay que atravesar el bosque de la Alhambra, entrando desde la Puerta de las Granadas. Esta es de tiempos de Carlos V y se levantó en sustitución de la puerta original, la Bib al-Buxar o puerta de las Alegres Nuevas, conocida también como Bib al Jadaq o del foso, torreón defensivo que protegía el valle. =### Puerta de las Armas= Es la más antigua de las entradas de la Alhambra, a la que se llega desde la orilla del Darro, bordeando la torre de la Vela y terminando debajo de la torre de las Armas, en la parte norte del recinto. =### Puerta de la Justicia y puerta del Vino= También llamada de la Explanada. Al sur del recinto, constituye la mayor de las torres-puertas nazarí y la principal desde el dominio cristiano. Está formada por un arco de herradura apuntado de ladrillo. Fue construida y abierta en 1348, bajo el reinado de Yusuf I. En el centro de la clave puede verse el relieve de una mano (señal de bienvenida y para combatir el mal de ojo). Más adentro se abre una segunda fachada de menores dimensiones, también con arco de herradura. Sobre este segundo arco, se encuentra un relieve de una llave y por encima una inscripción fundacional que describe el nombre de la puerta y la fecha de su terminación (30 de mayo a 28 de junio de 1348).​ Cerca está la puerta de los Carros, único acceso rodado, vehículos autorizados a la medina. Antes de llegar a la medina se encuentra la Puerta del Vino, que también comunica la alcazaba con la zona de palacios. Desde ella se desemboca en una explanada llamada plaza de los Aljibes, por estar encima de una serie de aljibe. Esta puerta es una de las edificaciones más antiguas, siendo atribuida su edificación a la época del Sultán Muhammand III (1302-1309), la decoración de la fachada o portada de poniente corresponde a la época finales del siglo XIII o principios del XIV, y la de levante es posterior a 1367. =### Puerta de los Siete Suelos= También llamada de las Albercas, es la que daba acceso a la parte alta de la medina hasta el dominio cristiano, pues por ella abandonó Boabdil la ciudad de Granada y los Reyes Católicos la mandaron tapiar en señal de respeto, hoy en día permanece cerrada. Es famosa por aparecer en algunas de las aventuras de los Cuentos de la Alhambra, de Washington Irving, ambientadas en ella. La leyenda dice que El Caballo Peludo y El Caballo sin Cabeza que son invisibles pero se les puede oír en sus subterráneos, de los que solo se han encontrado cuatro bajo ella.​​​​ Norte =### Puerta del Arrabal= Bajo la torre del mismo nombre, también al norte, se llegaba desde la cuesta de los Chinos, al final del paseo de los Tristes y era usada para llegar al Generalife. Este =### Acceso con entrada= Conecta el Secano con el Generalife; ambos solo pueden visitarse con entrada. Desde 1988 es el acceso principal desde el centro de visitantes, a través de la red viaria exterior, próxima al actual cementerio, para eliminar el tráfico rodado, que resulta perjudicial por los accesos tradicionales. Alcazaba La alcazaba es el recinto situado en la parte más occidental del cerro de Sabika, de planta trapezoidal algo irregular, constituía la zona militar, centro de la defensa y vigilancia del recinto y con ello fue la parte de construcción más antigua de la Alhambra. Las primeras edificaciones hispano-árabes realizadas se corresponden con la época califal, en el siglo XI. Así como de la dinastía zirí, ampliándose las mismas al convertirse Granada en capital de uno de los reinos de Taifas. Con Muhammad I, primer rey nazarí de Granada, se reconstruyó y amplió esta fortaleza, se reforzaron sus muros y se levantaron las principales torres. Su sucesor Muhammad II terminó las obras de reconstrucción de la alcazaba. Con anterioridad a la edificación de los palacios nazaríes, esta área compartía también una función de alojamiento real. Sus elementos principales son: Norte Avanzando de derecha a izquierda Terraza de la Torre del Cubo. Torre semicircular, construida alrededor de 1586, fue vaciada en el siglo XX. Hoy en día constituye una terraza de privilegio para la contemplación del valle del Darro y el Albaicín. Adarve de la muralla norte. Plaza de Armas y terraza o torre de la plaza de Armas. A finales del siglo XIV Ismail I levantó una puerta bajo esta torre, para las subidas desde Granada, lo que supuso una reestructuración de la zona norte, demoliendo parte de las caballerizas para su construcción.​ Torre de los Hidalgos, ubicada a los pies de la torre de la Vela, tiene carácter defensivo. Oeste =### Torre de la Vela= Construida entre 1238 y 1279, constituía la torre de defensa más grande del conjunto militar, por su altura domina toda la vega granadina. Su nombre procede de la campana que los cristianos colocaron en la torre tras la conquista de la ciudad. Sonaba al alba para avisar a los agricultores del riego de las huertas en la Vega de Granada, por tanto, los mantenía en vela, y de ahí su nombre.​​ Bastión de artillería, revellín, construido en el periodo cristiano. Sur Torre de la pólvora. Jardín de los Adarves, fue creado en el siglo XVII, cuando la fortaleza perdió su carácter defensivo. Existen buenas panorámicas desde este jardín. Este Frente más amplio del trapezoide que forma la alcazaba, con unos 75 m de altura. Al otro lado de esta muralla se encuentra la gran explanada de la plaza de los Aljibes. =### Torre del Homenaje= Es la mayor de las torres de este frente, tiene entre 22 y 26 m de alto y se levanta en la parte más elevada de la fortaleza. En el siglo XIV, constituía junto con la torre de la Vela, los principales bastiones defensivos de la Alhambra, ofreciendo protección al recinto. En su interior se distinguen seis pisos. Se cree que fue en esta torre donde instaló su residencia Al-Ahmar, el fundador de la Alhambra, cuando decidió construir su palacio. Se encuentra verticalmente, dividida en dos zonas bien diferenciadas. Una zona inferior que comprende los dos primeros niveles, en los que su acceso se hace bajo la muralla norte. La zona superior que comprende el resto de niveles tiene accesos desde la muralla norte y el adarve del muro este. El nivel más alto pudo servir a los alcaides del recinto de centro de operaciones de defensa, y el más bajo, una mazmorra, para almacenar grano, sal y especias.​ Torre Quebrada. Torre Adarguero. En el interior de la alcazaba se encuentra el barrio castrense, donde se hallan los restos de los muros de las casas que ocupaban este lugar, con la fisonomía típica de una zona urbanizada: Calles estrechas y múltiples callejones Viviendas con entrada en recodo y organizadas en torno al patio Baño y aljibe en la zona oriental Posibles barracones o almacenes, debido a su regularidad y tamaño, en la zona sur Medina La medina se encuentra al servicio de la corte,​ toda una ciudad pensada para cubrir las necesidades del palacio. Había tres calles principales, que unían y conectaban todas sus partes: la calle Real Baja: da acceso al patio de los Leones, al cementerio real y a los jardines del Partal. También sirve de foso entre la medina y la zona palaciega. la calle Real Alta: es la vía principal. Parte de la puerta del Vino, construida por Yusuf I y remodelada por Muhammad V, y sigue un recorrido hasta el palacio de los Abencerrajes y el convento de San Francisco, donde se convierte en eje de la zona artesanal. También servía como eje conductivo de la acequia real, ya que llegaba hasta la torre del Agua. la calle de Ronda: también conocida como la del Foso, ya que recorre todo el perímetro de las murallas, poniendo en relación todos los elementos del conjunto y serviría de foso en caso de asedio. Palacios nazaríes La ciudad palatina de la Alhambra ha albergado un sinfín de palacios, palacetes, grandes casas y torres-palacios, que se han ido reformando o sustituyendo al querer cada sultán edificar, o al menos, redecorar, su propio palacio, ayudado por los frágiles materiales, que parecen seguir los preceptos islámicos de no construir nada que sea eterno.​ El Mexuar, el palacio de Comares y el palacio de los Leones fueron escogidos por los Reyes Católicos como residencia en sus estancias en Granada, lo que garantizó su conservación, frente a otros maltratados, abandonados o destruidos en su mayoría durante la breve ocupación militar francesa.​ =### Palacio de Comares= El palacio se construyó en torno al patio de los Arrayanes, el inicio de las obras se realizó durante el reinado de Ismail I que gobernó entre 1314 y 1325, continuó la obra Yusuf I de Granada (1333-1354) que murió asesinado antes de verla concluida y finalmente Muhammad V pudo terminarla en 1370.​ El recinto central de este palacio lo constituye el patio de los Arrayanes, cuyo extremo norte da paso a la sala de la Barca y al Salón de Embajadores, una de las mayores y más ricas construcciones de toda la Alhambra. En los lados este y oeste se hallaban las habitaciones de las esposas del sultán y las del lado sur era para las concubinas y servicio.​​ =### Palacio de los Leones= El palacio de los Leones se encuentra situado al este del de Comares, y ocupa lo que sería el antiguo jardín de este. Fue erigido, durante el segundo gobierno de Muhammad V (1362-1391), después de recuperar el trono con la alianza con el rey castellano Pedro I. El palacio, con una superficie aproximada de 1900 m², tiene su eje central en el denominado patio de los Leones, que da nombre al palacio, y las estancias se estructuran a partir de este patio, alrededor de cuyas galerías se distribuyen las alcobas, y salas privadas del sultán y sus esposas. Supone un ejemplo de integración de arquitectura y agua, en la que esta se reparte desde la fuente central del patio hacia todo el palacio. En torno a las galerías se ubican los cuatro edificios de organización completamente diferenciados: La sala de los Mocárabes al oeste, la sala de Abencerrajes al sur, la sala de los Reyes al este y la sala de las Dos Hermanas al norte.​ Habitaciones del Emperador Con el nombre de habitaciones del Emperador, se conocen los seis aposentos, que fueron construidos durante el reinado de Carlos I, entre 1528 y 1537 y que configuran el patio de Lindaraja, hacia un lado y el patio de la Reja, hacia el otro.​ El Partal y otras ruinas Toda la medina, especialmente su zona norte y exterior, cercana a los palacios nazaríes, contaba con palacios, muchos excavados, de personajes cercanos a la familia nazarí.​ =### El Partal= Debe su nombre a la voz árabe que significa pórtico, y se refiere a los restos de la residencia del sultán Muhammad III, el más septentrional y más antiguo. Está orientado de norte a sur en torno a un gran patio rectangular con alberca y pórtico en el lado norte. Al principio de la dinastía nazarí, este palacio era la zona principal pero, tras la construcción del palacio de Comares, se convirtió en una zona marginal. Ismail I inició la fase constructiva de palacios y dependencias reales. Se levantaron la alcaicería, la alhóndiga nueva, el puente sobre el Darro y la madraza de los palacios nazaríes.​​​​​ =### Oratorio del Partal= Fue construida por Yūsuf I como una pequeña #mezquita oblonga.​ =### Palacio de Yusuf III= También llamado palacio del conde de Tendilla, ubicado al sudeste del palacio del Partal, fue construido por Yusuf III (1407-1417). Tenía una planta similar al palacio de Comares y al palacio del Partal. Tenía baños propios. Fue cedida por los Reyes Católicos a Mondéjar, siendo usado en sucesivo como residencia de los Alcaides de la Alhambra hasta que Felipe V en 1718 despojó del título a la familia por su apoyo al bando austriaco en la Guerra de Sucesión y el edificio fue derribado por Orden Real, aunque la leyenda afirma que fue el propio conde.​ =### Palacio de los Abencerrajes= Ruinas excavadas. =### Rauda Real= Adosado al flanco sur del palacio de los Leones, era el enterramiento de los sultanes nazaríes, hasta su desmantelamiento por Boabdil​​ Paseo de las Torres Con torres-palacio​ =### Torre de los Picos= Los picos que sobresalen de ella le da nombre esta construcción de finales del siglo XIII o comienzos del XIV. Su interior tiene tres plantas.​ =### Torre de la Cautiva= Suntuosa construcción de Yusuf I. Debe su nombre a Isabel de Solís, que como dice el nombre de dicha torre estaba allí cautiva. Entre sus poemas se puede leer: ​ =### Torre de las Infantas= La torre de las Infantas fue construida en 1395. Es la mejor conservada. Buen ejemplo de lo que era un palacio andalusí con todas sus comodidades. Se trata de un palacete con bancos a la entrada para los eunucos, patio interior con alcobas, entrada en recodo, fuente en el centro, ventanas a los huertos de flor (en este caso, el Generalife), piso superior para las damas. Arriba, terraza. El techo era de mocárabes y desapareció en un terremoto. Curiosa bóveda de entrada. Fue la residencia de las hermanas Zaida, Zoraida y Zorahaida, cuya #historia narra Washington Irving en Cuentos de la Alhambra.​ =### Torre del Agua= Por donde entra en el recinto la acequia Real.​ Convento de San Francisco Se levanta sobre el palacio construido por Muhammad III, en el siglo XIV, remodelado por Yusuf I y Muhammad V, que contaba con un patio de grandes dimensiones en el centro, lo que le daba forma de villa de carácter rústico. Después de la conquista se donó a los franciscanos, lo que lo convirtió en el primer convento de Granada. Fue demolido al año siguiente aunque se conserva la antigua capilla, obra nazarí reconvertida, en donde fueron enterrados los Reyes Católicos hasta la construcción de la Capilla Real de Granada. Además tiene un patio andalusí, balcón cerrado con celosías y aljibe.[cita requerida] Actualmente funciona como un hotel, proveyendo servicios de alojamiento pues dentro de la Alhambra. Es gestionado por la empresa estatal Paradores de Turismo de #España. Palacio de Carlos V Si las habitaciones de Daraxa y el conjunto del patio de los Leones iban a ser la nueva residencia privada de Carlos V, un nuevo palacio sería necesario para atender las necesidades funcionales y representativas de la corte. La iniciativa para la construcción del palacio de Carlos V se inició en 1526, con motivo de la boda del emperador en Sevilla y su posterior traslado a Granada durante ese verano. El proyecto se encargó al arquitecto Pedro Machuca y las obras se iniciaron en 1533, tras algunos años de desacuerdos sobre su diseño y ubicación.​ La financiación de la construcción se realizó con exacciones impuestas a los moriscos, a cambio de conservar algunas de sus costumbres. Posteriormente, también se utilizaron otros recursos procedentes de la Casa de Contratación de Sevilla y de los azúcares granadinos Desde 1572, con motivo de la rebelión morisca de las Alpujarras, las obras se ralentizaron hasta que quedaron interrumpidas definitivamente en 1637, cuando el edificio aún se encontraba pendiente de ser cubierto.​ En 1923, el arquitecto y restaurador Leopoldo Torres Balbás inició un programa de recuperación del palacio, que se culminó en 1958, en el que el edificio se cubrió.​ Presenta planta cuadrada con patio interior circular. Sorprende por el año de su inicio (1533), época muy temprana para sus características, que lo encuadran dentro del manierismo: columnas dóricas en el primer piso, jónicas en el segundo, y friso con cabezas de toro (bucráneos) de tradición grecorromana. En algunos aspectos, repite o anticipa ciertas soluciones arquitectónicas del manierismo en Italia, lo que se explica por la estancia de Machuca en dicho país y por su habilidad para desarrollar con inventiva propia ciertos rasgos del incipiente estilo manierista. Su fachada es totalmente renacentista. El primer cuerpo es de estilo toscano con almohadillado. El segundo posee elementos decorativos propios del barroco.[cita requerida] Sobre la puerta principal, se encuentran dos estatuas aladas de mujer reclinadas en el frontón. Arriba, tres medallones enmarcados en mármol verde resaltan contra la piedra. En los laterales, se representan escenas de la mitología griega, concretamente dos de Los doce trabajos de Hércules. Los anillos de hierro de la parte baja son puramente decorativos, siguiendo la moda vigente en Florencia y Siena en el momento de la construcción. Iglesia de Santa María de la Encarnación de la Alhambra La construcción del templo actual se inició en 1581, siendo Ambrosio de Vico quien la terminó en 1618 siguiendo los planes de Herrera y Juan de Orea. La planta es en cruz latina y destaca el altar barroco flanqueado por columnas salomónicas añadido en 1671 y que contiene imágenes de Alonso de Mena. Así mismo, destaca la imagen de la Virgen de las Angustias, obra de Torcuato Ruiz del Peral entre 1750 y 1760. La hermandad de Santa María de la Alhambra saca la imagen en procesión durante la Semana Santa en un trono que reproduce los arcos del patio de los Leones. La iglesia está consagrada al culto católico y está bajo la autoridad del arzobispado de Granada. Generalife El Generalife, el Yannat al-arif en tiempos nazaríes, es la villa con jardines utilizada por la realeza de Granada como lugar de retiro y descanso. La parte más importante está constituida por sus jardines. El Generalife era una villa rústica o almunia real rodeada de huertas y jardines ornamentales que de forma integral servían tanto para la manutención como para el asueto de la familia real nazarí.​ Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la #UNESCO. Es de estilo hispano-árabe nazarí y está situado en el lado septentrional de la Alhambra. Cerca del Generalife, y relacionados con él, se encuentran diversas construcciones de época nazarí, como Los Albercones, los restos del palacio de Dar al-Arusa, la Alberca Rota y la Silla del Moro. Su construcción se inició a principios del siglo XIV, en tiempos del rey Muhammed III que reinó entre 1302 y 1309. Fue transformado por Ismaíl I. Por su parte baja, se encuentra el actual acceso turístico peatonal, de aquellos con entradas para la Alhambra o el Generalife y rodado, vecinal desde 1988 para eliminar el tráfico perjudicial por los accesos tradicionales. Inscripciones Existen unas 10 000 inscripciones en la Alhambra, la mayoría de ellas poemas, sentencias, textos del Corán y jaculatorias. Todas son en árabe clásico y muchas corresponden a los poetas de la Corte de Yusuf I en el siglo XIV. Los aposentos del rey nazarí en el palacio de Comares son los que poseen un número mayor de textos, 3116, el 35 % del total, recogido en el Corpus Epigráfico de la Alhambra, impreso por el CSIC; estos podían ser originalmente compuestos para la ocasión o escritos con anterioridad. Ibn al-Zayab, Ibn al-Jatib e Ibn Zamrak son los autores de la mayor parte de ellos. Los tres escritores formaban el grueso de los poetas de la corte de Yusuf I. La Alhambra y la cultura popular Música El primer movimiento de la obra impresionista Noches en los jardines de #España (1909-1915) de Manuel de Falla está ambientado en el Generalife.​ Recuerdos de la Alhambra de Francisco Tárrega es una composición para guitarra también inspirada en esta fortaleza.​ Eduardo Paniagua y El Arabí Serghini grabaron el disco Poemas de la Alhambra (2001) con los poemas de Ibn Zamrak que decoran las paredes y las fuentes de la Alhambra​ En el año 2006 la cantante Loreena McKennitt dio un recital donde cantó canciones de todos sus discos. El recital fue recopilado en un DVD llamado Nights from the Alhambra. El concierto tuvo lugar en la sala de Carlos V.​ En 1974, el grupo español Los Puntos grabó una canción dedicada a La Alhambra y a su recinto llamada Llorando por Granada, incluida en su disco Los Puntos, en la que hace referencia a la leyenda del Suspiro del Moro. En 2001, la soprano británica Sarah Brightman lanzó el disco Classics, una recopilación de temas musicales asociados a la música clásica y arias destacadas, que contiene el tema Alhambra en torno al monumento andaluz.​ Allí se celebra el Festival Internacional de Música y Danza de Granada desde el año 1952.​ Literatura Ha inspirado a autores como: Washington Irving en Cuentos de la Alhambra.​ Francois René de Chateaubriand, con su obra Les aventures du dernier Abencérage. Cine El conjunto monumental de la Alhambra y en particular sus jardines han servido de decorados naturales en múltiples ocasiones, entre las que cabe mencionar:​ La vida de Cristóbal Colón de Gérard Bourgeois (1916) El Dorado de Marcel L'Herbier (1921). El director dio un lugar destacado a sus jardines, fuentes y patrones arquitectónicos geométricos, que se convirtieron en algunas de las imágenes más destacadas de la película. Los Claveles de la Virgen de Florián Rey (1928) Alhambra o El Suspiro del Moro, de Antonio Graciani (1936) Violetas imperiales, de Richard Pottier (1952) Todo es posible en Granada, de José Luis Sáenz de Heredia (1954) Simbad y la Princesa de Nathan Juran (1958) Delirios de Grandeza de Gérard Oury (1971) Rocío y los Detonadores, de Fernando García Tola (1972) Alice et Martin, de André Techiné (1998) Los constructores de la Alhambra, de Isabel Fernández (2022) ==### Películas de animación== Las películas animadas Hahmed, El Príncipe de la Alhambra y El Embrujo del Sur del director español Juan Bautista Berasategi, basadas parcialmente en los Cuentos de la Alhambra de Washington Irving. En Assassin's Creed (2016), se representa el patio de los Leones cuando el sultán Mohamed XII entrega la Manzana del Edén, un poderoso artefacto en el centro de la trama de la película, a cambio del regreso seguro de su hijo. En la película animada Tadeo Jones 2: El secreto del rey Midas (2017), se representa el Albaicín y el patio de los Leones.​ Televisión En el episodio 26 de la serie de anime (animación japonesa) Ashita no Nadja (2003-2004), dirigido por el cineasta, artista y animador japonés Mamoru Hosoda (細田 守), la Alhambra es el lugar donde se encuentran Nadja Preminger y Keith Harcourt (hermano gemelo de Francis Harcourt).[cita requerida] La segunda temporada de la serie Isabel fue grabada en 2013 en algunas instalaciones de la Alhambra.​ Carlos, Rey Emperador (2015). [cita requerida] El drama coreano Recuerdos de la Alhambra (2018) se inspiró para su creación y grabación.[cita requerida] Arquitectura A partir del siglo XIX, con los revivals, renacimientos o movimientos neo, surge el neoárabe, que aglutina todas los artes #musulmanes, incluidos el nazarí, donde se copian yeserías, azulejos, mocárabes y especialmente, sus columnas, como vemos en el palacio La Alhambra, el casino de Murcia, el Kiosco morisco, la Gran Sinagoga de Budapest, la Nueva Sinagoga de Berlín, o la Casa de los Cristales.[cita requerida] Otros personajes vinculados a la Alhambra Henry Swinburne. Viajero inglés que visitó #España en 1770. Publicó el libro Viaje alrededor de #España, en el que se describía con gran precisión la Alhambra.​ Swinburne fue un gran valedor del patrimonio árabe en la península ibérica y destacó la Alhambra como la visita más sobresaliente de su viaje y anticipó la visión de los viajeros románticos del siglo XIX.​ Leopoldo Torres Balbás, arquitecto restaurador español al que se debe en gran parte la Alhambra tal como se conoce actualmente. Su trabajo terminó en gran parte con la tradición de restauraciones sin fundamento y destructivas de décadas anteriores. Restauró el Mexuar, el patio de los Leones y el de la Alberca, creó la nueva entrada a la Casa Real y reestructuró el Partal.​ David Roberts fue un pintor romántico inglés que de viaje por #España, realizó hasta 15 grabados sobre la Alhambra y Granada que fueron muy reproducidos después por varias publicaciones británicas y francesas y que contribuyeron a una gran difusión del monumento.​ John Frederick Levis Richard Ford Teophile Gautier James Cavanah Murphy Girault de Prange Owen Jones Jules Goury Íñigo López de Mendoza y Quiñones, II conde de Tendilla, I marqués de Mondéjar, fue nombrado por los Reyes Católicos, en enero de 1492, alcaide de la Alhambra. Fue precisamente su hijo, III conde de Tendilla y II marqués de Mondéjar, quien impulsó la construcción del palacio de Carlos V. Su familia mantuvo el cargo de alcaide y la residencia en el palacio de Yusuf, hasta el siglo XVIII. Maestre Fernando de las Maderas. Pedro Machuca, pintor y arquitecto del palacio de Carlos V. Julio Aquiles y Alejandro Mayner pintores que decoraron el peinador de la reina y la sala de las frutas. Existe un asteroide del cinturón principal que llamado (3851) Alhambra en su honor. Bibliografía Barbosa García, María Vicente; Ruiz Ruiz, Manuel (1999). Junta de Andalucía, ed. La Alhambra y el Generalife.Cuaderno del profesorado. ISBN 84-89502-34-X. Bermúdez López, Jesús y otros: La Alhambra y el Generalife, Guía Oficial. TF Editores, 2010. ISBN 978-84-86827-28-1 Grabar, Oleg; La formación del arte islámico, Madrid, Cátedra, (1979). ISBN 84-376-0169-X Grabar, Oleg; La Alhambra : iconografía, formas y valores (2003) Alianza Editorial, ISBN 84-206-7009-X Grabar, Oleg; La Alhambra. Alianza Editorial, 2006 (2 ed.). ISBN 978-84-206-5319-8 Lleó Morugán, Joaquín; Esencias arquitectónicas y simbolismo de "La Roja". Otra manera de mirar la Alhambra (2010). Ed. Bubok. ISBN 978-84-9916-844-9 Malpica Cuello, Antonio; La Alhambra, ciudad palatina nazarí (2007). Editorial Sarriá (Málaga) ISBN 978-84-96799-12-7 Santos, Juan Domingo; Moreno Álvarez, Carmen. "Identidades del territorio Alhambra. Instrumentos de registro y procesos de reconocimiento de un paisaje cultural". rita_ Revista Indexada de Textos Académicos, 10, pp. 136–145. DOI: 10.24192/2386-7027(2017)(v8)(09) #andalus #granada #alhambra

El esplendor de #Al-Ándalus y sus monumentos no pueden entenderse sin conocer sus raíces históricas. La civilización que construyó maravillas como esta fue impulsada por la religión traída por #Mahoma (s.a.v), consolidada por los heroicos esfuerzos y sacrificios de los primeros #musulmanes y la expansión del #Islam, y protegida por genios militares legendarios como el invicto #Jalid ibn al-Walid. Medina Azahara (en árabe: مدينة الزهراء‎, en árabe clásico Madīnat az-Zahrāʾ, con la imela Medīnat az-Zahrāʾ, «la ciudad brillante»),​ fue una ciudad palatina o áulica que mandó edificar en el siglo X el primer califa de Córdoba, Abderramán III, a unos 8 km a las afueras de Córdoba en dirección noroeste, a los pies de Sierra Morena. Los principales motivos de su construcción son de índole político-ideológica: la dignidad de califa exige la fundación de una nueva ciudad, símbolo de su poder, a imitación de otros califatos orientales y sobre todo, para mostrar su superioridad sobre sus grandes enemigos, el recién instaurado Califato fatimí de Ifriqiya, la zona norte del continente africano. Además de oponentes políticos, lo eran también en lo religioso, ya que los fatimíes, chiíes, eran enemigos de los omeyas, mayoritariamente de la rama islámica suní. La construcción comenzó en los años 936-940 y continuó durante varias fases durante su reinado y el de su primogénito, al-Hakam II (r. 961-976). La nueva ciudad incluía un nuevo salón de recepciones (Salón Rico), una #mezquita aljama, oficinas administrativas y gubernamentales, residencias aristocráticas, jardines, una ceca, talleres, zonas militarizadas y baños árabes. El suministro de agua se realizaba a través de acueductos. Sin embargo, tras la muerte de al-Hakam II, el nuevo dictador Almanzor (939-1002) trasladó el centro administrativo a su propia ciudad, Medina Alzahira, y durante la guerra civil de #Al-Ándalus, Medina Azahara fue destruida entre los años 1010 y 1013, siendo sus materiales reutilizados en otros lugares. Recientes estudios llevados a cabo por el Instituto Geológico y Minero y cuatro universidades, sostienen, sin embargo, que una serie de terremotos de diversa categoría en los siglos X y XI debilitaron y derrumbaron el complejo palaciego. Las ruinas de la ciudad comenzaron a excavarse profesionalmente en 1911, siendo declaradas Bien de interés cultural en la categoría de Monumento desde el año 1923.​ Se han excavado solo 10 de las 112 hectáreas de la ciudad, aunque esta zona incluye los grandes palacios. El Museo de Medina Azahara se inauguró en octubre de 2009, siendo declarado el 1 de julio de 2018 como Patrimonio de la Humanidad de la #UNESCO.​ En 2019 recibió más de 285 672 visitantes, siendo uno de los espacios culturales más visitados de Andalucía,​ mientras que en 2020, debido a las restricciones de movilidad ocasionadas por la pandemia de COVID-19, las visitas se redujeron a 87 315 personas.​ Etimología La leyenda popular, documentada por historiadores como al-Maqqari, sostenía que la etimología de la ciudad, az-Zahra' (o Azahara en castellano), provenía de la concubina favorita de Abderramán III y que existió una escultura suya en la entrada. A pesar de que la estatuaria era algo común en la ciudad, Marianne Barrucand sostiene que la existencia de dicha estatua sería muy improbable.​ Por otro lado, Felix Arnold argumenta una explicación más sencilla: que también significaba «la ciudad brillante» o «radiante»,​ emulando a otras ciudades califales fundadas por los abasíes, como, por ejemplo, Madinat as-Salam, «la ciudad pacífica», la actual Bagdad; y las fatimíes Madinat al-Qahira, «la ciudad victoriosa», la actual El Cairo.​ Jonathan Bloom también apunta a una respuesta a los rivales de Abderramán, los fatimíes, debido a que esta dinastía declaraba que descendían de la hija de #Mahoma, Fátima az-Zahra, «la radiante».​ #historia Contexto histórico En el año 750 la dinastía de los Omeyas, que había gobernado el mundo islámico, fue derrocada del Califato de Damasco por los abasíes. Abderramán I el Emigrado, siendo miembro superviviente de los Omeyas, huye a #Al-Ándalus proclamando el Emirato de Córdoba en 756 independiente de la nueva capital abasí, Bagdad. Sin embargo, Abderramán I nunca se proclamó califa, acto que sí realizó uno de sus sucesores, el octavo emir, Abderramán III, en el año 929, después de acabar con la inestabilidad política del emirato (principalmente la revuelta de Omar ben Hafsún), lo que conllevó el mayor esplendor político, social y económico de la #España musulmana, haciendo de la ciudad de Córdoba la más avanzada de #Europa y el asombro del mundo. La creación del Califato de Córdoba significó alzarse hasta el nivel de estado del Califato de Bagdad con todo lo que ello conllevaba, tanto religioso como político. Además, su proclamación como califa también se explica debido a la reciente creación del Califato fatimí en el norte de África unos años antes (909), quienes presentaban una amenaza para los intereses de Córdoba.​​ Antes de la creación de Medina Azahara, la residencia y centro del poder político de los emires omeyas se encontraba en el Alcázar andalusí, en el corazón de Córdoba, frente a la Gran #mezquita aljama. Muchos eruditos destacan la motivación de la nueva ciudad califal como un reflejo del nuevo estatus y grandeza de Abderramán III en torno a su califato. La creación de estas ciudades palaciegas también tiene precedentes entre los califas abasíes y fatimíes que se construyeron este tipo de urbes para sí mismos.​​​ Tras el intento fallido de levantar al-Madina, en el año 936 manda construir la fastuosa Medina Azahara junto a la capital, Córdoba.​ Surgida de la nada, la ciudad regia concentra todo el poder político del califato. Fundación de la ciudad Aunque el origen de la ciudad no carece de elementos legendarios, se sabe que la construcción comenzó a finales del año 936 y se continuó durante los cuarenta siguientes, alcanzando los tiempos de su hijo y sucesor en el califato, al-Hakam II. El historiador del siglo XVI al-Maqqari nombra a Maslama ibn 'Abdallah como el alarife de la ciudad, aunque no está claro cómo de relevante fue su papel o qué porcentaje de planos diseñó. Los edificios de mayor calibre no comenzaron a construir hasta 940, y la evidencia sugiere a que se realizó por fases, con todo el proyecto general modificándose mientras que se ejecutaban los trabajos. La #mezquita aljama fue consagrada en 941, mientras que en 945 se trasladó la corte a la ciudad y un año más tarde se pavimentó el camino entre la nueva ciudad y Córdoba. Finalmente, en 947 se trasladó el aparato de estado desde Córdoba, incluyendo la ceca o casa de la moneda (dar al-sikka). No obstante, la construcción de la ciudad continuó durante todo el reinado de Abderramán III, hasta 961, e incluso parte del reinado de su hijo Al-Hakam II (961-76). Asimismo, también participaron en los proyectos constructivos algunos oficiales de alto rango.​​​ La ciudad se encontraba rodeada completamente de una muralla aprovisionada de torres.​ Sin embargo, hay evidencias de que únicamente los palacios estaban protegidos por una muralla al comienzo y que la muralla perimetral de la ciudad fue añadida tras la llegada de habitantes fuera del área aúlica.​ Abderramán III también ordenó obtener o importar antiguas columnas de mármol de otros lugares, para ser utilizadas como material de acarreo. Asimismo, al-Hakam II trasladó antiguas estatuas y sarcófagos para decorar las estancias.​ Algunas estructuras que se han excavado e identificado del yacimiento arqueológico fueron construidas sobre otras anteriores que parecen pertenecer a una fase posterior a la construcción inicial de la ciudad. Las zonas conocidas actualmente como la Casa de Yafar y la Casa de los Pilares están edificadas sobre dos o tres pequeñas estructuras que ocupaban los mismos espacios. Además de albergar un tamaño más relevante, presentan características muy diferentes, como una planta semibasilical en la Casa de Yafar y un patio rodeado de una galería porticada en la Casa de los Pilares. Antonio Vallejo Triano, quien ha dirigido trabajos arqueológicos en la zona entre 1985 y 2013, ha datado la Casa de los Pilares de la década de 950. Del mismo modo, se cree que el Salón basilical superior, también conocido como dar al-yund («casa del ejército»), pertenece a esta cronología.​ La construcción del Salón Rico o Salón de recepciones de Abderramán III ha sido datado entre los años 953 y 957 gracias a las inscripciones encontradas en su decoración.​ La supervisión de este salón fue encomendada a Abdallah ibn Badr, el visir y oficial de alto rango del califa en aquella época. La decoración se ejecutó bajo el control del eunuco del califa Shunaif, aunque se desconoce si estuvo involucrado en el diseño del Salón Rico.​ Basado en las evidencias de estas construcciones, Vallejo Triano destaca que se hizo una remodelación significativa del complejo palaciego en la década de 950. Este cambio produjo edificios más amplios y monumentales que hacían uso de pórticos, arcadas y otros diseños basilicales. Estas estructuras a menudo se construían sobre otras previas y de carácter más modesto, por lo que eran diseñadas para aumentar la ostentación del califa a través de la arquitectura de su ciudad. Vallejo Triano argumenta que este periodo también coincidiría con una reorganización estatal de Abderramán III en 955, evidenciada por fuentes históricas como Ibn Idhari.​ Asimismo, Abderramán se estaría informando de los ricos palacios y elaboradas ceremonias en la corte de la nueva capial fatimí, Mahdia, y la capital bizantina de Constantinopla. Por ejemplo, algunos de los emisarios de Abderramán al emperador bizantino traían esculturas doradas de bronce, fuentes de mármol decoradas con figuras animales y otros elementos decorativos arquitectónicos. Esta creciente preocupación por otras cortes imperiales y el anhelo de Abderramán de igualarse a ellas explica este incremento en la complejidad de las ceremonias y los protocolos de la corte del califa en esta época, a la que las fuentes históricas atribuyen gran importancia, junto a un incremento en la arquitectura de nuevos edificios.​ Vallejo Triano también aclara que la construcción de la Casa de Yafar se produjo de manera más tardía a la de la década de 950 debido a que su decoración parece estar más avanzada. Esta hipótesis refuerza una anterior del arquitecto Félix Hernández Giménez que indicaba que esta residencia fue construida para Yafar al-Siqlabi, hayib de al-Hakam II entre 961 y 971, a quien se debe su denominación. Asimismo, esta sería la única gran estructura de Medina Azahara realizada durante el reinado de al-Hakam II.​​ Vida y gobierno en la ciudad palaciega Los palacios albergaban a los allegados del califa, entre ellos un gran número de concubinas. Los residentes tenían a su disposición a un gran grupo de esclavos, incluyendo eunucos, la mayoría de orígenes europeos.​ La ciudad también contenía una sala de audiencias (el Salón Rico), edificios gubernamentales, talleres de artesanía que producían productos de lujo, las viviendas de oficiales de alto rango y, en los niveles inferiores de la ciudad, mercados y distritos residenciales para los obreros.​​​ La ciudad disponía de un gerente, un juez y un jefe de la guardia.​ Durante el reinado de al-Hakam II, existió una biblioteca que, según algunas fuentes, llevó a albergar cientos de miles de volúmenes escritos en árabe, griego y latín.​ La #mezquita aljama y otras mezquitas de barrio proporcionaban un servicio religioso.​ Los palacios estaban amueblados con sedas, tapices y otros objetos considerados de lujo. Muchos de estos artefactos se fabricaban en los talleres oficiales y eran entregados como presentes y han acabado en colecciones de museos y catedrales cristianas.​ Algunos historiadores describen en sus crónicas estos palacios, como al-Maqqari, quien escribe sobre una sala abovedada en el palacio que contenía una alberca de mercurio líquido que reflejaba la luz y producía una sensación de movimiento debido a las ondas solares, a pesar de que esta ubicación no ha sido evidenciada por los arqueólogos.​​ El nuevo califato también desarrolló una creciente cultura en torno a los protocolos en la corte y la figura del califa. Se celebraron fastuosos festejos y recepciones para impresionar a los embajadores extranjeros.​ De hecho, la organización de la ciudad parece incluir un camino específico a seguir por estos dignatarios extranjeros hasta la sala de audiencias del califa, que se encontraba precedida por jardines y fuentes con vistas hacia el resto de la ciudad y el valle más abajo.​ El mismo califa se mostraba sentado en el fondo de la sala de audiencias, rodeado de cortesanos y oficiales, con una arquitectura diseñada para destacar su posición.​ A pesar de que el califa se mostró cada vez más distante en este tipo de actos, estos protocolos no evolucionaron hasta el punto de no mostrarse en público, tal y como sí hicieron los fatimíes en África, cuyos califas se mantuvieron ocultos tras un velo.​ Varios miembros de la familia del califa, o incluso la élite enriquecida, construyeron sus propias villas y palacios en zonas rurales alrededor de Córdoba durante este periodo de prosperidad del siglo X. Esta tradición existía desde los primeros momentos del Emirato y posiblemente tenía su origen en las antiguas villas romanas. De hecho, el califa a veces ordenaba que ciertos miembros de la familia ocuparan estas villas con el objetivo de distanciarlos del poder central de Medina Azahara, garantizándoles un sueldo generoso para que no causaran ningún problema.​​ La Medina Alzahira de Almanzor Cuando al-Hakam II falleció en 976, fue sucedido por su hijo Hisham II, quien tenía minoría de edad y ninguna experiencia política. Por consiguiente, el poder político fue asumido de facto por Ibn Abi Amir, quien consiguió apropiarse de los cargos de háyib y visir, y adoptó el título real de Almanzor, «el victorioso».​ En 978 o 979, tras haber asegurado el control estatal, ordenó la construcción de un nuevo palacio cuyos restos nunca han sido encontrados. De hecho, se especula con que podría encontrarse al este de Córdoba y que rivalizaría con Medina Azahara, adquiriendo un nombre muy parecido: Medina Alzahira, que fue construido en tan solo dos años. Almanzor trasladó la sede de poder lejos de los antiguos palacios omeya y confinó al joven califa Hisham II en el antiguo Alcázar andalusí de Córdoba.​ Destrucción y abandono Tras la muerte de Almanzor en 1002, su primogénito Abd al-Malik al-Muzaffar lo sucedió en el poder. Cuando al-Muzaffar falleció en 1008, su hermano Abderramán, también conocido como Sanchuelo, accedió al poder. Sanchuelo no tuvo la destreza política de su padre y su hermano, e intento arrebatar el título de califa de Hisham II, evento que suscitó una fuerte oposición. En un intento de evitar esta controversia, marchó enseguida hacia una campaña militar contra los reinos cristianos del norte; cuando cruzó la frontera de los reinos cristianos en febrero de 1009, sus opositores entraron en el antiguo alcázar y forzaron a Hisham II a abdicar en otro miembro de la dinastía Omeya, Muhammad.​ Al mismo tiempo, en Medina Alzahira, el palacio construido por Almanzor, cuyos restos arqueológicos no ha sido localizados en la actualidad,​ como sede de poder, fue saqueado y destruido.​ Los siguientes años fueron caóticos y resultaron en grandes confrontaciones violentas y cambios de régimen entre distintas facciones, hecho conocido como la Fitna de #Al-Ándalus. Transcurridos unos ochenta años de la fundación de la ciudad, todo este conjunto monumental y fastuoso quedó reducido a un inmenso campo de ruinas, pues fue destruido y saqueado por los bereberes entre 1010 y 1013 como consecuencia de la guerra civil (o fitna) que puso fin al Califato de Córdoba. Después de la caída del Califato que trajo su destrucción, el saqueo y desmantelamiento de la ciudad palatina prosiguieron en siglos sucesivos, pues fue utilizada como cantera artificial para la construcción de otras edificaciones posteriores en la ciudad de Córdoba, cayendo progresivamente en el olvido hasta que desapareció, en una fecha imprecisa, del ideario colectivo.​ Los restos arqueológicos no volvieron a ser identificados hasta el siglo XIX y las excavaciones comenzaron en 1911.​ Nacidos en Medina Azahara A pesar de su corto período de existencia, Medina Azahara vio nacer a algunos personajes ilustres de la época: Abulcasis, conocido por ser considerado el padre de la cirugía moderna. Lubna de Córdoba, poetisa e intelectual andalusí. Redescubrimiento y excavaciones Antes del redescubrimiento de Madínat al-Zahra, la ladera donde se sitúa el yacimiento era conocida como Córdoba la Vieja, ya que durante el Medievo se pensaba que sobre este punto se levantaba la primera Córdoba romana erigida de manera rápida y semiprovisional por el pretor Claudio Marcelo y que, más tarde, y por motivos de salubridad, se trasladaría a las orillas del Guadalquivir. La razón de esta original creencia sobre una Córdoba fundacional era debida a la gran cantidad de piezas arquitectónicas esparcidas por los alrededores de la ladera, restos que se multiplicaban sin cesar con solo levantar un palmo de tierra. Sería a partir del siglo XVI, en pleno renacimiento, cuando los humanistas empezaron a discutir sobre el verdadero origen de la denominada como Córdoba la Vieja, aunque no fue hasta el siglo XVII cuando Pedro Díaz de Rivas intuyó que sobre la Córdoba actual se encontraban demasiados restos romanos cuando se procedía a maniobrar sobre algún terreno, lo que evidenciaban su origen latino, y que por tanto, lo que realmente había bajo el suelo de lo que llamaban Córdoba la Vieja no era una ciudad romana, sino el castillo musulmán de Abderramán III. Pese a esta inteligente evidencia, el debate no se dio por concluido. En los últimos años el yacimiento de Medina Azahara está siendo sometido a unas intensas labores de restauración que pretenden, pese a las grandes pérdidas de materiales por parte de los expolios medievales y posteriores (sirva como ejemplo el llamado Arco de Medina Azahara actualmente conservado el expolio en el Museo Diocesano de Tarragona) en Cataluña, devolverle el esplendor perdido con el que asombró a todos los que la visitaron durante la Edad Media, cuando Medina Azahara era sede uno de los centros gubernamentales más importantes del mundo. Siglo XX No sería hasta los primeros años del siglo XX, concretamente en 1911, durante el reinado de Alfonso XIII, cuando las primeras excavaciones comenzaron de manera oficial, despejando cualquier tipo de duda al respecto, si es que todavía la había, de lo que yacía bajo el suelo. A partir de este momento, y hasta el largo parón producido por la Guerra Civil, las excavaciones se fueron produciendo con regularidad. Los trabajos comenzaron por los puntos donde las ruinas eran más evidentes, lo que se entendía como el eje central del conjunto califal. Desde este momento y hasta la muerte en 1923 de Ricardo Velázquez Bosco, arquitecto responsable de la excavación, se hicieron unas catas consistentes en zanjas paralelas de norte a sur para delimitar el perímetro de la ciudad, un ambicioso objetivo que no se alcanzó. En febrero de 1939, ya en el final de la guerra, la aviación republicana detectó el uso de una parte de Córdoba la Vieja (conocida como Suerte Chica) como campo de concentración franquista; operó hasta finales de noviembre de 1939 y llegó a congregar a unos 4000 prisioneros, siendo rebautizada la zona desde entonces por los lugareños como Suerte de los Prisioneros.​ A partir de 1944, tras el fin del conflicto bélico, se vuelven a reanudar las campañas arqueológicas tras unos años de parón, destacando las realizadas por el arquitecto Félix Hernández que excavó la parte central del alcázar con una superficie de unas 10,5 hectáreas, definiendo las líneas básicas del urbanismo del palacio y acometiendo, también, importantes restauraciones como las realizadas en el Salón Rico de Abderramán III. En 1985, tras la creación de las autonomías unos años antes, la gestión del recinto pasa a manos de la Junta de Andalucía, organismo que a partir de este momento se encargaría de la tarea de proseguir con los trabajos de excavación y recuperación. Siglo XXI Actualmente se ha excavado solo un 10 % del total de la superficie intramuros de la ciudad, correspondiendo al núcleo central del alcázar, aunque los últimos trabajos de excavación realizados en el yacimiento durante los últimos años se están centrando por primera vez en áreas no correspondientes al complejo palaciego. Concretamente, las nuevas campañas arqueológicas que arrancaron a partir del mes de abril de 2007 se han ido sucediendo con nuevos hallazgos que han hecho replantearse las dimensiones del conjunto, centrándose especialmente sobre el sector sur de las murallas de la ciudad, un punto donde están apareciendo los hallazgos más importantes de las últimas décadas. Así, campaña tras campaña, la nueva morfología y concepción que se tenía sobre la ciudad va cambiando poco a poco. En noviembre de 2007 apareció un hallazgo excepcional, una #mezquita situada a más de un kilómetro de la zona noble de la ciudad,​ más tarde se localizó una impresionante calzada islámica, única en su género en #España, así como las plantas de lo que se intuyen como barriadas de viviendas destinadas a la clase popular, junto a las que se encontraron innumerables fragmentos de restos cerámicos de uso cotidiano. También se está tratando de averiguar, con la mayor rigurosidad posible, la verdadera extensión de la ciudad, una extensión que se intuye pero que los especialistas quieren cerrar, mediante estas investigaciones, de manera definitiva. =### Campañas de restauración (2001-2004)= Entre las intervenciones más destacadas del conjunto destacan las realizadas sobre la denominada zona del alcázar. La casa de Yafar, donde se cree que habitó el primer ministro del califa fue una de las restauraciones integrales más exitosas que se han hecho en el yacimiento. Se llevó a cabo la delimitación de la vivienda después de hacer una exhaustiva investigación sobre el mármol, donde se recuperaron más de 200 losas de pavimento, pinturas murales, una pila y sobre todo, la portada monumental. También se intervino sobre la llamada casa de la Alberca, donde se cree que podrían haber estado las dependencias del príncipe heredero, y donde se ha estudiado con gran precisión el baño de cara a una futura restauración. =### Restauración del Salón Rico (desde 2009)= Las intervenciones planeadas en el Salón Rico consisten en tres fases. La primera fase fue adjudicada por la Junta de Andalucía a la empresa Estudio Métodos de la Restauración S.L. con un presupuesto de 1 099 400 euros.​ Esta primera fase comenzó en febrero de 2009, fecha en que se cerró la entrada al público.​ El objetivo de la misma era resolver el problema de humedades del edificio, que ya se había intentado solucionar en el año 2001 con el acristalamiento de la arquería de acceso.​​ También entraba dentro de esta fase la sustitución del suelo de cemento por uno de mármol, procedente de la cantera de Estremoz (Portugal) tal como el que había originalmente.​​ Esta fase quedó en suspensión debido a irregularidades en la adjudicación de las obras.​ En diciembre de 2009 comenzó la recuperación de la alberca situada frente al salón que, una vez concluida su restauración seis meses más tarde, se le añadió la tan característica lámina de agua andalusí, recuperando de este modo el primer complejo hidráulico de la ciudad palatina.​ En marzo de 2014 comenzó la segunda fase, sin haberse realizado la primera, con el objetivo de catalogar, limpiar y consolidar los más de 5000 atauriques para su posterior reposición sobre los muros en sus posiciones originales. La World Monuments Fund iba a aportar 600 000 euros para acometer estas obras.​ No obstante, esta fase quedó paralizada hasta el 30 de diciembre de 2020, cuando la consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía anunció el inicio de las obras de la fachada principal del Salón Rico, una vez «desbloqueado» el acuerdo con la World Monuments Fund, cuya financiación asciende a un valor de 125 000 euros por parte de esta organización privada.​ Se cree que esta restauración concluirá a finales de 2022.​ Geografía Está situada a unos 8 kilómetros al oeste de Córdoba, en las últimas estribaciones de Sierra Morena, en la ladera del Yabal al-Arus, frente al valle del Guadalquivir y orientada de norte a sur, sobre un espolón de la sierra, entre dos barrancadas, que se adentra en la campiña que se encuentra Medina Azahara o Madínat al-Zahra. Fue elegida por los extraordinarios valores del paisaje, permitiendo desarrollar un programa de construcciones jerarquizadas, de tal manera que la ciudad y la llanura extendida a sus pies quedaban física y visualmente dominadas por las edificaciones del alcázar. Su implantación en el territorio generó una red viaria e infraestructuras hidráulicas y de abastecimiento para su construcción, conservada en parte hasta la actualidad en forma de restos de caminos, canteras, acueductos, almunias y puentes. Aprovechando perfectamente el desnivel del terreno, la ciudad palatina de Medina Azahara fue distribuida en tres terrazas; el recinto de la ciudad adopta un trazado rectangular, frente a la idea laberíntica y caótica característica del urbanismo musulmán. De 1500 m de lado en sentido este-oeste y unos 750 m de norte a sur, se ve tan solo deformado en el lado norte por las necesidades de adaptación a la difícil topografía del terreno. La topografía jugó un papel determinante en la configuración de la ciudad. Su emplazamiento sobre la falda de Sierra Morena permitió diseñar un programa urbano, en el que la ubicación y la relación física entre las distintas construcciones resultaran expresivas del papel de cada una de ellas en el conjunto del que forman parte: El palacio se ubica en la parte más alta, escalonando sus edificaciones por la ladera de la montaña, en una situación de clara preeminencia sobre el caserío urbano y la #mezquita aljama, extendidos por la llanura. Siguiendo la disposición en terrazas encontramos que la primera corresponde a la zona residencial del califa, seguido por la zona oficial (Casa del Ejército, cuerpo de guardia, Salón Rico, dependencias administrativas, jardines...) para finalmente albergar a la ciudad propiamente dicha (viviendas, artesanos...) y la #mezquita aljama, separadas de las dos terrazas anteriores por otra muralla específica para aislar el conjunto palatino. La investigación ha revelado una morfología urbana caracterizada por la existencia de grandes áreas no edificadas, vacíos que se corresponden con todo el frente meridional del alcázar, garantizando así su aislamiento y el mantenimiento de su apertura visual sobre el paisaje de la campiña creando un paisaje idílico y ajardinado con arriates, como lo describe el poeta cordobés Ibn Zaydun. De hecho, los únicos espacios edificados en este nivel inferior son dos amplias franjas extremas: la occidental, con una trama urbana de ordenación ortogonal, y la oriental, con un urbanismo menos rígido. Arquitectura Debido a la topografía del suelo, que se encuentra en pendiente, la ciudad se construyó sobre tres terrazas superpuestas, que correspondían a tres partes de la ciudad separadas por muros. La residencia califal dominaba toda el área desde la terraza superior situada al norte. La explanada media albergaba la administración y las viviendas de los más importantes funcionarios de la corte. La inferior estaba destinada a la gente del pueblo y los soldados, allí se encontraban la #mezquita, los mercados, los baños y también los jardines públicos. Se advierte también una notable separación entre los espacios públicos y los privados, aun ofreciendo ambos sectores un esquema similar: un espacio abierto, porticado, actúa como antefachada monumental de una puerta de reducidas dimensiones en la que se inicia una calle o corredor quebrado que va alcanzando a los distintos salones. Los espacios más deslumbrantes son los integrados en la zona oficial, destinada a la actividad política y a la recepción de personalidades extranjeras, sobre todo los Salones de Embajadores, que son dos: el Salón Occidental y el Salón Oriental, asociados ambos a sus correspondientes jardines. Gran Pórtico El Gran Pórtico era la entrada oriental al recinto del alcázar, situada frente a la plaza de armas. Originalmente estaba constituido por quince arcos, siendo el arco central herradura y los otros catorce arcos escarzanos. Posteriormente fue remodelado, eliminándose varios de los arcos más septentrionales del pórtico.​​ El pórtico tenía unas dimensiones aproximadas de 111,27 metros de largo, 2,92 metros de ancho y 9,46 metros de alto.​ Jardín Alto y Jardín Bajo El alcázar de Medina Azahara cuenta con dos recintos ajardinados con una planimetría axial y adyacentes entre sí, denominados Jardín Alto y Jardín Bajo. El más oriental, el Jardín Alto, se encuentra justo delante y a la misma altura del Salón Rico.​ En su centro se halla un edificio conocido como Pabellón Central, que se encuentra rodeado de cuatro albercas de uso tanto decorativo como funcional para el riego de los jardines.​​ Este jardín está rodeado de murallas en su lateral oriental, meridional y occidental. Adyacente a dicha muralla occidental pero a una altura varios metros inferior se encuentra el Jardín Bajo, que aún no ha sido excavado en su totalidad. Puerta Norte La puerta Norte se abre en el centro de la muralla septentrional, es el punto de llegada del denominado camino de los Nogales, la vía de comunicación con la ciudad de Córdoba en la época califal. La puerta presenta una disposición acodada para facilitar la defensa de la misma, a lo que se añadía el habitáculo del cuerpo de guardia desde donde se controlaba el acceso. La puerta norte así como el resto de la muralla está constituida de sillares de piedra bien formados colocados a soga y tizón.​ Edificio basilical superior La función de este edificio no está clara, razón por la cual recibe muchos nombres: casa militar o del ejército (Dar al-Yund), casa de los visires (Dar al-Wuzara) o, de forma más genérica, edificio basilical superior.​​ Este edificio, situado en la parte oriental del alcázar, tiene planta basilical constituida por cinco naves, más una sexta nave perpendicular a las anteriores en su lado sur.​​ El suelo del recinto, que aún se conserva, era de ladrillo.​ Los muros estaban pintados de blanco y el zócalo en almagre, siendo ambos colores utilizados también en la decoración de los arcos.​​ Las columnas alternan fustes de colores rojo y gris, estando los de color azul coronados por capiteles de avispero y los de color rojo por capiteles compuestos.​ Salón de Abd al-Rahmán III o Salón Rico El denominado como Salón de Abd al-Rahman III, Salón Oriental o simplemente Salón Rico constituye la parte más valiosa de todo el conjunto arqueológico, tanto por su calidad artística, como por su importancia histórica, siendo considerado sin discusión alguna el auténtico símbolo y emblema de todo el conjunto califal de Madīnat al-Zahra. Nadie pone en duda en la actualidad que este salón era el eje central del recinto palaciego, considerado por unanimidad entre los especialistas como el salón de las grandes ceremonias palatinas, fiestas, ceremonias, recepción de embajadores extranjeros y salón del trono, por eso, no debe extrañarnos la suntuosidad y riqueza de su decoración, de la que ha derivado el apelativo de salón rico. Abd al-Rahman III, amante del boato cortesano, gustaba de impresionar a sus visitantes, a los que generalmente recibía aquí, por eso el lujo y el virtuosismo del arte califal alcanzan su punto culminante en estas habitaciones. La construcción del salón duró tan solo tres años, tal y como los investigadores han podido averiguar por las inscripciones epigráficas aparecidas en las basas y pilastras de su interior, que nos dan una cronología que va del año 953 al año 957. Por otro lado, la brevedad cronológica y la efímera vida de Madīnat al-Zahra nos aseguran, no obstante, estar ante la presencia de un conjunto decorativo y arquitectónico muy unitario, lo que nos permite admirar en este salón, sin añadidos posteriores, el arte califal omeya del reinado de Abd al-Rahman III en todo su esplendor. El salón rico no es propiamente un único espacio diáfano, tal y como su denominación nos puede llevar a creer, sino que en realidad se trata de un conjunto de espacios y salas compartimentadas, formando todas ellas en conjunto la morfología de un único salón dividido por arcadas. Estructuralmente, la sala tiene planta basilical de tres naves longitudinales con otra transversal en su entrada que hace las veces de pórtico, con unas medidas exteriores de 38 × 28 metros. Las cabeceras de estas tres naves longitudinales aparecen rematadas por arcos ciegos de herradura, en uno de los cuales, el central, se supone que estaría situado el trono desde donde el califa dirigía el ceremonial palatino. El eje central del conjunto es la nave central longitudinal, separada de las restantes naves laterales por un conjunto de seis arcadas de herradura a ambos lados, mientras que de la transversal, se separa por tres arcos también de herradura. Junto a estas tres naves centrales y en paralelo, flanqueando ambos lados, se sitúan dos naves exteriores divididas en tres cámaras de desigual tamaño. Si en algo destaca el Salón Rico, como ya hemos dicho anteriormente, es por su fastuosa decoración. En primer lugar, hay que destacar el constante uso del arco de herradura califal con policromía bicolor y con la tan característica alternación de dovelas en rojizo y en tonos carne provenientes de la piedra arenosa original destinada a la construcción, muy semejantes a las existentes en la #mezquita-catedral de Córdoba. Los arcos están sostenidos a su vez por columnas de mármol de primerísima calidad que alternan los tonos rosados con los azules claros, produciéndose de este modo un curioso juego de colores. Los fustes de las columnas aparecen rematados por los característicos capiteles de avispero. El resto de la superficie de la pared se recubría íntegramente con finos paneles decorativos tallados en mármol. El tema elegido para los paneles tenía un alto simbolismo cosmológico, algo muy en concordancia con la techumbre de madera que recubría la estancia, donde estaban representadas las estrellas en una clara alusión al firmamento. El motivo labrado en los paneles representaba el árbol de la vida, un motivo exportado desde el viejo oriente. Los tableros eran ejecutados de manera simétrica sobre un eje. Por otra parte, el relieve cortado verticalmente le proporcionaba a la decoración una calidad gráfica abstracta, mientras que la decoración interna, cortada también de manera dura, estaba constituida por facetas y cogollos de hojas, así como cálices de flores, que son motivos muy típicos del arte emiral y califal. #mezquita aljama La #mezquita aljama se encuentra fuera del recinto amurallado, situada al este del Jardín Alto.​​ Según distintas fuentes, su construcción se realizó entre los años 941 y 945.​ El edificio es de planta rectangular, con unas aproximadas de 25 metros de largo y 18 metros de ancho.​ El templo, a diferencia de la Mezquita de Córdoba, se construyó bien orientado hacia La #Meca. Su planta se divide en dos partes principales, la sala de oración y el patio de abluciones. La sala de oración consta de cinco naves longitudinales, separadas por arquerías formadas cada una por ocho arcos de herradura perpendiculares al muro de la quibla. El patio de abluciones se encuentra porticado en tres de sus lados. El alminar es de planta cuadrada vista desde el exterior y de planta octogonal en su interior, ubicándose junto a la puerta norte del acceso al patio.​ Casa de la Alberca La casa de la Alberca se encuentra al oeste de la casa de Ya'far y al sur del patio de los Pilares. El núcleo del edificio es un patio central con una alberca, que da nombre al edificio.​ Se conservan dos de las arquerías que daban al patio, formadas cada una por tres arcos de herradura que se encontraban profusamente decorados con atauriques.​​ Los jardines estaban decorados con plantas de poca altura como lavandas, adelfas, arrayanes, albahacas y apios.​ La casa habría sido construida durante los primeros años de Medina Azahara, aunque algunas zonas fueron modificadas posteriormente, como el suelo de mortero pintado de almagra que fue sustituido por el mármol blanco. Antonio Vallejo Triano ha propuesto esta vivienda como la residencia de al-Hakam II antes de su nombramiento como califa en el año 961. La casa fue excavada por Félix Hernández Jiménez y Rafael Manzano Martos entre 1975 y 1982 y continúa siendo objeto de investigaciones.​​ Su acceso era a través de una puerta en la zona norte que llevaba directamente al patio. Detrás de las habitaciones orientales se hallaba un baño privado o hammam, de unos 80 metros cuadrados, que albergaba tres estancias que decrecían en tamaño, calentadas gracias a un hipocausto bajo su pavimento marmóreo. Yafar al-Siqlabi, cuya vivienda está junto al hammam, añadió decoración de mármol al baño en 961-62.​​ Casa de Yafar La enorme Casa de Yafar fue construida sobre tres casas anteriores.​ Se encuentra entre el patio de los Pilares al noroeste y el Salón Rico al sureste. Su decoración más evolucionada ha datado su construido después del año 961, durante el reinado de al-Hakam II, lo que ha llevado a varios investigadores a apoyar la tesis de Félix Hernández Giménez de que la vivienda fue propiedad de Yafar al-Siqlabi, también conocido como Ya´far ibn Abd al-Rahmán, designado háyib (primer ministro) entre los años 961 y 971. Se comenzó a excavar por Félix Hernández entre 1970 y 1975, mientras que la portada comenzó a reconstruirse desde 1996 con sus respectivos atauriques, aunque la vivienda no se abrió al público hasta 2004,​ ganando esta restauración el premio #Europa Nostra tras la colocación de 120 losas de mármol y 50 de caliza violácea.​ Su estructura se articula alrededor de tres ámbitos espaciales, organizados en torno a sus correspondientes patios, todos ellos de distinto carácter: uno público, uno íntimo y otro de servicio.​ El espacio oficial es constituido por una edificación de planta asimilable a la basilical, que cuenta con tres naves longitudinales que comunican entre sí mediante puertas rematadas por arcos de herradura, así como una nave transversal abierta al patio, donde se interrumpe la correspondencia existente entre las naves longitudinales la fachada, con el objeto de adaptar esta última al espacio creado por la construcción de un baño contiguo. La fachada se organiza mediante una triple arcada de herradura soportada por columnas. En cuanto a la decoración del edificio, este se pavimentó con gruesas losas de mármol blanco, excepto en el patio, donde se emplearon piedras de caliza violácea; además, destaca la decoración de ataurique de la fachada con temática vegetal y geométrica, que también está presente en el vano de comunicación de la nave transversal y la central, que ostenta sendos tableros en los frentes y las jambas del vano. Probablemente tuvo una segunda planta, tal y como evidencian unas escaleras conservadas. El espacio privado está ocupado por una vivienda particular, con un gran patio rectangular, rodeado de habitaciones, que pertenecen al espacio de servicio de los sirvientes y esclavos. Antonio Vallejo Triano declara que la distribución de la casa indica que no era una vivienda familiar, sino una edificio para una persona de alto rango.​​ Casa Real La Casa Real o Dar al-Mulk, se sitúa en la terraza más alta del alcázar, recibiendo este nombre ya que era la residencia del califa Abderramán III, fundador de la ciudad. Albergaba un baño privado o hammam para el califa, que fue destruido tras el año 961, cuando las fuentes históricas indican que su uso cambió como zona de enseñanza para el príncipe Hisham, futuro sucesor de al-Hakam II.​ Fue el primer complejo en ser excavado en 1911.​ El edificio se compone principalmente de tres crujías paralelas entre sí y de una parte delantera en su parte meridional, no conservada en la actualidad, que tenía una escalera situada en cada extremo para permitían bajar a la terraza inferior del alcázar. Pese a los saqueos sufridos, aún se conserva la abundante decoración pétrea con atauriques de sus muros así como la solería de barro cocido.​ El califa habría disfrutado de unas vistas privilegiadas desde el mirador de su residencia, tal y como se cree que existió también en el Alcázar omeya de Córdoba y en la almunia de al-Rusafa a las afueras de la ciudad.​ Red viaria Tras la fundación de Madínat al-Zahra y como consecuencia de la misma se efectúan una serie de realizaciones que dotarán a la nueva ciudad de una red viaria propia e independiente. Ellas se centran en el territorio occidental de Córdoba, y son: Camino de las Almunias: Un camino directo entre Córdoba y Madínat al-Zahra que, a su vez, comunica también la ciudad palatina con el camino de Sevilla por la orilla norte del Guadalquivir (Cañada Real Soriana y Camino Viejo de Almodóvar), y con las rutas que desde la puerta del puente parten hacia el sur, este y oeste. Camino de Media Ladera: Un enlace directo e independiente de Medina Azahara con el camino Córdoba-Badajoz (Yadda).​ Se conserva un tramo de alrededor de 1 km, con un ancho de calzada de entre 4 y 7 metros.​ Camino de los Nogales-Carril de los Toros: Un enlace de Madínat al-Zahra con las principales rutas situadas al este (Mérida, Toledo y Zaragoza) sin pasar por Córdoba. Camino del Oeste: Un camino secundario que unía Madínat al-Zahra con las principales almunias de la zona oeste, como la almunia de Alamiriya. El arte mueble Madínat al-Zahra no es solo arquitectura, sino que albergó, en sus momentos de mayor esplendor, una exquisita colección de arte mueble en forma de piezas de reducido formato. Actualmente, la mayor parte de las piezas están desperdigadas por colecciones y museos de todo el mundo, ya que su belleza y exotismo las convierten en piezas codiciadísimas por parte de los coleccionistas. Se exponen aquí, a continuación, algunos de los ejemplos de artes decorativas más célebres y representativos de la ciudad califal. Cervatillos de Madínat al-Zahra Según describe el cronista Ambrosio de Morales, en el siglo XVI los monjes del cercano monasterio de San Jerónimo de Valparaíso hallaron el Cervatillo de Medina Azahara y su gemela femenina en el interior de una pila de mármol, dos esculturas de bronce que funcionaban como surtidores de agua. Mientras que el Cervatillo permaneció en el monasterio, no abandonó Córdoba y finalmente terminó en el Museo Arqueológico de Córdoba, donde se expone actualmente; su homóloga femenina acabó en el monasterio de Guadalupe, donde fue expoliada durante la invasión francesa de #España y desapareció durante casi dos siglos hasta que reapareció en una subasta en 1997 en Sotheby's, siendo adquirida por un anónimo por 3,3 millones de libras esterlinas. Poco después fue trasladada al Museo de arte islámico de Doha, en Catar, donde se encuentra actualmente.​ Asimismo, en 1940 apareció la Cierva de Medina Azahara, aunque en las cercanías de la puerta de Almodóvar en Córdoba. A pesar de que apareció en un contexto muy diferente, durante unas obras de alcantarillado de una casa, es casi seguro que fueron realizados en el mismo taller o en la misma zona geográfica. Esta Cierva terminó siendo adquirida por el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, donde se expone hoy en día.​ La cerámica zoomorfa de Madínat al-Zahra Esta curiosa pieza, que según los investigadores formó parte de la vajilla de gala de alguno de los conjuntos palaciegos de la ciudad de Medina Azahara, fue adquirida por el Estado español en nombre de la Junta de Andalucía en abril del 2003 tras el desembolso de un importe de 220 000 euros a una sala de subastas londinense. Por sus rasgos morfológicos, los expertos han intuido que esta pieza de pequeñas proporciones quizás pudiese tratarse de una jirafa. Sobre su uso específico, se piensa que pudiese servir para verter algún tipo de líquido. La decoración está realizada a base de vidriado blanco, así como pequeños fragmentes de verde y manganeso. Respecto a su cronología, decir que es datada, por casi todos los expertos, en los años centrales del siglo X. El aguamanil del Louvre Se trata de una pieza zoomorfa que debió salir de #España tras el saqueo francés durante la Guerra de la independencia, encontrándose actualmente en las vitrinas del museo parisino del Louvre, donde es una de las estrellas de las salas de antigüedades islámicas. Se trata de un aguamanil en el que se distingue sin ningún tipo de dudas la figura de un pavo real. Sobre el uso de esta pieza, tal y como su nombre indica, se trataba de un recipiente destinado al almacenamiento de agua para el posterior lavatorio de las manos. Presenta la curiosidad de contener sobre su superficie una inscripción bilingüe (en árabe y latín) que nos indica el nombre del artista y la fecha de su ejecución, por lo que podemos datar a la pieza sin ningún tipo de problemas en el año 972. Otro objeto importante hallado fue la caja de marfil con inscripciones llamada píxide de Al-Mughira, que también se conserva en el Museo del Louvre. Museo El 9 de octubre de 2009 la reina Sofía de Grecia inauguraba el Museo de Medina Azahara, con el que se pretende dotar al yacimiento de unos servicios acordes a su importancia histórico-artística. Esta moderna infraestructura, dependiente de la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, está situada en las inmediaciones del yacimiento y se compone de un edificio de tres plantas, de las que dos son subterráneas. El centro cuenta con más de 7700 metros cuadrados de aparcamientos y un área ajardinada; en su interior tienen cabida usos tan diversos como la recepción de visitantes, la restauración de piezas arqueológicas, un auditorio, espacios adecuados para el almacenamiento de restos arqueológicos del propio conjunto, oficinas de investigación histórico-artística, una biblioteca para los estudiosos, una cafetería, tienda de libros relacionados con el yacimiento y el arte musulmán, y una zona expositiva donde se exponen las piezas más espectaculares del yacimiento, después de que muchas de ellas, como la famosa cervatilla de Medina Azahara, hayan sido trasladadas desde el Museo Arqueológico de Córdoba. En 2010 se le concedió a este Museo de Madínat al-Zahra el Premio Aga Khan de Arquitectura, prestigioso premio internacional que se otorga a los principales proyectos arquitectónicos, urbanísticos o paisajísticos del mundo musulmán, o relacionados con este. Este museo fue proyectado por los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. En mayo de 2012, le fue otorgado el premio "Museo Europeo del Año" por el Foro Europeo de Museos. Este galardón reconoce cada año a los nuevos museos que han realizado avances e innovaciones en el ámbito museístico. El museo galardonado alberga durante un año la estatua de Henry Moore "The Egg", que simboliza el premio.​ Bibliografía Libros MARTÍNEZ MONTÁVEZ, Pedro y RUÍZ BRAVO-VILLASANTE, Carmen (1991). #Europa Islámica. La magia de una civilización milenaria. Grupo Anaya. Grandes Obras El Sol. VALLEJO TRIANO, Antonio, dir.(1995). Madinat al-Zahra: el salón de 'Abd al-Rahman III, Junta de Andalucía, Córdoba (2000). Madinat al-Zahra 1985-2000: 15 años de recuperación, Consejería de Cultura, Dirección General de Instituciones del Patrimonio Histórico, Córdoba. (2010) La ciudad califal de Madinat al-Zahrā: Arqueología de su excavación. Almuzara. LÓPEZ-CUERVO, Serafín (1985). Medina Az-Zahra: ingeniería y forma. Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, Madrid. HERNÁNDEZ GIMÉNEZ, Félix (1985). Madinat Al-Zahra: arquitectura y decoración. Patronato de la Alhambra, Granada. VELÁZQUEZ BOSCO, Ricardo (1912). Medina Azahra y Alamiriya: arte del Califato de Córdoba. Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. Madrid. JIMÉNEZ MARTÍN, Alfonso (1989). El arte islámico. Grupo 16 D.L., Madrid. RICE, David Talbot (2000). Arte islámico. Destino, Londres. LASALA, Magdalena (2004). Abderramán III: el gran califa de al-Andalus. Temas de hoy, Barcelona. Valedón Baruque, Julio (2001). Abderramán III y el califato de Córdoba. Debate, Barcelona. VALLVÉ, Joaquín (1992). El Califato de Córdoba. Mapfre, D.L., Madrid. VAN UFFELEN, Chris (2010). Museos. Arquitectura. Potsdam: h.f.ullmann publishing. pp. 356-359. ISBN 978-3-8331-6058-5. Hernández Giménez, Félix: Madinat Al-Zahra. Patronato de la Alhambra y Generalife (1985). ISBN 84-505-1472-X Pavón Maldonado, Basilio: Memoria de la excavación de la Mezquita de medinat Al-Zahra. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC (1966), ISBN 84-00-03402-3 Hemeroteca Poyato, F. J., “La Junta ultima las primeras expropiaciones y el censo de casas ilegales en Medina Azahara”, ABC, 30.01.2009 Disponible en: http://www.abc.es/hemeroteca/historico-30-01-2009/sevilla/Cordoba/la-junta-ultima-las-primeras-expropiaciones-y-el-censo-de-casas-ilegales-en-medina-azahara_912795522444.html Archivado el 28 de diciembre de 2009 en Wayback Machine. [28/04/2009] A. 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Córdoba, 1987. AGOTADO. Presenta las Actas de las I Jornadas sobre Madínat al-Zahra, "Estudios" y la "Crónica del Conjunto" entre 1985 - 1987. 193 páginas. Cuadernos de Madinat al-Zahra, Vol. 2. Córdoba, 1988-90. Cuenta con diversos artículos en "Estudios", la sección "Varia" y la "Crónica del Conjunto" entre 1988 - 1990. 222 páginas. Cuadernos de Madinat al-Zahra, Vol. 3. Córdoba, 1991. Se recogen en este volumen las Actas de las II Jornadas de Madínat al-Zahra, al-Andalus antes de Madinat al-Zahra, y la "Crónica del Conjunto" de 1991. 242 páginas. Cuadernos de Madinat al-Zahra, Vol 4. Córdoba, 1999. Reproduce diferentes artículos en "Estudios", "Varia" y la "Crónica del Conjunto" entre 1992 - 1997. 296 páginas. Cuadernos de Madinat al-Zahra, Vol. 5. Córdoba, 2004. Se recogen en este número las Actas de las IV Jornadas de Madínat al-Zahra, Nuevas investigaciones sobre e Califato de Córdoba en "Estudios" y la "Crónica del Conjunto" entre 1998 - 2003. 527 páginas. ISSN 1139-9996 #andalus #cordoba #medinaazahara

Los Baños Árabes de la ciudad de Jaén, conocidos como Baño del Niño (en árabe, Hamman al-Walad) están ubicados en los sótanos del Palacio de Villardompardo. Cuentan con una extensión de 450 m², lo que los convierte probablemente en los más grandes de #España y Europa, son visitados por más de 55 000 personas al año.​ En el mismo palacio también se encuentran el Museo Internacional de Arte Naïf y el Museo de Artes y Costumbres Populares. #historia Fueron construidos en el siglo XI, en 1002, aprovechando los restos de una casa o baño romano con pórtico. Posiblemente reformados en el siglo XII, debido a la presencia de restos de decoración almohade que se conservan en algunas de sus salas. Tras la conquista de la ciudad en 1246 por Fernando III El Santo se siguieron utilizando durante los primeros años de dominio cristiano. Entre los siglos XIV y XV desaparece su función como baño al establecer los cristianos en sus salas unas tenerías, cuyos restos permanecen aún en las salas templada y caliente. Y acabaron llenos de escombros para servir de cimiento al actual Palacio. A finales del siglo XVI Fernando de Torres y Portugal, I conde de Villardompardo y VII virrey del Perú, edificó su Palacio sobre los Baños, quedando estos enterrados y ocultos entre los cimientos y sótanos durante los siglos XVIII y XIX, lo que resultó esencial para su mantenimiento.​ A principios del siglo XX, el Palacio pasó a formar parte del patrimonio inmobiliario de la Diputación Provincial de Jaén, la cual entre 1901 y 1903 liberó el espacio para construir una Capilla para el Hospicio de Mujeres. En 1913 Enrique Romero de Torres descubrió parte de los Baños durante la realización del Catálogo Monumental de Jaén. Cuatro años más tarde el equipo arqueológico de Manuel Gómez-Moreno propuso que el edificio se declarase Monumento Nacional, hecho que se produjo en 1931, adjudicándose con el número de Registro General 528.​ En 1936 comienzan las obras de restauración bajo la dirección de los arquitectos Leopoldo Torres Balbás y Luis Berges Martínez. Estas obras se vieron interrumpidas por el comienzo de la Guerra civil española. En 1970, la Dirección General de Bellas Artes retoma la restauración del edificio encargándosela al arquitecto Luis Berges Roldán, hijo del anterior, completándose en 1984 de la mano de Ferrovial como empresa constructora.​ La Asociación Europa Nostra otorgó la Medalla de Honor de ese año a la restauración de los Baños Árabes.​ Función En el mundo islámico el aseo del cuerpo es una obligación religiosa que todo musulmán debe hacer antes de cada una de las cinco oraciones cotidianas. Dado que no todos los ciudadanos podían permitirse tener un baño o Abzan en su casa se crean los baños públicos o Hammam. Salas Vestíbulo (al-bayt al-maslaj) Es la sala de acceso al complejo, se sitúa de modo transversal y presenta una longitud de 14 metros de altura y 3,80 metros de anchura. En ambos extremos de la sala existen dos alcobas separadas del resto por arcos de herradura sobre medias columnas, esquema que se irá repitiendo en todas las demás salas. A ambos lados de la entrada se ubican sendas tacas. La sala está cubierta por bóveda de medio cañón y cuenta con 18 luceras estrelladas. El suelo estuvo revestido de mármol blanco y las paredes enlucidas y pintadas con decoración de arquerías en color rojo sobre fondo blanco.​ En 2019, tras la restauración de los baños, se descubrieron nuevos frescos almohades en esta sala que suponen el cuádruple de lo conocido.​ Sala fría (al-bayt al-barid) Contigua y similar a la anterior aunque de menor tamaño (11,4 × 3,50 m), está cubierta, igualmente, por bóveda de medio cañón en la que se sitúan 12 luceras. La alcoba situada en el extremo derecho está cubierta con cúpula con 5 luceras.​ Sala templada (al-bayt al-wastani) Consiste en un gran salón cuadrado de 11´30 m x 11´30 m que encierra otro cuadrado central, éste cubierto por una gran cúpula de casquete semiesférico sobre pechinas. La cúpula no descansa sobre muros macizos sino sobre arcos de herradura soportados por ocho columnas. En las cuatro esquinas del gran salón quedan otras cuatro cúpulas menores, y los espacios restantes se cubren con cuatro bóvedas de medio cañón con 3 luceras en cada una de ellas. Esta gran sala da paso, mediante dos arcos de herradura, a otra sala de 11,30m x 2,80 m que preside todo el conjunto y que está cubierta mediante bóveda de medio cañón; teniendo, sendas alcobas en los extremos cubiertas con cúpulas con luceras.​ Sala caliente (al-bayt al-sajum) Presenta unas dimensiones de 15,90 m de longitud por 3,30 m de anchura, es similar a las salas anteriores. Está cubierta con bóveda de medio cañón con 15 luceras y con sendas alcobas en los extremos con 5 luceras cada una de ellas. Está situada junto a las calderas donde se calentaba el agua, de modo que sus muros están recorridos por chimeneas ocultas por las que circulaba el aire caliente. En el centro de la sala, un gran arco abocinado la separa del lugar donde estaba la caldera. A ambos lados de este arco central, dos pequeñas estancias, contienen: una, un baño cuadrado de asiento y la otra, dos tinajas. Bajo su suelo de piedra, sustentado por pequeños pilares de ladrillo, se encuentra una cámara por la que circulaba el aire caliente que calentaba en suelo de la sala.​ Rodajes A finales de octubre de 2007, los baños árabes sirvieron como escenario en la película La conjura de El Escorial del director Antonio del Real.​ Referencias Bibliografía Baños Árabes del Palacio de Villardompardo. Luis Berges Roldán. Jaén. Retrato al natural de la ciudad de Jaén y término de Jaén. Deán D. José Martínez de Mazas. Evolución e #historia de la ciudad de Jaén. José María Pardo Crespo. Jaén #andalus #jaen #banos

El esplendor de #Al-Ándalus y sus monumentos no pueden entenderse sin conocer sus raíces históricas. La civilización que construyó maravillas como esta fue impulsada por la religión traída por #Mahoma (s.a.v), consolidada por los heroicos esfuerzos y sacrificios de los primeros #musulmanes y la expansión del #Islam, y protegida por genios militares legendarios como el invicto #Jalid ibn al-Walid. El castillo de Gibralfaro o alcázar de Gibralfaro es una fortificación situada en la ciudad española de Málaga. #historia El antiguo recinto fenicio contenía un faro que da nombre al cerro Gibralfaro (Jbel-Faro, o monte del faro). Fue Abderramán III quién transformó en fortaleza las antiguas ruinas existentes desde antes de la llegada de los romanos. La fortaleza fue ampliada y convertida en alcázar por el rey nazarita Yusuf I en el año 1340. El castillo fue objeto de un fuerte asedio por parte de los Reyes Católicos durante todo el verano de 1487. Tras el asedio, Fernando el Católico lo tomó como residencia, mientras que Isabel I de Castilla optó por vivir en la ciudad. Se construyó para albergar a las tropas y proteger la Alcazaba en los asedios, debido al uso generalizado de la cima del cerro por la artillería. Fue una de las fortalezas más inexpugnables de la península ibérica.​ Se compone de dos líneas de murallas y ocho torreones. La muralla del exterior se une con la coracha, muros dispuestos con formas zigzagueantes que mantienen unido el castillo con la Alcazaba. Por su parte, la muralla interior permite hacer el camino de ronda por todo el perímetro de la fortaleza. El castillo se divide en dos partes. La parte superior recibe el nombre de patio principal y en ella se encuentra el centro de interpretación. En la misma zona se encuentra la torre Mayor, con 17 metros de altura, el pozo fenicio y los baños. El pozo de Airón está excavado en roca viva y tiene una profundidad de 40 metros. En la parte inferior, o patio de armas, estaban los barracones de la tropa y las caballerizas. La torre albarrana o torre Blanca, orientada hacia el noreste, es una de las más visibles, y en su interior conserva un aljibe, dependencias y almacenes Actualmente el castillo es visitable, y desde su torre del homenaje se pueden observar unas magníficas vistas de la ciudad de Málaga, y en días claros es posible divisar algunos montes de la cordillera del Rif (en África) y el estrecho de Gibraltar. Catalogación Bien de interés cultural, en categoría de monumento, según Ley 16/1985 de 25 de junio. Declarado Monumento Histórico Artístico el 3 de junio de 1931.​ Centro de interpretación de Gibralfaro En el polvorín del castillo hay una exposición que repasa elementos de la vida cotidiana militar en el castillo a lo largo de la #historia. Contiene, entre otros enseres en exposición, los uniformes militares típicos de los soldados de los regimientos de cada época con estadía en el castillo: del siglo XVI el Alabardero; en el siglo XVII, el Arcabucero; en el siglo XVIII, un soldado del Regimiento Fixo de Málaga; del siglo XIX, un oficial de la infantería Reding n.º 3 y del XX, un soldado del Regimiento Borbón 17. Curiosidades Figura en los escudos y banderas tanto de la ciudad como de la provincia de Málaga. La capital malagueña celebra en verano en el Patio de Armas del castillo recitales de jazz, música étnica y clásica durante el Festival Gibfest.​ Algunas escenas del largometraje Scent of Mystery dirigido por Mike Todd y protagonizado por Elizabeth Taylor fueron rodadas en el castillo de Gibralfaro en 1959.​ Transporte #andalus #malaga #gibralfaro